¿Qué es el enterovirus y cómo se contagia?

Hasta ahora, se han producido epidemias de enterovirus en Estados Unidos, Canadá y China. THINKSTOCK

Cataluña se encuentra en estado de alerta sanitaria después de que 48 niños hayan sido infectados por el enterovirus desde que comenzó a extenderse la enfermedad a mediados de abril. De estos menores, 21 continúan ingresados en los hospitales catalanes. A continuación, intentamos desvelar las principales dudas que genera esta enfermedad.

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¿Qué es el enterovirus?

Se trata de un virus que se conoce desde hace 100 años, aunque en España nunca se había dado un brote tan importante como el de Cataluña. Las epidemias no son frecuentes, pero ya se han producido en Estados Unidos, Canadá y ha afectado a países del sudeste asiático, Canadá y países europeos. También en Australia, donde el pasado año 2015 se produjo un importante brote.

Los enterovirus están repartidos en cuatro familias: A, B, C y D. El más peligroso es el D68, que está asociado a riesgos neurológicos importantes. La mayoría de los otros virus son benignos, con síntomas como cuadros leves de fiebre, problemas respiratorios y gastroenteritis.

¿A quién ha afectado hasta ahora?

El departamento de Salud de la Generalitat ha detectado hasta ahora 48 pacientes afectados por enterovirus, todos menores y de los que 21 continúan ingresados desde mediados de abril. Nueve de estos niños han tenido que ser ingresados en la unidad de cuidados intensivos, de los que cinco han estado muy graves.

Además, hay otro caso que contabiliza aparte, por haberse desarrollado de manera aislada y que corresponde al ya mencionado D68, el más agresivo de todos. De esta manera, las autoridades sanitarias catalanas desvinculan los 48 casos de otra infección por enterovirus tipo D68 que se diagnosticó a una niña el pasado mes de febrero, que resultó ser “excepcionalmente grave” y que permanece también ingresada con graves secuelas como tetraplejia.

De los otros 48 casos, sólo dos menores permanecen en la unidad de cuidados intensivos, uno de ellos debido a las secuelas sufridas por el enterovirus y otro por la propia enfermedad, que afecta a una zona del cerebro, el denominado rombencéfalo, que hasta ahora no se había producido.

Otro caso, que finalizó con la muerte del menor, se produjo a finales de marzo en Tarragona, del que se sospecha que podría formar parte de este brote de enterovirus A71, pero que no se ha podido confirmar.

¿Cuáles son sus síntomas?

En principio, los síntomas son muy parecidos a los de una gripe común: fiebre, tos, estornudos, mocos… A los tres días aparece somnolencia, dificultad en la marcha y dolor de cabeza o temblores, que duran unos dos días.

La mayoría de los enfermos se recupera espontáneamente, sin ninguna secuela. Pero si el proceso se agrava, el niño puede llegar a padecer neumonía e incluso insuficiencia respiratoria aguda.

En los casos más graves, se han detectado síntomas neurológicos y debilidad muscular progresiva. Algunos niños han llegado a sufrir parálisis de brazos y piernas.

La niña de tres años infectada por enterovirus tipo D68 ha quedado afectada de tetraplejia después de haber sufrido una encefalitis por el virus. Ha iniciado un tratamiento de rehabilitación, pero las afectaciones neurológicas son de evolución variable y no puede saberse si se trata de una afectación irreversible, si bien es “severa y grave”, según fuentes sanitarias.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecerlo?

Los bebés y los niños presentan un riesgo mayor. La mayoría de los adultos son inmunes al virus debido a que han estado expuestos a él a lo largo de su vida. Los niños con asma representan el mayor grupo de riesgo.

¿Existe algún tratamiento?

No hay ni vacuna ni tratamiento efectivo para prevenir la infección, ni para erradicarlo después del organismo de los contagiados. Los tratamientos actuales se dirigen únicamente a paliar los síntomas.

¿Se puede adoptar alguna medida que reduzca el riesgo de infección?

La higiene es fundamental. Lavarse concienzudamente las manos es la principal medida que se puede adoptar para prevenir la transmisión de los virus, sobre todo después de cambiar el pañal, puesto que se transmiten por vía fecal-oral. Además, hay que tener especial cuidado después de tener contacto con saliva, vómitos, flemas y mocos.

En el caso de convivir con un enfermo en casa, los especialistas recomiendan extremar las medidas de higiene con chupetes, biberones, cubiertos, juguetes… Los niños con fiebre no deben acudir a la guardería para evitar posibles contagios.


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