Pulso electoral (I): el cuatripartidismo se reinventa

 

A poco más de tres semanas para que termine el plazo de una posible investidura, el panorama político que arrojan los datos del primer Sondeo “Pulso electoral” de Metroscopia para el caso de una repetición de las elecciones sigue siendo el mantenimiento del cuatripartidismo. Pero con algunas diferencias respecto al actual, emanado de las urnas el pasado 20 de diciembre. Entonces quedó configurado un modelo de cuatro partidos con una estructura 1+2+1: un partido destacado —el PP con el 28.7% de los votos válidos—, por detrás, dos partidos casi igualados —PSOE y Podemos con el 22.0% y el 20.7%, respectivamente— y un cuarto algo descolgado —Ciudadanos con el 13.9%—. La nueva distribución del cuatripartidismo que ahora se puede estimar apuntaría, hoy por hoy, a un modelo 1+3: el PP, de nuevo, como partido claramente destacado con el 29.0% de los votos válidos, y tres partidos perseguidores separados entre ellos por apenas tres puntos —PSOE con el 20.1%, Ciudadanos con el 17.7% y Podemos con el 17.0%. Y no hay que ignorar el sustancial incremento de Unidad Popular que casi duplicaría su resultado de diciembre consiguiendo un 6.7% (aunque permanecería prácticamente a la misma distancia del cuarto partido que está ahora: 10.3 puntos). Las claves tras este nuevo modelo que, en el momento actual, cabe considerar como más probable son:

Una menor participación electoral. El 20D votó el 73.2% del Censo de Residentes y ahora se estima que participaría en torno a un 70%. Este descenso reflejaría el posible cansancio de la ciudadanía sometida a una campaña electoral permanente desde hace, prácticamente, dos años, cuando, tras las elecciones europeas, Podemos emergió en el panorama político nacional. Una fatiga electoral que parecen acusar más los electores en la banda izquierda de la escala ideológica que los situados en la de la derecha. En otras palabras, PP y Ciudadanos serían los más beneficiados con una menor participación porque tienen a sus votantes movilizados en mayor medida que PSOE y Podemos.

La elevada fidelidad de voto del PP. Un 84% de quienes votaron a los populares en diciembre repetirían ahora su voto —el porcentaje de votantes fieles más alto de los cuatro principales partidos—. Es el partido que sufre menos fugas en dirección a otras opciones políticas. Un 9% de sus votantes apoyarían ahora a Ciudadanos pero esta pérdida se compensaría con los votantes que atraería del partido de Albert Rivera (ahora, un 11% de quienes votaron Ciudadanos apoyaría al PP) y del PSOE (4%).

La hipotensión electoral del PSOE. Entre los electores que manifiestan su intención de votar, en principio, al PSOE, no pasa del 72% quienes afirman su total determinación de acudir a las urnas (el porcentaje más bajo en las cuatro principales formaciones) Por otro lado, la fidelidad de voto, en el caso del PSOE (71%), es 13 puntos inferior a la del PP ; además sufre fugas en todas las direcciones: sobre todo hacia Ciudadanos (10%) pero también hacia el PP (4%), Unidad Popular (3%) y Podemos (3%).

La capacidad de retención y de atracción de Ciudadanos. El partido naranja combina su capacidad para retener a sus votantes de diciembre (un 79% de ellos repetiría ahora su voto) con la de ser el partido que mayor número de electores parece lograr atraer desde otras opciones políticas. Sobre todo, atraería a anteriores votantes del PP (9%) y del PSOE (10%).

Realineamiento en la izquierda. Podemos es, hoy por hoy, el partido que cuenta con una menor fidelidad de voto: 64%. Uno de cada cuatro de sus votantes de 2015 optaría ahora por otra opción política, en especial, por Unidad Popular (13%). Este trasvase de voto es el que permitiría el crecimiento del partido liderado por Alberto Garzón.

En todo caso, cuando todavía no están convocadas las elecciones, ambas estimaciones —la de participación y la de resultado electoral— deben ser consideradas como expresivas de la temperatura política del electorado en este concreto momento más que como alineamientos cristalizados susceptibles de prefigurar con certeza comportamientos electorales futuros. Si se repitieran las elecciones y la nueva campaña electoral fuera capaz de activar al electorado que ahora se muestra más tendente a la abstención, los partidos del centro izquierda obtendrían, probablemente, un mejor resultado que el ahora estimado. Pero ocurriría lo contrario si esa nueva campaña incrementa el hastío del electorado provocando una desmovilización mayor de la ahora estimada. En ese caso, los partidos del centro derecha estarían muy cerca de sumar una mayoría electoral. Empieza la cuenta atrás.

El resurgir de Izquierda Unida

Izquierda Unida resistió el vendaval de Podemos en 2015, lo que le permitió obtener un modesto pero significativo resultado el pasado diciembre. Hoy, la formación dirigida por un líder en su mejor momento, Alberto Garzón, resurge aprovechando el descontento de una porción del electorado morado. Si mañana hubiera elecciones generales, IU podría repetir el resultado que alcanzó en 2011 y casi duplicaría el de 2015. Eso sí, sus votantes se muestran algo divididos ante la posibilidad de una coalición con el partido de Pablo Iglesias, quien está peor evaluado que Garzón entre los propios votantes podemistas.

Uno de cada diez electores (13%) que dio su voto a Podemos el 20D, se inclinaría en este momento por Izquierda Unida. Esta fuga es una de las claves principales de este resurgir de IU, que conseguiría el 6.7% de los votos si las elecciones fueran hoy. Pero también es destacable el ascenso de la figura de Garzón: le aprueba la mitad de la población española (51%), cuenta con un respaldo casi unánime entre su electorado (91%) y es ampliamente mayoritario entre el de Podemos (80%).

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La cuenta atrás hacia la convocatoria automática de elecciones si no hay acuerdo de gobierno está quemando los últimos días y es difícil evitar preguntarse ahora sobre una hipotética coalición entre Podemos e Izquierda Unida. No tuvo éxito la primera vez pero, ¿lo tendría en un hipotético segundo intento?

De repetirse las elecciones, la predisposición positiva ante esta coalición entre quienes votarían a IU es amplia (60%), pero uno de cada tres (37%) se muestra a priori reacio a la misma. No obstante, si ese acuerdo se hiciera realidad, contaría por ahora con un 82% del total de sus votos. Solo un 12% dice que en ningún caso votaría esa posible coalición.

La opinión de quienes votarían a Podemos es más rotunda: dos de cada tres (76%) vería bien esta coalición y prácticamente todos la votarían (90%).

Aún es muy pronto, pero las consecuencias electorales de este hipotético acuerdo —si es bien recibido— podrían ser significativas: evidentemente en votos y, teniendo en cuenta la incidencia del sistema electoral, sobre todo en escaños.

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Ficha técnica.- Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de 18 años. Se han completado 1.200 entrevistas, estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y distribuidas de manera proporcional al total de cada región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 2.9 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia.
Fecha de realización del trabajo de campo: 5 y 6 de abril de 2016.

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