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Los personajes fabulosos del Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada

Del-donoso-y-grande-escrutinio-que-el-cura-y-el-barbero-hicieron-en-la-librería-de-nuestro-ingenioso-hidalgoComo muestra Erich Auerbach en su análisis de Rabelais, la conquista de América provoca una autentica liberación de la imaginación (270). (1) En España, la expansión de las expectativas de lo real que causan los recientes encuentros geográficos coincide con una revalorización en la cultura de la temprana modernidad de una serie de mitos y tópicos relacionados con lo maravilloso, provenientes del mundo antiguo y medieval. Misceláneas como el Jardín de flores curiosas (1570) de Antonio de Torquemada exhiben el papel fundamental de la fantasía en la creación de un referente imaginario que funciona como un espacio textual alternativo, aunque no necesariamente utópico, de una nueva realidad, marcada tanto por los descubrimientos, como por los intereses coloniales de los españoles en África, en Asia o en el Nuevo Mundo. Al entroncar con la tradición medieval de una compilación no sistemática de curiosidades, mitos y relatos en la que predomina el elemento de la maravilla, los autores de las misceláneas brindan al lector renacentista un intento de familiaridad con experiencias situadas al margen de lo cotidiano. Aunque esta compilación no sistemática de curiosidades se remonta a la literatura latina, y se vuelve a poner de moda antes del descubrimiento de América, es durante el siglo XVI, la época en que el genero se desarrolla en España gracias al éxito de obras como la Silva de varia lección de Mexia y el Jardin de Torquemada. (2) No obstante, si bien el gusto por este tipo de lecturas nos muestra la fascinación del sujeto del periodo a la hora de imaginar un sin numero de sucesos extraordinarios que, bien pudieran darse en otras latitudes del orbe, el tratamiento en el Jardín de ciertas figuras míticas, tales como el Preste Juan, hermafroditas o monstruos, revela la preocupación del individuo del Renacimiento ante las consecuencias no previstas de la expansión territorial llevada a cabo en este periodo.

