Mauricio Macri pide una Argentina unida en su toma de posesión como presidente

Agencias Mauricio Macri ya es el nuevo presidente de Argentina: el líder del frente conservador Cambiemos ha jurado su cargo ante el Congreso este jueves con un mensaje de unidad que intenta restañar la polarización de la sociedad argentina, para después recibir el bastón de mando y la banda presidencial en la Casa Rosada, sede de la presidencia.

En su primer discurso, pronunciado ante el Congreso, Macri ha asegurado que sus principales objetivos serán “la pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a todos los argentinos”. Sin embargo, su antecesora ha querido hacer evidente el enfrentamiento con su ausencia en la toma de posesión: Cristina Fernández no ha querido asistir a la ceremonia que pone fin a una década de kirchnerismo, sino que cerró su presidencia de madrugada, con un baño de masas entre sus simpatizantes.

El choque entre ambos líderes a cuenta de la ceremonia de investidura (Macri ha querido retomar la tradición previa al kirchnerismo y recibir los atributos en la Casa Rosada, mientras que Fernández pretendía entregárselos en el Congreso, una costumbre que estrenó su marido, el fallecido Néstor Kirchner, y que había seguido ella misma) ha reflejado la división política que sufre la sociedad argentina, hasta culminar en una toma de posesión con toques rocambolescos: por decisión de la justicia, un presidente interino para solo doce horas, Federico Pinedo, ha colocado la banda y ha entregado el bastón al nuevo presidente.

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Mauricio Macri ya es presidente de Argentina

Antes, Macri comenzaba la jornada saludando a sus seguidores desde el balcón de su casa. El nuevo presidente ha elegido un traje azul, con camisa blanca y con una corbata gris, en uno de los días más importantes de su vida, en el que ha estado acompañado en todo momento por Juliana Awada, su tercera esposa.

Ya en el Palacio del Congreso, Macri prestaba juramento ante la Asamblea Legislativa, la reunión de las dos Cámaras del Congreso, tal como lo marca la Constitución: “Yo, Mauricio Macri, juro por Dios, nuestro Señor y estos Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y honestidad el cargo de presidente de la Nación, y observar y hacer observar con fidelidad la Constitución de la Nación argentina. Si yo no lo hiciere, que Dios y la patria me lo demanden”.

La unidad del país marca el eje del primer discurso

En la misma cámara ha pronunciado ese primer discurso como presidente de Argentina, en el que ha afirmado que se siente “más optimista que nunca” respecto un futuro que requiere “trabajo en equipo”. Su mandato, ha dicho, será un “tiempo de construcción con más justicia social”, “unido en la diversidad” para que el “proyecto común” esté por encima de las disensiones.

“Convoco a todos a aprender el arte del acuerdo”, ha dicho en una alocución truifada de referencia a la unidad y que ha durado unos 25 minutos, uno de los discursos de investidura más breves de la última etapa democrática argentina.

“Rechacemos todo lo que alguna vez nos haya confundido. Está en nuestras manos superar las situaciones que nos hayan desviado del camino de crecimiento”, ha pedido a sus compatriotas.

El desafío que nos aguarda es tarea de todo el pueblo argentino, e implica una responsabilidad compartida por todos

“El desafío que nos aguarda es tarea de todo el pueblo argentino, e implica una responsabilidad compartida por todos”, ha insistido, antes de apostillar: “El país lo vamos a sacar adelante entre todos”.

“Quiero ser el presidente de la integración y la colaboración entre distintos sectores, el presidente del trabajo en una Argentina unida y de pie”, ha insistido. “Necesito de su aporte, que nos marquen nuestros errores, porque sabemos que no somos infalibles”, ha recalcado Macri, convencido de que “si los argentinos nos animamos a unirnos, seremos imparables”.

Lucha contra la corrupción y contra la pobreza

El llamamiento a la unidad ha sido el mensaje prioritario, pero no el único. Así, Macri ha prometido que su Gobierno será “implacable” con la corrupción: “Este Gobierno va a combatir la corrupción. Los bienes públicos pertenecen al conjunto de los ciudadanos y es inaceptable que un funcionario se apropie de ellos en beneficio propio”, ha recalcado Macri ante la Asamblea Legislativa.

Voy a ser implacable con aquellos de cualquier partido o filiación política, sean propios o ajenos, que dejen de cumplir la ley

“Voy a ser implacable con aquellos de cualquier partido o filiación política, sean propios o ajenos, que dejen de cumplir la ley. No habrá tolerancia con esas prácticas abusivas”, ha recalcado.

El nuevo presidente ha señalado que trabajará por un país con “igualdad de oportunidades”, ha prometido universalizar la protección social y ha abogado por una inversión “inteligente” para combatir la pobreza. Asimismo, se ha comprometido a “combatir al narcotráfico como ningún otro gobierno lo ha hecho antes”.

Macri ha expresado también su apoyo a la “justicia independiente” y ha asegurado que en su Gobierno “no habrá jueces macristas”. “Hay que acompañar a la justicia en un proceso que se limpie de vicios políticos, no puede haber jueces militantes de ningún partido”, ha indicado.

Sobre política internacional, en presencia de más de medio centenar de delegaciones extranjeras que asistían a su investidura -incluido el rey Juan Carlos-, Macri ha lanzado un mensaje a sus vecinos latinoamericanos para impulsar la cooperación regional. “Creemos en la unidad y la cooperación de América Latina y del mundo, en el fortalecimiento de la democracia como una posibilidad de responder los problemas”.

Pasos de baile en el balcón de la Casa Rosada

Tras el discurso, la ceremonia ha continuado con el trayecto desde el Palacio del Congreso hasta la Casa Rosada, repleto de seguidores del nuevo mandatario. Custodiado por la guardia de granaderos y en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, la comitiva ha cruzado el centro de Buenos Aires, donde una multitud saludaba a su paso al grito de “sí, se puede” y “se siente, se siente, Mauricio presidente”.

Más relajados tras la ceremonia ante la Asamblea Legislativa, Macri y su esposa se han asomado abrazados y agarrados de la mano en el automóvil descapotable. Antes de entrar en la Casa Rosada, en un día de calor sofocante, Macri ha roto el protocolo y se ha bajado del coche oficial para saludar a los miles de argentinos que seguían sus recorrido.

El presidente se secaba discretamente el sudor, mientras la primera dama lanzaba besos a la multitud, que buscaba inmortalizar el momento con cámaras y teléfonos móviles. Una Plaza de Mayo colmada les ha recibido al llegar a la Casa de Gobierno, donde Macri ha recibido la banda presidencial y el bastón de mando de manos del titular provisional del Senado, Federico Pinedo.

Muchas, muchas gracias. Es difícil transmitirles lo que uno siente hoy acá

Con la banda puesta, Macri se ha asomado al balcón de la Casa Rosada, frente a la plaza, acompañado de la primera dama y con su hija Antonia, de cuatro años, en brazos. “Muchas, muchas gracias. Es difícil transmitirles lo que uno siente hoy acá”, ha dicho un Macri emocionado, que ha vuelto a los argentinos a “construir juntos” un país mejor entre aplausos, bocinazos y gritos de júbilo.

“Si este no es el pueblo, el pueblo donde está”, coreaba la multitud, mientras el mandatario prometía “siempre decirles la verdad, ser sincero y mostrarles cuáles son los problemas”. Y de nuevo se saltó el protocolo: eufórico, se ha atrevido a dar unos pasos de baile a ritmo de cumbia, mientras la vicepresidenta, Gabriela Michetti, también desde el balcón, se arrancaba a cantar.


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