Melania Trump, de exmodelo a nueva y atípica primera dama de EE.UU.

Para todos los públicosmelaniatrump_010616douglasfriedmanMelania Knauss-Trump (Novo Mesto, Eslovenia, 26 de abril de 1970) es una ex modelo estadounidense de origen esloveno, mejor conocida por ser la tercera esposa del 45º presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Sucederá a Michelle Obama como la Primera dama de los Estados Unidos, pasando a la historia como la segunda de origen no estadounidense en serlo, junto a Louisa Adams.

Nacida en el seno de una familia eslovena en la ciudad de Sevnica, cerca de Radeče, con el nombre de “Melanija Knavs”, comenzó su carrera en el modelaje a los 16 años. Cursó durante un solo año la carrera de arquitectura, sin llegar a concluir estos estudios. En relación con Trump, ella continuó su carrera como modelo mientras realiza obras de caridad. . Ella habla esloveno, serbio, italiano, francés, alemán e inglés . Su relación amorosa con Trump se presentó en el reality show The Apprentice en 2004, con el que se casó el 22 de enero de 2005.5 Fruto de este matrimonio nació su único hijo: Barron (2006).

El 18 de julio del 2016, protagonizó un escándalo por pronunciar en la convención republicana, un discurso que su asistente había en parte plagiado del pronunciado por Michelle Obama (ex-primera dama de EEUU) en la convención demócrata en 2008.

Melania Trump (Eslovenia, 1970) será una primera dama indudablemente atípica, la segunda nacida fuera de EE.UU. y una de las pocas exmodelos. Sin embargo, Melania es la antítesis de su marido, Donald Trump, próximo presidente del país, y buscará desempañar su papel de la manera más tradicional posible.

A sus 46 años, Melania es extraordinariamente discreta, siempre mantiene un tono sosegado y evita a toda costa verse involucrada en polémicas. Midiendo al máximo sus palabras, todo lo contrario a lo que acostumbra a hacer su marido, se ha presentado en las escasas entrevistas que ha concedido como una mujer devota de su familia y ha asegurado que mantendría un papel muy clásico.

En la incendiaria campaña de Donald Trump, con quien se casó hace 11 años, se ha mantenido lo más alejada posible de los focos, cediéndole el protagonismo a Ivanka, hija del primer matrimonio del multimillonario y una de sus principales asesoras. Solo ha dado un mitin y en la última semana de campaña, para pedir el voto de las mujeres en el estado decisivo de Pensilvania.

Su “causa” -todas las primeras damas han tenido una-, serían “los más necesitados, sobre todo las mujeres y los niños”, pero reservaría tiempo para dedicarse al único hijo del matrimonio, Barron, de diez años, y a apoyar a su esposo.

1478679880484-1El beso de los futuros inquilinos de la Casa Blanca

La segunda primera dama nacida fuera de EE.UU.

Para muchos es una paradoja que Trump, un candidato que ha escandalizado fuera y dentro del país con su retórica xenófoba y ultranacionalista, pueda llevar a la Casa Blanca a la única primera dama nacida fuera de EE.UU. desde la esposa del expresidente John Quincy Adams (1825-1829), que era británica.

Melania Knauss creció en un modesto apartamento de un pueblo cercano a Sevnica (Eslovenia), que entonces formaba parte de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY), disuelta en 1992 con la Guerra de los Balcanes.

Tras comenzar su carrera de modelo en Milán y París, se mudó a Nueva York en 1996. Cinco años más tarde obtuvo la residencia permanente y en 2006 se naturalizó estadounidense. Ese es un momento de su vida que recordó, entre una gran ovación, en su discurso de la Convención Republicana de Cleveland. No se extendió sobre sus orígenes como inmigrante, pero sí recalcó los valores de esfuerzo y honestidad que le inculcaron sus padres.

En otras ocasiones, cuando se le ha preguntado qué opina de los comentarios de su marido sobre los inmigrantes, ha subrayado siempre la diferencia con quienes llegan a Estados Unidos de manera irregular: ella siguió “las reglas”, respetó “la ley”.

“Una madre impresionante, una mujer increíble”

(FILES) This file photo taken on January 16, 2007 shows US billionaire Donald Trump (L), his wife Melania and their 10-month-old son Barron listening to speeches after he was honored with the 2,327th star on the Hollywood Walk of Fame on Hollywood Boulevard in Hollywood, CA, 16 January 2007.  Donald Trump said on November 9, 2016 he would bind the nation's deep wounds and be a president "for all Americans," as he praised his defeated rival Hillary Clinton for her years of public service. / AFP PHOTO / GABRIEL BOUYS

(FILES) This file photo taken on January 16, 2007 shows US billionaire Donald Trump (L), his wife Melania and their 10-month-old son Barron listening to speeches after he was honored with the 2,327th star on the Hollywood Walk of Fame on Hollywood Boulevard in Hollywood, CA, 16 January 2007.
Donald Trump said on November 9, 2016 he would bind the nation’s deep wounds and be a president “for all Americans,” as he praised his defeated rival Hillary Clinton for her years of public service. / AFP PHOTO / GABRIEL BOUYS

Melania es extremadamente cuidadosa a la hora de hablar sobre su vida matrimonial con Trump, a quien conoció en una fiesta de la Semana de la Moda de Nueva York en 1998. “Los dos somos muy independientes. Yo le dejo ser quién es y él me deja ser quien soy. No intento cambiarlo, es un adulto. Él conoce las consecuencias. Yo le doy mi opinión muchas, muchas veces”, explicó en febrero en una entrevista con CNN, en la que confesó que no le gusta el tono duro que usa Trump.