El leones Antonio de Torquemada, educado en el Humanismo en la Universidad de Salamanca y con pasado aventurero en Italia, lector de miscelaneas medievales y de la obra que inicia en genero en España, la Silva de varia lección de Pedro de Mexia (Allegra 9-16), combina en su Jardín de flores curiosas la actualidad de los viajes a América y el pasado, reflejado en los libros de viajes de Mandeville y de Olao Magno, con la eerudicióndel dialogo renacentista, las fuentes folclóricas y lo fabuloso (Allegra 16-80; Prieto 245-63). El autor, que emplea la forma del dialogo de tres interlocutores para su miscelánea, organiza en seis tratados una rara mezcla de curiosidades, reflexiones filosóficas y teológicas, mirabilia, así como frecuentes citas de viajes a tierras desconocidas, otorgando una fuente principal a cada apartado (Allegra 16-17). El primer tratado, basado en gran parte en fuentes clásico-tardías, en concreto, de Plinio el Viejo y de Solino, se dedica a asuntos emplazados fuera del orden natural.
Además de los hermafroditas, son materia de este primer tratado los partos extraordinarios de animales o hijos de una raza diferente a la de sus padres, los seres monstruosos, información sobre los pigmeos, las amazonas, las sirenas o ciertas mujeres que se convierten en hombres.
Dichos asuntos son localizados por Torquemada en las fronteras cada vez mas lejanas de la “terra incognita“. En los dos últimos tratados el elemento de lo maravilloso se combina con la descripción de la geografía del norte de Europa, que aparece en el Jardín de flores curiosas como el último reducto de lo desconocido. (3)
Aunque Torquemada incluye en Jardín de flores curiosas referencias a Colón (218) y al Nuevo Mundo (200-1; 206-7), o a los continentes africano y asiático, la escasez del espacio que ocupa la realidad de estos territorios contrasta con la amplitud del dedicado a los aspectos mas fantásticos e inverosímiles de los mismos, así como con el extenso segmento que otorga a la descripción de las zonas septentrionales de Europa (380-434). (4) Se podría sugerir que el aparente desinterés de Torquemada por los datos que suministran en este periodo viajeros y navegantes refleja un deseo momentáneo de ignorar las ventajas materiales asociadas con el proyecto imperial al que da impulso el Estado español, para ceder a la curiosidad de una suerte de espacios alternativos conformados mediante lo maravilloso.
La preferencia por la autoridad de las fuentes clásicas a la nueva realidad geográfica que exhibe la cartografía oficial en la era de los descubrimientos pudiera revelar una conciencia por parte del autor de la problemática que conlleva dicha expansión territorial, así como una voluntad de distanciarse con la misma.
No obstante, la suplantación de la realidad americana, asiática o africana, por parte de Torquemada, por un conjunto de mitos y leyendas de origen clásico, instaladas en buena parte en regiones ajenas a las áreas de interés colonial de los españoles se corresponde, así mismo, con los gustos culturales de los lectores de un determinado ámbito social, el cortesano y el burgués.
La fascinación del autor leones por una serie de referencias culturales tomadas del mundo clásico, medieval o renacentista se relaciona con la preferencia de los lectores de la época por las narraciones de Mandeville o de Marco Polo a las crónicas del descubrimiento (Whinnom 196). En consecuencia, el enorme éxito editorial de misceláneas como el Jardín de flores curiosas durante el Renacimiento, se explica debido precisamente a su capacidad de absorber material de muy diversa procedencia, al alternar la historia y la fabula, lo verdadero y lo inverosimil, asi como de desviarse de la seriedad reformista de los erasmistas, puesto que procuran el entretenimiento del lector sin renunciar a la divulgación del saber humanista. (5) Dadas las preferencias culturales de la época, no nos extraña, que, como afirma Maravall con respecto al Nuevo Mundo, el autor renacentista de “historia natural” opte por recoger las fantásticas narraciones sobre lo monstruoso, en lugar de tomar como fuentes de sus conocimientos los relatos geográficos y las experiencias de los viajeros españoles en América (197). Tenemos el ejemplo de Pedro Martir de Angleria, que, al describir los nuevos territorios y al dar cuenta de las ccaracterísticasy costumbres de seres prodigiosos, tales como las amazonas, los caníbales, los tritones o las sirenas, emplea el criterio de autoridad como base informativa (Del Río 30). Incluso Gonzálo Fernández de Oviedo, autor del Sumario de la Natural Historia de las Indias (1529) y de la Historia General y Natural de las Indias (1535-1557), acude a la autoridad de Plinio como medio de ratificar sus descubrimientos (Merrim 177).
El autor, en cuya biblioteca se encontraba una copia de Silva de Mexia, asegura haber encontrado las Hespérides en su Historia General. Es interesante no solo que Fernandez de Oviedo cite con frecuencia a diversas autoridades de la cultura clásica sino que mantenga que el mismo Cristobal Colón supo de la existencia del Nuevo Mundo mediante estas lecturas (O’Gorman 16). (6)
Al igual que estos autores, Torquemada colabora en la legitimación de la cultura del Viejo Mundo como una fuente inagotable de datos para la creación de paraísos alternativos.
La apelacion continua a la “admiratio” que contienen estas obras coincide con el hecho de que los territorios susceptibles de ser colonizados por el europeo, como el caso de América, constituyen, como sostiene el historiador O’Gorman, realidades mas inventadas que descubiertas (73124). (7) De manera similar al Oriente de Said, la invención tanto de América como de otras áreas geográficas se acompaña de la necesidad tanto de su “asimilación” como de su “domesticación”, lo que implica la localización de lo exótico en el contexto de lo familiar (Ryan 523). (8) Por consiguiente, no es de extrañar que la construcción de estos espacios imaginarios en la que colabora Torquemada interese a un lector emplazado en el preciso momento en el que pone en marcha un proceso intelectual que le prepara para “asimilar” el universo de posibilidades con el que se asocian los nuevos espacios geográficos.
Torquemada emplea modelos de representación no muy diferentes de los que ofrecen las narrativas de viajes, colaborando junto con los autores de estas en la construcción de una poderosa maquinaria mimética, una suerte de agente mediador, tanto de la posesión del “otro”, como de su simple contacto con el mismo (Greenblatt 22-23). Al igual que los libros de viajes y las crónicas del descubrimiento, el texto de Torquemada contribuye a interrumpir el escepticismo de autores educados europeos, al revisar su sentido de lo que puede ser posible y lo que solo es fabuloso (Greenblatt 21). (9)

