El policía lo vio caminando erráticamente y lo detuvo. Estaba claramente intoxicado. Al revisarlo, descubrió que tenía droga encima, así que lo esposó y decidió llevarlo hasta el departamento policial.

Ni bien se subió al auto, Logan Younger comenzó con intentos desesperados de escapar. Con las esposas golpeó una y otra vez el vidrio que separa a los oficiales de los prisioneros. Luego empezó a patearlo. Pero no había nada que hacer.

De pronto, tuvo una ocasión inesperada para escapar. El conductor chocó y él salió disparado por la luneta. Tras reponerse del golpe, se fue corriendo.

El agente que manejaba quedó herido y atrapado en el vehículo. Lo tuvieron que rescatar los bomberos, que lo llevaron luego a un hospital.

La suerte no le duró mucho a Younger, que fue nuevamente arrestado pocos minutos más tarde. Como si fuera poco, a los cargos que ya tenía le sumaron el intento de fuga.