San Vicente extendería la mano a los refugiados

J. Peiró-Avan
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J. Peiró-Avan

El dominico Vicente Botella pronunció la homilía de la misa de San Vicente. Es tradición que la misma la pronuncie siempre un fraile de la misma orden

Cientos de personas llenaron ayer todos los bancos de la Catedral de Valencia en la misa por la solemnidad de San Vicente Ferrer, patrón de la Comunitat Valenciana, que presidió el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares.

En la misa, que dio comienzo tras un volteo de campanas, predicó en la homilía el fraile dominico Vicente Botella, decano de la Facultad de Teología de Valencia «San Vicente Ferrer», para seguir la tradición basada en las predicaciones que en el siglo XIV hizo el santo valenciano, perteneciente a la misma orden, desde un púlpito de la propia Seo que se conserva junto al altar mayor.

En su homilía, realizada en valenciano, Vicente Botella recordó la figura del santo y aseguró que «recorrió los caminos de Europa occidental sembrando la semilla del amor misericordioso de Dios y lo propuso como clave del sentido de la vida humana y de la historia».

Además, se preguntó «¿qué diría el padre Vicente a la buena gente de nuestros días delante de esta crisis de valores, relativización del sentido, drama de los refugiados que huyen del horror y se encuentran las puertas cerradas de nuestra solidaridad, actos de terrorismo que golpean sin piedad, incapacidad de diálogo de los políticos para construir un proyecto común, corrupción de dirigentes, injusticias del sistema de mercado, problema ecológico, hambre de tantos niños, instrumentalización de la persona, falta de respeto por la vida en todas sus etapas, violación de los derechos humanos o marginación de la religión?»

Y contestó que «creo que San Vicente Ferrer animaría a todos los miembros del cuerpo de Cristo a dar testimonio y razón de su esperanza, de una manera clara y comprensible y, además, uniendo en su acción la valentía con la amabilidad, la misericordia y la mano extendida».

En la misa participó la Coral Catedralicia que cantó la misa a cinco voces de Vicente Rodríguez Monllor y «Érase señores» de Juan Bautista Comes, entre otras piezas.

Una vez finalizada la misa, comenzó la procesión cívica con ofrenda de flores a San Vicente Ferrer, que partió de la Plaza del Ayuntamiento hasta la Casa Natalicia y que finalizó con el disparo de una mascletà.

Por la tarde, a las 19 horas, estaba prevista la procesión general con las asociaciones vicentinas que, como otros años, pretendía partir de la Seo, por la Puerta de los Hierros, y a hombros de los miembros del Altar del Mar, que portan la reliquia del santo donada al Colegio Imperial de Niños Huérfanos San Vicente Ferrer.

Sin embargo, la lluvia que durante toda la tarde cayó sobre la ciudad de Valencia hizo que se variaran los planes y la procesión se desarrolló por el interior de la Catedral, como viene siendo costumbre cuando por cuestiones meteorológicas, no conviene sacar las andas con los santos a la calle.

En cualquier caso, el santo fue honrado en el interior de la Seo por todos los fieles que se acercaron a profesar la fe al patrón.

En otras localidades también se realizaron procesiones y ofrendas florales al santo.

La mayoría de las que estaban previstas por la mañana, como la ofrena floral celebrada en Valencia, se desarrollaron sin ninguna complicación y con gran afluencia de gente


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