El efecto de suspensión de las categorías provocado por el impacto de lo maravilloso, al que se refieren filósofos como Descartes y Spinoza (Greenblatt 20), se convierte en el elemento fundamental de las tecnicas de representación de personajes míticos y fabulosos desarrolladas por este autor leones. La frecuencia en la que presenta figuras caracterizadas por la inestabilidad de las identidades raciales y de genero es uno de los aspectos mas llamativos del Jardín. La característica de lo híbrido se presenta en el texto como el vehículo ideal para la expresión de la condicion liminar de un “otro”, cuya ambigua definicion racial y sexual permite la subversion temporal del rigido orden social de la Espana de la epoca. (10) Ademas de la heterogeneidad del contenido de estas obras, la presencia de figuras fabulosas, legendarias o monstruosas, cuya naturaleza se caracteriza por una trasgresion de las categorias y de las clasificaciones tradicionales, constituye uno de los principales rasgos de la obra. El caracter liminar de estas figuras miticas o fabulosas se basa en su capacidad para trascender los limites marcados por las diferencias raciales y religiosas en el caso del Preste Juan, las categorias de genero sexual, en el de los hermafroditas, o en el de las tribus de las amazonas o los nasamones, y las barreras entre lo humano y lo animal o entre las diversas especies animales, como sucede con los monstruos. En este sentido, es importante prestar atencion a la manera en la que estos personajes maravillosos consiguen perturbar los sistemas tradicionales de diferenciacion y de formacion de jerarquias. Asi mismo, se podria sugerir que la presencia de dichas figuras en el Jardin de flores curiosas rebela las ansiedades del sujeto espanol de la epoca, enfrentado a los fenomenos de desplazamiento de sujetos e identidades, de inversion de genero sexual, de movilidad social, asi como a las transformaciones de poder que se relacionan con los nuevos encuentros con el “otro”.

En el caso de la leyenda del Preste Juan, la inestabilidad de las categorias religiosas y raciales que senala la existencia de una comunidad cristiana en Africa gobernada por un poderoso emperador permite articular el deseo de muchos espanoles de afianzar su influencia en el continente. (11) Aunque el interes en la zona es evidente, a juzgar por los preparativos de Ximenez de Cisneros para la conquista del norte de Africa, la autorizacion del Papa Alejandro VI a los Reyes Catolicos de organizar una cruzada contra los musulmanes en el continente o el propio testamento de la reina Isabel, en el que manifiesta su deseo de que los castellanos continuen alli su guerra contra el Islam, la presencia espanola se limita al establecimiento de plazas estrategicas en la Costa de Berberia. Respecto a la leyenda del Preste Juan, la facilidad con la que los africanos de raza negra se someten al dominio de un poderoso emperador cristiano contribuye a la legitimacion de la presencia europea en Africa. Luis del Marmol Carvajal, uno de los autores que recogen la leyenda en su Primera parte de la descripcion general de Africa (1573), da enfasis, tanto al caracter mitico, como a la identidad occidental de este emperador, al informar que su “estado y majestad … era tan grande que ciento y veinte anos atras, mostraba ser mas divino que humano, en tanta manera que muchos senores y reyes sus vasallos no le podian ver el rostro … Mas … se fizo mas afable, y se dexaba ver y comunicar de las gentes, especialmente quando supo de los portugueses que aportaron en aquella tierra las costumbres de los reyes de Europa” (19v). En esta obra, que Marmol Carvajal dirige en 1573 al rey Felipe II, con la esperanza de que no sea “sera menos agradable que provechosa, para la conquista de los pueblos barbaros africanos, tan vezinos como crueles enemigos nuestros … o para la contratacion con ellos en tiempos de paz” (Vv), la referencia del mito de una comunidad cristiana primitiva en Africa, invulnerable a la presion del Islam, subraya la docilidad y buena disposicion de los africanos para convertirse al cristianismo y acatar la autoridad de los europeos. Es significativo que Torquemada, cuya obra fue publicada solo tres anos antes que la de Marmol Carvajal, saque a colacion la leyenda del Preste Juan en el contexto de una referencia a los territorios africanos, “que la corona de Portugal ha conquistado y vuelto a nuestra religion cristiana” (238). El autor apunta a que “en la costa [africana] que esta hacia el mediodia hay en medio de ella aquella Cristiandad, tan larga y tan ancha, que o es menor que la de nuestra Europa, la cual esta toda debajo de un senor, o emperador que en su lengua se dice el” (238). Torquemada incluye, entre otras, una referencia del historiador Paulo Jovio, que localiza el imperio del Preste Juan en Abisinia. Tambien, el autor acude a la autoridad de Jean de Mandeville (240), que dedica a esta figura el capitulo LXIV del libro segundo de su Libro de las maravillas del mundo publicado en Valencia en 1521. Asi mismo, Torquemada remite al lector al evangelista San Lucas, que sostiene que el mitico emperador “fue a predicar en la India mayor, y que en ella murio, y alli dejo convertidos a la fe de Cristo tan larga multitud de gentes y de pueblos que eligiendo entre si un senor que los gobernase, le pusieron este nombre de Preste Juan” (239).

