PP, Podemos, Compromís, ERC y DiL han anunciado voto en contra

El socialista Pedro Sánchez va este martes al Congreso de los Diputados a someterse a una sesión de investidura que, salvo sorpresas, será fallida. Históricas fueron las elecciones generales del 20D, con unos resultados que pusieron fin al bipartidismo y dieron la bienvenida a una atomización de la Cámara Baja sin precedentes; e histórica será la investidura.

Por primera vez se presenta a ella un candidato que no ha sido el vencedor de las elecciones- el PP ganó por mayoría simple- y, también por primera vez, ese candidato puede salir del hemiciclo sin ser proclamado presidente del Gobierno. Sánchez lo tiene imposible en la primera votación, donde es necesaria una mayoría absoluta (176 diputados), y más que difícil en la segunda votación, que se celebrará finalmente este viernes, en la que solo es necesario tener más síes que noes.

José Luis Rodríguez Zapatero, en 2008, y Leopoldo Calvo-Sotelo, en 1981, necesitaron ir a esa segunda vuelta para ser presidentes.

La mayoría de partidos (PP, Podemos, IU, Compromís, ERC y DiL) ya ha anunciado su postura contraria a investir a Pedro Sánchez y, salvo sorprendente vuelco total, el secretario general del PSOE solo contará con los votos de su propio grupo y los de Coalición Canaria ya que incluso Ciudadanos, el único partido con el que ha cerrado un acuerdo de investidura, anunció este lunes, a 24 horas del inicio de la sesión, que se replantearía el voto en positivo prometido a Sánchez si este hacía modificaciones en el pacto firmado.

Aunque el partido de Albert Rivera le diera el ‘sí’ finalmente, poco puede hacer Sánchez con 131 votos afirmativos frente a los del ‘no’ que suman más de 200 votos en el Congreso.

1456778372885 (1)Sánchez y Rivera firman un pacto de investidura

El encargo del rey

El pasado 2 de febrero Felipe VI le encargaba a Pedro Sánchez formar Gobierno. El rey lo hacía después de que el presidente en funciones, Mariano Rajoy, declinase el encargo por falta de apoyos. El PP solo tenía seguro el voto de sus 123 diputados.

Tras las dos reuniones que Rajoy tuvo con el rey, el líder del PP dijo lo mismo: no renunciaba a presentarse a la investidura, pero no en un momento en el que, de ninguna manera, podía salir elegido.

Pedro Sánchez pedía, al recibir el encargo del rey, en torno a un mes para negociar. Han sido cuatro semanas más que intensas para los socialistas en las que no han conseguido obtener los apoyos suficientes para lograr su objetivo: llegar a La Moncloa.

De momento, parece difícil que esta semana Pedro Sánchez se convierta en el séptimo presidente de la democracia. Lo intentará y para ello este martes hará un discurso “propositivo” y un llamamiento a la “responsabilidad” de todos los grupos para “desbloquear” la situación política actual.

Sánchez y sus contactos a izquierda y a derecha

Tras el encargo del rey, Pedro Sánchez se puso manos a la obra y empezó a negociar. Solo puso una barrera con el PP y con los partidos independentistas y comenzó a repetir el mantra del “Gobierno progresista, reformista y transversal” que quería formar. El objetivo, más que difícil, era conseguir un pacto de investidura con Podemos y Ciudadanos, a la vez, y con otros minoritarios como IU, Compromís, PNV o CC.

La opción de elegir solo a Podemos y los partidos de izquierda llevaba implícita aceptar el apoyo, vía abstención o voto a favor, de los partidos independentistas catalanes, que piden “un referéndum debajo del brazo” ya que la suma de izquierdas no da la mayoría necesaria.

Sánchez se ha negado a oir durante estas semanas de dura negociación la negativa de Podemos a mezclarse con Ciudadanos y de Ciudadanos a mezclarse con Podemos. Han sido numerosas las ocasiones en las que ambas formaciones han dicho que son incompatibles para un hipotético Gobierno e, incluso, para estar juntos en un pacto de investidura.

La elección natural de Sánchez era Podemos, pero no sentó nada bien en las filas socialistas que el 22 de enero Pablo Iglesias diera un golpe de efecto ofreciéndose al PSOE en un Gobierno en coalición como vicepresidente, en el que repartía, además, carteras ministeriales.

Algunos socialistas hablaron incluso de humillación por el tono empleado por Pablo Iglesias, quien dijo que Sánchez agradecería a una “sonrisa del destino” su Presidencia. Tampoco ayudó a que la conversación fluyera que Iglesias plantease como “imprescindible” el referéndum en Cataluña, línea roja marcada por el PSOE en el Comité Federal.

