El color de la piscina era extrañamente verdoso, pero no impidió que se realizara la competencia olímpica de clavados, ya que los atletas no manifestaron ningún problema, y las autoridades comprobaron que no representaba un riesgo.

Los deportistas no se quejaron de las condiciones en el estadio acuático Maria Lenk para la modalidad de saltos sincronizados femenino de plataforma, y aseguraron que, aunque curioso, el color del agua no influyó en la modalidad. No olía mal, no irritó sus ojos, no afectó su desempeño.

La apariencia era extraña, sobre todo si se contrastaba con el azul estándar de la piscina contigua, donde se disputa el polo acuático.

“No sabemos exactamente qué pasó”, adelantó Mario Andrada, portavoz del comité organizador. “Medimos todos los días el agua con los mismos parámetros y los resultados fueron idénticos que con una piscina azul“.

La tonalidad vino de algas bajo un sol intenso y cero viento“, informó posteriormente a la AFP Mario Andrada, director de comunicación del comité Río 2016.

En un comunicado, más temprano, la organización aseguró que “no se encontró riesgo para la salud de los atletas“.

La china Chen Ruolin, quien sumó su tercer oro en la disciplina, no mostró reparos respecto del color. “No nos afectó de ninguna manera”, afirmó, junto con su compañera Liu Huxia.

La misma prueba masculina se realizó el lunes. El británico Tom Daley, medallista de bronce, publicó en Twitter una foto mostrando el contraste con la leyenda: “Emmm… ¿qué pasó?”.

 

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El equipo Mexicano formado por Paola Espinosa y Alejandra Orozco, que quedó fuera del podio de esta prueba tras ganar la medalla de plata en 2012, también habló del tema. “No nos dimos cuenta, la vimos, estaba diferente, pero ni fue tema de conversación. No olía feo, no nos salió nada (…). Es Brasil es verde todo, quizás es la decoración para hacerlo bonito”, indicó Espinosa.

Cada vez se puso más verde, pero nada. Se nos hizo raro, chistoso, pero no influyó“, coincidió Orozco.

Todo los temas relacionados con agua son delicados en el Río de Janeiro olímpico, después de que fracasó en su intento de limpiar su Bahía de Guanabara, considerada una letrina natural, donde se realizan las competiciones de vela.

Los químicos pueden cambiar el color del agua, no nos preocupó. Llevo lentes de contacto, hubiera sentido algo raro“, dijo la estadounidense Jessica Parrato.

Su compañera, Amelia Cozad, se fue con una broma: “A lo mejor no hay nada errado, estaba azul y la veíamos mal”.

Con información de AFP.