El autor del Jardin admite una falta de acuerdo entre las diversas autoridades que consulta sobre los origenes y la localizacion exacta de la figura y de este famoso imperio cristiano. Aunque el escritor sostiene que “el Preste Juan no es el que esta en Etiopia, sino el que estuvo en las Indias Orientales, y el hombre que se puso al de Etiopia, fue por quererlo asi las gentes” (241), apunta que los habitantes de esta area de Africa, se precian “de ser los primeros cristianos que hubo en comunidad en el mundo” (242). Dicha falta de acuerdo, coincide con el tipo de desplazamientos geograficos que sufren estos paises maravillosos, en la medida en la que su existencia se establece por delante de lo que confirman los descubrimientos y la cartografia oficial, lo que se ha venido a llamar la “utopia movil” de los mitos modernos (Allegra 25). Se debe tener en cuenta que el mito del Preste Juan representa, desde que se fijara la leyenda en la obra de Mendeville, la posibilidad de que un poderoso reino cristiano, incolume a la presion musulmana viniera a ayudar a los seguidores de la cruz en su lucha contra el Islam (Allegra 75). Por consiguiente, uno de los aspectos mas relevantes del mito lo constituye la capacidad excepcional de un lider carismatico para traspasar las categorias raciales y religiosas en el ejercicio de su poder politico y espiritual, lo que ayuda a dar forma a la aspiracion del sujeto espanol de la temprana modernidad de ser testigo de la conversion en masa de innumerables pobladores de las regiones mas exoticas del orbe a la fe de Jesucristo.