De la “sonrisa del destino” al “Pablo, no sabes dónde estás”

Fue entonces cuando Sánchez, que no había despreciado nunca a Ciudadanos, sabedor de que el bloque de izquierdas no sumaba para ser investido, empezó a mirar con mejores ojos a Albert Rivera, que se ha postulado como el “desbloqueador”. De nada le sirvió a Iglesias exigir al PSOE que eligiera pareja de baile: O Podemos o Ciudadanos. Juntos, imposible.

Sánchez eligió, de hecho, empezar a bailar con Rivera, con el que escenificó finalmente un acuerdo de investidura plasmado en un documento (pdf.) de 200 medidas. El líder de la formación naranja, que había dicho por activa y por pasiva, que “nunca, nunca, nunca” apoyaría o entraría en un Gobierno ni del PP ni del PSOE, dejó abierta la puerta a entrar en el Gobierno de Sánchez.

El mismo día de la firma entre PSOE y C’s, Podemos rompió las negociaciones iniciadas tan solo días antes en una mesa a cuatro entre PSOE, Podemos, Compromís y IU-UP, propuesta por Alberto Garzón. La fricción entre socialistas y podemitas ha sido tal que el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, llegó a decirle a Iglesias: “Pablo, no sabes dónde estás. ¿En qué momento nos hemos perdido que el jefe del Estado te haya encargado a ti la investidura?”

Podemos, por su parte, ha dicho sentirse “decepcionado” y “defraudado” con el PSOE porque considera que mientras negociaba una cosa con Ciudadanos, pactaba lo contrario con la formación morada.

Pedro Sánchez hizo este mismo lunes, in extremis, una última oferta a Podemos insistiendo en que necesita “a todas las fuerzas del cambio”, tras recibir el respaldo a sus negociaciones de casi el 80% de la militancia en una consulta en la que participó algo más del 50%.

Esta nueva propuesta de acuerdo “personalizada” a los partidos de izquierda ha sido rechazada por Pablo Iglesias, que no la ve “seria” y cree que “esconde” lo “vergonzoso” del pacto con C’s.

Sánchez no solo no ha conseguido convencer a última hora a Podemos, sino que este último intento ha molestado a Ciudadanos, que se replanteará su voto en la investidura si el PSOE cambia algo del acuerdo pactado. Tras la firma, PSOE y C’s han tenido varios desencuentros a cuenta de las interpretaciones de unos y otros sobre lo firmado. Así, mientras los socialistas insisten en que se derogará la reforma laboral, Rivera niega la mayor y dice que en el acuerdo no está incluido ese punto.

En los útimos días, los socialistas se han esforzado en presentar a Podemos como el partido que mantendrá el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy y que no permitirá un cambio en La Moncloa. Con los votos o la abstención de Podemos, Sánchez sería investido presidente esta misma semana, así que la sombra de la ‘pinza’ histórica ha vuelto a salir a la luz.

Rajoy lo intentará si falla Sánchez e insiste en la gran coalición

Con Sánchez como protagonista y encargado de formar gobierno, Mariano Rajoy se ha limitado a decir que el único Ejecutivo que daría estabilidad a España sería uno formado por una gran coalición entre ‘populares’ y socialistas, a la que invitan también a Ciudadanos, a pesar de no ser necesarios para la suma.

El presidente en funciones, al que se le escapó en una conversación informal con el primer ministro brtitánico, David Cameron, que vislumbraba el adelanto electoral, ha dejado claro que, de no conseguirlo el PSOE en esta primera investidura en la que votará ‘no’, el PP tratará entonces de formar gobierno ofreciendo al secretario general del PSOE un pacto. “Lo llamaré entonces para ver qué quiere”, ha avanzado Rajoy.

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Cree el presidente del PP que la coalición de PSOE y Podemos, que no está cerca de lograrse esta primera semana, no es “ni razonable ni sensata” e insiste en que debe gobernar quien ganó las elecciones.

Con un PP acosado por los casos de corrupción en Madrid y en Valencia y ante las voces internas que cuestionan su liderazgo, Rajoy ha dicho que, en caso de repetirse elecciones, quiere ser el candidato.

El enfriamiento en la relación entre PP y Ciudadanos

Las uniones naturales no han dado sus frutos, de tal forma que si las relaciones entre PSOE y Podemos no pasan por buenos momentos, las de PP y Ciudadanos parecen también congeladas.

