Nadal y Marc López buscarán el oro en la pista central

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Agencias Rafael Nadal y Marc López buscarán la medalla de oro en la pista principal del Centro Olímpico de Tenis, que contemplará la primera final de la competición, en el duelo ante los rumanos Florin Mergea y Horia Tecau.

El recinto, con capacidad para 10.000 espectadores, es muy distinto al que testificó la semifinal que los españoles disputaron contra los canadienses Daniel Nestor y Vasek Pospisil.

«Vamos amigo», le susurró Marc López a Rafa Nadal, antes de que Daniel Nestor, el fusilero canadiense, tirara a la red su segundo servicio, en el desempate del segundo set. Moría Canadá en la suerte que más sangre hizo a España en el agónico partido de dobles que dio a nuestra pareja el pase a la final del torneo, es decir, la garantía de la medalla. Oro o plata, en la final de hoy (A las 12 de la noche en España, aproximadamente) todo sabrá ya a miel. Nadal y su amigo Marc atraparon el cuarto metal para la expedición, el tercero en menos de 24 horas tras los triunfos acuáticos de Mireia Belmonte y Maialen Chourraut.

Los chicos también suman.En una pista de barrio, con poco más de 300 personas en la gradas portátiles, Rafa Nadal apalabró la segunda medalla olímpica de su vida, tras el oro de Pekín. Dos que pueden ser tres, porque en Río sigue muy vivo también en el cuadro individual. El encuentro de Nadal y López fue igualadísimo (7-6 (1), 7-6 (4)) ante una pareja especialista en la modalidad. Daniel Nestor (44 años, 18 más que su compañero Vasek Pospisil) ha sido una referencia en el circuito de dobles, ganador de todos los Grand Slam y también del oro olímpico en Sydney 2000. Los dos lucieron su poderoso servicio (Nestor tiene récords de aces en su historial) para evitar el juego dinámico, territorio más cómodo para los españoles. Pero Nadal y López se agarraron al cemento verde, igualando el break sufrido y dominando el tie break 7-1.

La medalla quedaba ya más cerca ante el gesto torcido de los canadienses, altísimos los dos, y algo quejosos con el juez de silla. Por las lonas verdes de las esquinas de la pista, los aficionados sin asiento se empujaban para echar fotos y soltar algún «vamos Rafa», en un escenario casi amateur. Incluso miembros del equipo español de tenis sufrieron para conseguir entrar a las mini tribunas. Dentro, Nadal tuvo que recuperarse de un fallo en la red, en remate de eliminatoria. El raquetazo era la medalla, pero tembló el genio de forma sorprendente. Desperdiciaron los españoles dos bolas de partido, dolorosa la de Rafa, fácil para él. Pareció dudar en los siguientes puntos, pero pronto el campeón se rehízo para volver a mandar en el tie break. Errores, golpes emocionantes, el viento que se entraba racheado y los nervios por tanto en liza. Hasta un pelotazo se dieron entre ellos los de Canadá, convertidos en muro a dos metros de la red, devolviendo como robots.

López sabía que Nadal no olvidaba el smash de victoria de minutos antes, de ahí sus cuidados. «Vamos amigo», le dijo bajito, al resto el rey de Roland Garros. Las palabras fueron embrujo en Nestor, el terrible sacador. Su mirilla falló en doble falta para alivio de los españoles, medallistas olímpicos en ese momento. Los dos amigos se tiraron entonces al suelo a celebrar, mientras sus rivales protestaban al árbitro. «A esto habíamos venido. Es muy especial lograrlo juntos», decía Marc López, tan emocionado por su primer metal precioso como Nadal, dueño ya del oro de Pekín. Lloraron los dos. Minutos después, Rafa explicaba su satisfacción. «Los Juegos son algo único. Me dolió mucho perderme los de 2012. Fue el momento más duro de mi carrera. Además este año tuve que parar por la lesión cuando estaba jugando muy bien», repasaba antes de dar en el clavo de su alegría. «Además lo he vivido junto a Marc, uno de mis mejores amigos, y eso es algo inolvidable», decía sobre uno de sus íntimos, con el que entrena en Mallorca cuando lo necesita, juega a la Play on line o desconectan del tenis si toca. La semana pasada celebraron juntos el 34 cumpleaños de Marc en la noche de Madrid, con Feliciano como anfitrión. Los dos López ganaron juntos este año en dobles Roland Garros. Al nuevo medallista olímpico los colegas le siguen llamando Boleta, su apodo infantil

.”El partido más importante que jugué en peor cancha”

Este barcelonés, que decidió centrarse en el circuito de parejas, llegó a ser número 2 de España por su buena derecha y su habilidad en la tierra. Sin embargo, prefirió desarrollar el oficio de doblista junto a Marcel Granollers. «Ganar la medalla con Rafa supone el doble de ilusión. Tengo la mejor pareja que se puede tener y uno de mis mejores amigos. Que me escoja a mí es un privilegio», reconoció López, sorprendido como Nadal por el tipo de cancha donde jugaron, impropia para el botín en juego: «No tenía ojo del halcón, había viento y ruido. Peleas por una medalla, y es un recinto casi sin gradas. El encuentro merecía una pista más grande, con más gente». Nadal, hablando de esto, dio un buen titular: «Es el partido más importante de mi vida que en peor cancha he jugado».El viernes les espera la final ante la pareja rumana (Mergea y Tecaula), conocidos por Marc de la Davis, donde perdió. Antes, en individual, Nadal buscará (sobre las 18.00 en España) las semifinales ante el brasileño Bellucci y la animosa afición carioca. Bautista también tiene una cita dura en cuartos, con Del Potro. Si los dos españoles ganan, caerá otra medalla, porque se enfrentarían en semis. Mientras, el resto de dobles españoles quedó fuera. Nadal, tras disputar dos partidos en menos de seis horas, decidió no comparecer junto a Garbiñe en el mixto para cuidar su muñeca. Ferrer y Carla Suárez cayeron ante la pareja británica formada por Heather Watson y Andy Murray, mientras Garbiñe Muguruza y Carla Suárez cayeron en los cuartos de final (6-3 y 6-4) ante la dupla rusa formada por Ekaterina Makarova y Elena Vesnina.


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