No obstante, a pesar de esta vision optimista de la mision redentora de los cristianos en Africa, en el Jardin tambien se llama la atencion sobre las consecuencias menos deseables del contacto con un “otro” no europeo. Las varias referencias a partos “maravillosos” de bebes de raza negra, que, sin embargo, descienden de padres blancos, senalan los temores y preocupaciones de un sujeto espanol, obsesionado por el criterio de pureza etnica, que se expresa en el periodo en terminos de linaje y de limpieza de sangre, ante las uniones interraciales de las que esta siendo testigo, debido, en parte, al impacto colonial. Esta imagen de los partos mixtos de ninos de razas diferentes tiene su origen en el contexto del cristianismo en el pasaje biblico del Genesis que, utilizado para justificar la esclavitud, relata la maldicion de Ham, el hijo negro de Noe. Torquemada alude a Plutarco, segun el que “una mujer blanca, concibiendo de hombre blanco, vino a parir un negro, porque al tiempo de concebir tenia puestos los ojos y la imaginacion en una figura de un negro que en un pano de pared estaba pintada, y que la criatura propiamente se le parecia” (123). El autor leones, por boca de Luis, uno de los integrantes del dialogo, acude a la autoridad de Aristoteles y Plinio “que refieren lo de aquel famoso poeta Bizantino, que, siendo su padre y madre blanco, el salio negro” (123). Antonio, otro de los personajes que intervienen en el coloquio aclara al respecto, que “eso no fue por esa via, sino porque naturaleza hizo un salto del abuelo al nieto, que parecio haber sido la madre concebida por un etiope en adulterio, y lo que en ellas encubrio naturaleza por salir blanca, descubrio en el hijo, saliendo de ella negro” (123). En definitiva, los sucesos relatados por Torquemada manifiestan una fascinacion por este tipo de figuras y personajes que, como estos recien nacidos, tienen la habilidad para confundir las rigidas categorias de diferenciacion racial y cultural. La habilidad del Preste Juan para trascender los limites geograficos y religiosos, asi como el de estos partos maravillosos para cruzar las barreras de separacion racial coinciden con la presencia de ciertas figuras miticas, a las que caracteriza su capacidad para subvertir las jerarquias impuestas en la epoca por el rigido sistema de genero sexual. Por ejemplo, la referencia al mito de las amazonas constituye una de las fantasias mas recurrentes durante el periodo, tal como se observa en los primeros textos de la conquista, desde Colon hasta Fernandez de Oviedo (Johnson 11-14). (12)

Aunque es cierto que la incursion de Torquemada en el mito de las amazonas no es tan detallada y colorida como la de Jean de Mandeville (ctd. en Allegra 135-36), o tan extensa como la dedicada por Pedro de Mexia en su Silva de varia leccion a estas tribus de mujeres guerreras (244-261), el tratamiento del mito denota un tipo de ansiedad masculina similar. En una epoca en la que los humanistas se hallan empenados en fijar de manera definitiva las funciones sociales del individuo de acuerdo con su genero sexual, la imagen de mujeres ejercitando poderes reservados tradicionalmente a los varones que conlleva este mito de la antiguedad, sugiere la existencia de ansiedades relacionadas con la posibilidad de una inversion de dichos papeles sexuales. (13) Resulta revelador que Torquemada por boca de Antonio, uno de los personajes del dialogo, cite a Estrabon a la hora de preguntarse algo incomodado: ” Quien podria creer que haya habido algun ejercito o alguna ciudad o ayuntamiento que fuera solamente de mujeres … Porque esto seria como si alguno dijese que en aquel tiempo las mujeres eran hombres y los hombres mujeres?” (135). (14) La actitud de Torquemada coincide con la que presentan muchos de los autores renacentistas, para los que, segun Montrose, el mito de las amazonas constituye una mezcla de horror y admiracion, puesto que parece incorporar y controlar simbolicamente una ansiedad colectiva sobre el poder de la mujer, no solo para dominar y rechazar al varon, sino tambien para destrozarlo. (15) Por tanto, como otros autores del Renacimiento, mediante el potencial subversivo de las amazonas, Torquemada revela un cierto grado de ansiedad masculina y, en general, de temor ante la posibilidad de un encuentro con el desorden proveniente de una suerte de mundo al reves con el que identifican los lejanos territorios en los que los espanoles mantienen un interes colonial. Podemos estar de acuerdo con Montrose, que asegura que la fantasia cultural de un ejercito de mujeres guerreras, se combina con la del canibalismo y la brujeria en una anticultura que invierte las normas politicas de autoridad, licencia sexual, practicas matrimoniales y normas sobre la herencia (71).

