Puigdemont promete el cargo “con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña”, obviando la Constitución

Carles Puigdemont ha asumido este martes el cargo prometiendo “fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament”, pero ha obviado la Constitución y al rey, tal como es preceptivo y ha sido costumbre hasta la fecha.

Más bien, la omisión ha correspondido a la presidenta del Parlament, que en la fórmula usada para la toma de posesión ha evitado citar la fidelidad al rey, a la Constitución y al Estatuto de Autonomía, figuras jurídicas a las que la presidencia autonómica debe lealtad, y ha preguntado a Puigdemont: “¿Promete cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament?”, a lo que Puigdemont ha respondido afirmativamente: “Sí, prometo”.

Por si quedaba duda, en sus primeras palabras como presidente, Puigdemont ha subrayado que ha prometido el cargo “explicitando esta lealtad al Parlament y al pueblo de Cataluña”, entendiendo que “el Parlament escoge al presidente y el pueblo al Parlament, en un circulo virtuoso de legitimidad democrática indiscutible”.

Este hecho ha propiciado que la Abogacía del Estado vaya a estudiar la fórmula utilizada por el nuevo presidente catalán, por si fuera merecedor de alguna acción legal.

Ha sido el hecho más destacado de un acto institucional ante 400 invitados, en presencia, entre otros, del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y de la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, como representantes del Estado, de los pocos que no aplaudieron el momento en que el presidente número 130 del gobierno autonómico catalán prometió su cargo.

En el acto, que se ha celebrado con en el Salón de San Jordi, con un telón negro en el fondo y sin ninguna imagen a la vista del rey, también estaban otros expresidentes catalanes, los socialistas Pasqual Maragall y José Montilla, así como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que no había estado en la sesión de investidura en el Parlament el pasado domingo.

Puigdemont ha llegado a la plaza Sant Jaume a las 18:00 horas acompañado de su mujer, Marcela Topor, y ha entrado al Palau flanqueado por 14 Mossos d’Esquadra vestidos de gala y vitoreado por cerca de 300 personas, muchas de ellas con ‘esteladas’, que han abucheado a partidos en contra de la independencia o al ministro del Interior en funciones tanto a la entrada como a la salida de la sede de la Generalitat.

GRA265. BARCELONA, 12/01/2016.- El presidente electo de la Generalitat, Carles Puigdemont, pasa revista a los Mossos d'Esquadra a su llegada al Palau de la Generalitat de Barcelona donde tomará posesión del cargo en relevo de Artur Mas. EFE/Toni Albir

GRA265. BARCELONA, 12/01/2016.- El presidente electo de la Generalitat, Carles Puigdemont, pasa revista a los Mossos d’Esquadra a su llegada al Palau de la Generalitat de Barcelona donde tomará posesión del cargo en relevo de Artur Mas. EFE/Toni Albir

Puigdemont pasa revista a los Mossos d’Esquadra a su llegada al Palau de la Generalitat.

Catalanes “ahogados”, “humillados” y “desatendidos”

Ha sido un acto marcadamente institucional, contenido entre la emoción del presidente entrante y el saliente, Artur Mas, y salvo lo anterior, más marcado por las omisiones que por las menciones, ya que no ha habido alusiones explícitas a la independencia, aunque no han faltado las reivindaciones de los objetivos independentistas, salpicadas con apelaciones a la necesidad de contar con la gente y de convencerla.

De hecho, después de tomar posesión de su cargo con la fórmula de la promesa, Puigdemont ha terminado su intervención con un escueto ¡Visca Catalunya!, sin exclamar ‘visca Catalunya lliure’ (viva Cataluña libre), con lo que rubricó su discurso en el Parlament en el pleno de investidura, del que salió respaldado por 70 diputados -62 diputados de Junts pel Sí y ocho de la CUP; otros dos diputados de la CUP se abstuvieron y los 63 de Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PP votaron en contra-.

Las afirmaciones más sonoras han sido las de un Puigdemont hablando de unos catalanes “ahogados” y “humillados” financieramente, “desatendidos” por el Estado y a los que “menosprecian” su identidad. “Por lo tanto, necesitamos una herramienta que nos permita garantizar todo esto”, ha dicho, refiriéndose así a las herramientas de Estado de las que pretende dotarse Cataluña, y ha dicho que pondrá a “las instituciones a trabajar en esta dirección”.

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Puigdemont: “Estamos ahogados, humillados financieramente y somos menospreciados”

La reivindicación de un Estado catalán ha llegado de una manera peculiar, a través de una cita habitualmente usada por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera: “Imposible es solo una opinión”, ha dicho el nuevo ‘president’ sobre la aspiración independentista catalana.

“Lo más bonito del mar es lo que no hemos navegado”, ha dicho también Puigdemont citando un poema turco a un Artur Mas que le colgó al cuello la medalla representativa del cargo presidencial y le había deseado “muy buena singladura” para “llegar al mejor puerto posible”, antes de darle un fuerte abrazo.

Mas: “Yo sí que agradezco los servicios prestados”

El presidente 129, en una intervención breve y emocionada, se permitió sin embargo una ironía. “Yo sí que agradezco los servicios prestados, absolutamente a todo el mundo”, dijo en referencia a la ausencia de esta fórmula de cortesía en los decretos publicados en el BOE este martes con el cese de Mas como presidente de la Generalitat y el nombramiento de Puigdemont, firmados por el rey y el presidente del Gobierno.

Con ello, se ganó una larga ovación de los asistentes al acto en el Palau de la Generalitat, puestos en pie ante el actual líder de CDC, que será diputado raso en esta legislatura.

Tras jugar con sus tradicionales metáforas marineras, se ha despedido de la Presidencia que ocupó desde 2010 hasta que un pacto con la CUP le ha obligado a “dar un paso a un lado”: “Muchas gracias y hasta siempre”, ha dicho al despedirse.

Dudas sobre la legalidad de la promesa

La Abogacía del Estado ha salido rápidamente al paso de la fórmula utilizada por Puigdemont para prometer su cargo y ha decidido estudiarla y analizar la legislación y la jurisprudencia por si mereciese algún reproche jurídico.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, advirtió antes de la celebración del acto de que Puigdemont “en ningún caso” podría introducir en sus palabras elementos que desvirtúen el juramento de cumplimiento de sus obligaciones y de la Constitución.

La Ley Orgánica de Régimen Electoral General recoge la obligación de los cargos elector de “jurar o prometer acatamiento a la Constitución” en el momento de tomar posesión “y para adquirir la plena condición de sus cargos”, condición que el presidente catalán ha incumplido.

Catalá ha recordado que las fórmulas utilizadas a lo largo de los años han sido muy variadas, y el Tribunal Constitucional y la Junta Electoral Central se han pronunciado sobre los elementos que se pueden introducir en ese acto.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también aseguró por la tarde que “el Estado funciona siempre y tiene la misma fortaleza”, aunque se trate de un Ejecutivo saliente.

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