Primer análisis de los dos casos españoles de fiebre de Crimea-Congo

Una garrapata a punto de morder. / John Tann Ecyclopedia of Life

Una garrapata a punto de morder. / John Tann Ecyclopedia of Life

Los dos pacientes que sufrieron fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, el pasado verano, son los únicos registrados en Europa Occidental. Un nuevo informe sobre ambos casos revela que esta enfermedad tropical está reemergiendo en el continente y remarca la importancia de que los profesionales mantengan una rutina de vigilancia ante los agentes transmisores. Los brotes autóctonos del virus de origen africano ponen de manifiesto un cambio en su distribución geográfica.

Las garrapatas son transportadoras de todo tipo de agentes patógenos. Gracias la estructura de su boca, estos ácaros son capaces de engancharse a la piel de las personas y transmitir enfermedades como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Este virus endémico en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia causa brotes graves de fiebre hemorrágica y tiene una tasa de mortalidad del 40%.

El primer caso español de esta dolencia se produjo a finales de agosto de 2016. Un hombre de 62 años contrajo la enfermedad tras ser picado por una garrapata mientras paseaba por el campo en una pequeña localidad de Ávila. Después de ser ingresado en el Hospital Gregorio Marañón falleció el 25 de agosto. El segundo fue el de la enfermera que lo atendió durante su ingreso.

Ahora, un estudio publicado en The New England Journal of Medicine ha examinado el curso epidemiológico y clínico de esta dolencia en los dos pacientes españoles. Además, el trabajo recoge diversos aspectos clínicos de la enfermedad desconocidos hasta el momento.

Las conclusiones del informe, cuyo autor principal es José Ramón Arribas, coordinador de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Universitario La Paz-Carlos III, apuntan a que la fiebre de Crimea-Congo está reemergiendo en Europa.

El virus de ambos pacientes era idéntico y compartía una huella genética propia de un linaje africano no relacionada con la Crimea de Europa del Este

Así, estos dos primeros casos autóctonos han puesto de manifiesto un cambio geográfico en la distribución de la enfermedad.

Además, los autores remarcan la importancia de que los profesionales mantengan una rutina de vigilancia ante los agentes capaces de transmitir la patología para evitar nuevos casos.

Una enfermedad de origen africano

El virus en la sangre de ambos pacientes era idéntico y compartía una huella genética propia de un linaje africano no relacionada con la Crimea de Europa del Este. Los expertos creen que esta variante pudo haber llegado a España a través de garrapatas transportadas por aves migratorias procedentes del norte de África.

En el caso de la enfermera se activaron los protocolos de prevención e ingreso en la Unidad de Aislamiento de La Paz, donde estuvo hospitalizada un mes. Esta unidad ha sido activada en 21 ocasiones y es la única de Europa Occidental que ha atendido un caso de fiebre de Crimea-Congo y tres de virus del Ébola.

Como consecuencia, la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid realizó seguimiento a más de 430 personas que se vieron expuestas al virus, aunque ninguna presentó síntomas de la enfermedad.

Según otro estudio, realizado por el Ministerio de Sanidad, se han observado en diferentes áreas de España más garrapatas portadoras, concretamente en las comunidades de Castilla La Mancha, Castilla y León, Madrid y Extremadura. No obstante, los científicos aseguran que la probabilidad de que aparezcan nuevos casos en humanos es baja.

Referencia bibliográfica:

A. Negredo, F. de la Calle‑Prieto, J.R. Arribas, et al. “Autochthonous Crimean–Congo Hemorrhagic Fever in Spain”. The New England Journal of Medicine (2017).

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