Sin embargo, en el Jardin de Torquemada, son los organismos anatomicamente anomalos, tales como los monstruos y los hermafroditas, lo que senalan de una manera mas clara este tipo de ansiedades y temores que provoca en el sujeto espanol el contacto con el “otro”. Los monstruos, a cuya categoria pertenecian los hermafroditas en la cultura de la temprana Edad Moderna, proliferan en la literatura y en el arte de la epoca, sobre todo en la segunda parte del siglo XVII. Desde Gongora a Calderon, pasando por Velazquez, la fascinacion barroca hacia lo monstruoso ha llevado a Gonzalez Echevarria a afirmar que, tanto las creencias cientificas de la epoca, como la tradicion poetica del bestiario, se vieron poderosamente influenciadas por el descubrimiento y la conquista de America (Celestina’s 101). Segun el critico, las mismas fuentes antiguas, desde Plinio a la literatura clasica intervienen en la composicion de ambas formas discursivas, por lo que el contacto con el Nuevo Mundo permite la actualidad de temas relacionados con la naturaleza y sus fenomenos, puesto que la extraneza de la zoologia americana conduce a la proliferacion de monstruos en la cultura del momento (Celestina’s, Gonzalez Echevarria 101-2).

Antonio de Torquemada trata de confirmar en su obra la existencia de los hermafroditas, seres humanos cuya naturaleza fisica cuestiona de manera radical la estabilidad del orden binario que sustenta el sistema de genero sexual. (16) Segun el autor leones, “es materia tan comun que todo el mundo sabe que nacen muchos hombres con dos naturas: una de hombre y otra de mujer … algunos hay que nacen tan potente en la una natura como en la otra” (116). De acuerdo con Torquemada, los cuerpos de los hermafroditas simbolizan a la perfeccion la posibilidad de un absoluto trastrocamiento de las categorias de genero o de una desaparicion total de los limites que separan las mismas. Como explica Butler,

   The presuppositions that we make about sexed bodies, about them
   being one or the other, about the meanings that are said to inhere
   in them to follow from being sexed in such a way are suddenly and
   significantly upset by those examples that fail to comply with the
   categories that naturalize and stabilize that field of bodies for
   us within the terms of cultural conventions. (110)

Por consiguiente, el hermafrodita pone en peligro la existencia del principio estable de distincion del sujeto masculino con una alteridad femenina y subalterna, necesaria para su propia construccion. (17) Torquemada sigue a Aristoteles para su descripcion de hermafroditas, que “tienen la teta derecha como hombre y la siniestra como mujer, porque ella alimentan las criaturas que paren” (117). (18) El autor presenta una vision del hermafrodita como la de un organismo conflictivo que, caracterizado por la demasia y el exceso, contiene dos sexos en continuo enfrentamiento, impidiendo tanto la adquisicion de una identidad plena, como la integracion fisica de su doble componente sexual (Coats 19).

El interes de Torquemada en el conflictivo cuerpo del hermafrodita debe interpretarse en el contexto de la ideologia oficial de la Espana imperial. Dicha ideologia, marcada por los conceptos de pureza racial y de ortodoxia religiosa, resulta incompatible con la existencia de un tipo de organismos liminares que, como los hermafroditas, ponen en peligro la construccion de un sujeto hegemonico, al constituir un incomodo recordatorio de un “otro” caracterizado por la presencia simultanea de diferencia y de similitud. El tratamiento de estos individuos en la epoca muestra la incomodidad del varon ante el parecido entre su propio organismo y el cuerpo del hermafrodita, puesto que ambos comparten una marca de sexualidad masculina. Lo problematico de la presencia de la figura del hermafrodita para una definicion de la sexualidad humana basada en una neta diferencia fisica los dos generos se comprende al echar un vistazo a los documentos legales y medicos de la epoca. Como se comprueba en los archivos inquisitoriales, la posesion de un doble sistema de organos se xuales por parte de un individuo deja paso en la mayoria de los casos a la acusacion de sodomia. Por ejemplo, en el caso de Eleno/a Cespedes, los inquisidores deciden afirmar la naturaleza exclusivamente femenina del acusado, que en su declaracion al tribunal asegura que “fue hermafrodito, que tubo y tiene dos naturas, una de hombre y otra de muger” (ctd. en Burshatin, “Interrogating” 3-4). La Inquisicion imputa a Eleno/a del delito de incurrir en “penetracion” con su esposa Maria del Cano, lo que es percibido en este contexto cultural como signo de la rebeldia de las mujeres que cuestionan la exclusividad del papel masculino en las relaciones carnales, mediante la utilizacion de objetos sexuales (Burshatin, “Written” 423).