El magnate se deshace en halagos hacia su esposa, a la que describe como una “madre impresionante, una mujer increíble”.

Cuando un grupo afín al senador Ted Cruz usó en un anuncio de campaña una foto de un posado desnudo de Melania en el año 2000 para la revista GQ, Trump salió en tromba contra su entonces rival de primarias y retuiteó un mensaje de un seguidor que comparaba una fotografía poco favorecedora de Heidi Cruz, con otra más agradecida de su esposa.

Melania no sería la primera exmodelo en la Casa Blanca, porque Pat Nixon y Betty Ford también lo fueron, pero sí la primera en haber posado desnuda y la única tercera esposa de un presidente. Como a ella le gusta decir, nada es convencional cuando se trata de Donald Trump.

“Melania Trump”

Melania Trump (Knauss, de apellido de soltera), la esposa del presidente electo de Estados Unidos, se convertirá en la primera dama nacida fuera de Estados Unidos en dos siglos, después de  Louisa Adams, que lo hizo en Reino Unido, (principios del siglo XIX). Trump, una exmodelo que vino al mundo hace 46 años en la antigua Yugoslavia —en lo que hoy es Eslovenia— ha puesto el contrapeso, con su discreción y calma durante la carrera electoral, a la agresividad e impulsividad de su esposo, Donald Trump, que le saca más de dos décadas.

maxresdefault Tras comenzar su carrera como modelo en Milán y París, Melania se mudó a Nueva York en 1996. La fecha de su llegada ha sido objeto de polémica porque varias informaciones divulgadas por la agencia Associated Press durante la campaña aseguran que trabajó y recibió remuneración antes de 1996 y de obtener el permiso legal para trabajar en Estados Unidos; un hecho que los Trump siempre han negado. Dos años después, en 1998, conoció a su futuro marido, Donald Trump, en una fiesta de un club de Nueva York organizada por el dueño de una agencia de modelos.

La pareja se casó en 2005, en una de esas fiestas de relumbrón a la que asistieron los que han sido sus rivales en los últimos tiempos, los Clinton. Es el tercer matrimonio para el magnate, que tiene un hijo con Melania —Barron, de diez años— y otros cuatro de sus dos matrimonios anteriores.

La exmodelo, de por sí discreta, se ha prodigado poco en la campaña, en la que ha tenido más presencia pública Ivanka Trump, la segunda hija del magnate. El tropiezo en la convención republicana en julio, cuando se descubrió que había plagiado parte de un discurso de Michelle Obama, la retrajo aún más. Llegó a dejarse ver tan poco, que en las redes sociales se popularizó el hashstag #WhereisMelania (“dónde está Melania”).

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Como primera dama, Melania Trump ha asegurado que tendrá “un rol tradicional”; similar al de Betty Ford o Jackie Kennedy, ha apuntado alguna vez. Su centro de preocupación será el futuro y la seguridad de los niños, como recordó hace unos días en su primer discurso público tras el plagio. Una intervención en Berwyn, una pequeña ciudad de Pensilvania, en la que reivindicó el ideal reaganiano del esplendor estadounidense y llamó al entendimiento: “Tenemos que encontrar una forma mejor de hablarnos, de discrepar, de respetarnos”, dijo.

Paradójicamente, la exmodelo, una inmigrante eslovena a la que todavía se le nota el acento, encarna precisamente el colectivo con el que más problemas ha tenido el presidente electo: mujer y extranjera. Y quizá más lo segundo, ya que muchos la consideran en realidad la primera dama inmigrante debido a que pese a haber nacido en Reino Unido, el padre de Louisa Adams —esposa del sexto presidente estadounidense, John Quincy Adams, que gobernó entre 1825 y 1829— era americano.

Sin embargo, en las trifulcas de Trump a cuenta de la inmigración y el sexismo, Melania ha salido al rescate de su esposo: inmigró a Estados Unidos, sí, admite, pero de forma legal; y su marido ha hablado de forma sexista, quizá, pero en un contexto determinado, argumenta: en una charla jocosa y masculina, o bien en respuesta ataques de mujeres.

En la eslovena Sevnica, la localidad de nacimiento de Melania, muchos se congratulaban este miércoles la victoria de Trump. “Es muy importante para nosotros porque somos un pequeño país de Europa central y Sevnica una ciudad pequeña. Son sucesos como este los que contribuyen a nuestro reconocimiento internacional”, ha dicho el alcalde, Srecko Ocvirk. “La campaña de Donald Trump ya ha beneficiado a Sevnica. Janko Rezec, uno de los clientes que este miércoles se daban cita en el Café Central de la ciudad, asegura que la atención mediática sobre Sevnica, ya les ha beneficiado. “Estoy convencido que las cosas nos irán mejor ahora”, insistía. Mientras, otros permanecen escépticos, como Valentina, una desempleada de 52 años: “Trump no se ha preocupado nunca de Europa, y no estoy segura de que ella [Melania], pese a que es eslovena, pueda influir en nuestro favor”.


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