Así, a medida que Albert Rivera se iba acercando a Pedro Sánchez, se iba distanciando de Mariano Rajoy, al que pidió una reunión tras su pacto con el PSOE para invitarle a que se abstuviera.

Rajoy se limitó a contestarle por carta con un rotundo ‘no’ y criticó días después de este acuerdo la “fulgurante evolución ideológica” de Rivera por pactar con los socialistas. Por su parte, Rivera le ha acusado de bloquear la investidura y de decir ‘no’ a España. Los líderes de PP y Ciudadanos hablarán también después del debate de investidura.

Iglesias, preso de sus órdagos

Desde que el rey encargo a Sánchez la formación de Gobierno, e incluso antes, Pablo Iglesias ha tratado de alcanzar un acuerdo con el PSOE apelando “al corazón a la izquierda de los socialistas”, pero lo ha hecho planteando unas condiciones inaceptables para el PSOE.

Si el PSOE establecía como línea roja el referéndum en Cataluña, Iglesias lo defendía como “imprescindible”; si el PSOE dejaba para después de la investidura el debate sobre los ‘sillones’ y los cargos, Iglesias exigía sí o sí la vicepresidencia de un Gobierno que debía ser “proporcional”; y si el PSOE hablaba con Ciudadanos, Iglesias exigía a Sánchez levantarse de la mesa con Rivera.

Las pullas entre ambos partidos han mostrado, en algunas ocasiones, poca voluntad de diálogo por parte de los dos, y en algunos casos una animadversión difícil de superar. Sánchez acusó a Iglesias de “negociar a través de ruedas de prensa” y el líder de Podemos ha criticado a los socialistas por ser “poco honestos”. De un lado a otro han ido acusaciones de ser “arrogantes”.

Podemos ha tendido la mano a PSOE para retomar las negociaciones una vez que Pedro Sánchez fracase en la investidura.

Rueda de prensa del líder de Podemos, Pablo Iglesias

La sombra de la repetición de elecciones

Aunque los partidos se afanan, o eso dicen, en trabajar para evitar nuevas elecciones, lo cierto es que algunos de sus mensajes están más dirigidos a los posibles votantes que a los partidos con los que supuestamente quieren pactar. El equilibrio entre los intereses para formar gobierno y los intereses electorales es complicado y los ojos de las diferentes formaciones políticas están puestos en los pactos de Gobierno pero también en las encuestras de intención de voto.

Las fechas del debate que este martes arranca se han cuadrado para poder celebrar elecciones el domingo 26 de junio en el caso de que finalmente nadie sea investido como presidente del Gobierno. La primera votación del debate de investidura marca un plazo de dos meses hasta la convocatoria de los nuevos comicios.

Dos meses que servirán para seguir negociando hasta la convocatoria de elecciones, que sería el 3 de mayo. La duda está en si repetirían los mismo cabezas de lista.

Los liderazgos de Rajoy y Sánchez

Las dudas no están precisamente de los líderes de Podemos o Ciudadanos, sino en los de PP y PSOE. Pedro Sánchez ha visto el encargo del rey no solo como oportunidad de formar gobierno sino también para reforzar su posición dentro del partido en caso de repetición de elecciones.

Ante las primeras críticas internas por los resultados en las elecciones generales- los peores de su historia- Sánchez consiguió ajustar la fecha del Congreso Federal del PSOE, previsto inicialmente para este mes, a la del posible adelanto electoral. Se celebrará el 21 y 22 de mayo y, aunque daría tiempo a elegir un nuevo candidato a la Presidencia del Gobierno, los plazos serían muy justos.

Si las voces de los ‘barones’ fueron muy críticas con la actual Dirección en el Comité Federal del PSOE, llegando a cuestionar el liderazgo de Sánchez, en plenas negociaciones han dejado respirar al líder, que ha recibido el apoyo incluso de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, siempre primera en la lista para su sucesión.

Por su parte, Mariano Rajoy dice no sentirse cuestionado dentro del partido y se muestra convencido de que repetirá como candidato si hay elecciones ya que se ve “con fuerzas”.

Más allá de encuestas, solo la dimitida expresidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, estableció cierto paralelismo entre su “camino” y el que debería seguir Rajoy aunque, posteriormente, dijo que no pretendía decir a su presidente nacional lo que tenía que hacer.

Ante esta panorama político, con una aritmética parlamentaria imposible que no suma, con unos partidos preocupados ya más por las estrategias a seguir de cara a la nueva negociación, pasada esta primera investidura, Sánchez afronta un difícil debate de tres días que no le llevará de camino a La Moncloa.

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