Antonio de Torquemada introduce en el Jardin un primer suceso similar al caso de Eleno/a, en el que la autoridad oficial trata de eludir el problema que plantea la doble naturaleza sexual del hermafrodita. Torquemada se refiere a un incidente sucedido en Burgos, en el que la unica solucion posible es que el individuo hermafrodita elija un solo sexo: “dieron a escoger a una [mujer] que usase de la natura que quisiese y no de la otra, so pena muerte; y ella escogio la de mujer, y despues se averiguo usar secretamente de la de hombre y hacer grandes maleficios de bajo de esta cautela y fue quemada por ella” (116). El hermafrodita, ahora convertido en mujer a efectos legales, comete el mismo delito de Eleno/a, al atreverse a usurpar la privilegiada posicion del varon en la relacion sexual. Torquemada localiza otro incidente similar en un contexto geografico y temporal igualmente cercano al lector, en este caso en Sevilla, donde un individuo poseedor de una doble naturaleza sexual es tambien condenado a morir en la hoguera (116). El autor destaca el sentido de extraneza de sus contemporaneos respecto a estos casos, puesto que “en estas tierras por muy gran maravilla se ha de tener que los hombres tengan natura de mujeres, o las mujeres de hombres” (116). (19) El escritor subraya, de este modo, el caracter maravilloso de sucesos aparentemente integrados en la cotidianeidad del lector de la epoca, como son los casos pretendidamente actuales e historicos de los hermafroditas de Burgos y de Sevilla.

Torquemada trata de autorizar dichos casos reales al situarlos en el Jardin junto a leyendas pertenecientes a la cultura antigua, tal como la de los nasamones. En su intento de verificar la veracidad del fenomeno del hermafroditismo, el autor acude a la autoridad de Plinio, que sostiene que “se hallo en la conquista de la India con el grande Alejandro: el cual dice que en los confines de los Nasamones hay una provincia de gentes, llamadas androginas, que todos ellos son hermafroditas” (117). Torquemada se refiere al comportamiento caotico de los nasamones, que no guardan “orden in concierto alguno en el coito, sino que los unos y los otros usan de ello igualmente” (117). De esta manera, al igual que ocurre en los documentos legales el texto hace emerger el fantasma de la sodomia, indicando una vision de la conducta sexual del hermafrodita como de degenerada, ademas de como fuente de caos y de confusion.

El sentido de degradacion de la masculinidad que conllevan durante el Renacimiento, tanto la sodomia como el hermafroditismo, es confirmado por el origen de este ultimo termino en el mito clasico que narra la union del hijo de Hermes y de Afrodita, con la ninfa Salmacis en un solo cuerpo. Ovidio expone en el libro IV de las Metamorfosis lo que sucedio al joven Hermafrodita, que indiferente a los requerimientos de la ninfa Salmacis, es castigado a permanecer unido a esta para siempre en “un solo ser … una suma en la que los sumandos se apreciaban claramente: los sexos” (74). A partir de la transformacion, las aguas de la fuente, llamada ahora Salmacis, “hacen a los hombres afeminados y blandos” (Ovidio 73). La cultura del Renacimiento recoge esta degradacion ovidiana de la masculinidad del hermafrodita, que se suele confundir, como ocurre en el texto de Torquemada, con la del desordenado y promiscuo sodomita. Dicha confusion es patente en el canto XXVI del “Purgatorio” de la Divina Comedia de Dante: “Nostro peccato fu ermafrodito;/ ma perche non servammo umana legge,/ seguendo come bestie l’appetito …” (431).

Debemos recordar que la sodomia constituye durante este periodo uno de los principales elementos empleados en la construccion de un “otro” diferente e inferior, puesto que es una de las marcas de identidad que se aplica a aquellos que, como los infieles o los herejes, constituyen una amenaza contra la estabilidad social. Tal como muestran el folklore y la literatura desde la Edad Media, en Espana esta practica sexual se ha relacionado con las alteridades musulmana y judia. (20) La utilizacion de la sodomia como signo de identidad de un cuerpo inferior se traslada a la construccion del “otro”, que muestra el discurso colonial. Fernandez de Oviedo destaca en su Sumario la naturaleza sodomita de los indigenas (Merrim 180); tambien, el dominico Tomas Ortiz se refiere al ejercicio de esta practica sexual por parte de los habitantes de las Indias (Todorov 150). (21) Por lo tanto, la sodomia, junto con el canibalismo, la poligamia, el nudismo, el aborto y el incesto, es uno de los multiples actos licenciosos que se emplean para descalificar a los indigenas como seres humanos y justificar la accion “civilizadora” de los europeos en otros continentes. La tumultuosa conducta de los nasamones originarios del Valle del Niger en Africa, a la que se refiere Torquemada, constituye una expresion de la frecuente asociacion entre la posesion de una doble naturaleza sexual con la sodomia y la lujuria desordenada de los habitantes de las tierras alejadas del mundo conocido por los europeos. Aunque la representacion de los hermafroditas, en general, invita a una reflexion sobre el significado del genero sexual, forzando a los lectores a poner en tela de juicio la existencia de rigidos dualismos y de identidades preexistentes, el caos de los nasomones sugiere tambien una preocupacion por el desorden social que provoca su conflictivo organismo. En definitiva, en el Jardin, el estado de confusion que senalan tanto la lujuria desenfrenada de los nasamones, como la violencia que ejerce el Estado contra los cuerpos de los hermafroditas condenados a la hoguera, rebelan las ansiedades del sujeto espanol ante el contacto con una alteridad de la que es imposible diferenciarse en terminos absolutos. La imagen del hermafrodita no solo representa un “otro”, al que se concibe como inferior, sino que denota la dificultad de un sujeto que lucha por constituirse en hegemonico de distanciarse en su totalidad con aquel, debido a la ausencia de un principio de diferencia pleno que otorga la dualidad sexual.

El hermafrodita, como el monstruo, senala en la obra de Torquemada la preocupacion del europeo ante el encuentro con el producto de la expansion territorial, que, percibido en terminos de hibridez, se manifiesta como una mezcla caotica de identidades. La conflictiva mixtura que caracteriza el organismo del hermafrodita, conformado por un doble sistema de organos reproductivos, se auna a la que define la identidad de otros cuerpos monstruosos a los que Torquemada dirige su atencion. La combinacion de elementos de origen diverso mediante la que se configuran estas figuras, permite su definicion como hibridos paradojicos, caracterizados por una coincidencia de opuestos, tal como asegura Bynum (“Wonder” 7). Seres mitologicos, como tritones y nereidas, caracterizados por su condicion hibrida, al constituir una mezcla entre un ser humano y un animal, se combinan con el caso prodigioso del Pece Nicolao, cuya leyenda, aludida tambien por Cervantes en la segunda parte de El Quijote, toma Torquemada de Mexia. (22) Ambos autores responden a la fascinacion que suscita en la epoca la existencia de seres constituidos por una combinacion de caracteristicas humanas y bestiales.

Torquemada incluye en su obra historias de los hombres marinos, como el caso, presente tambien en la Silva de varia leccion de Pedro de Mexia, de aquel varon que, “escondido, esperaba las mujeres que iban por agua, y cuando veia alguna ir sola, salia muy paso y escondido, y por detras se abrazaba con ella, y llevandola por fuerza, la metia en la mar para tener acceso con ella” (174). Torquemada se refiere al testimonio de Diaconeto Bonifacio Napolitano, que asegura haber visto en Espana a otro monstruo marino, “que le trajeron de la provincia Mauritania, que tenia el gesto como hombre algo viejo, la barba y el cabello crespo y respeluzado, la color casi azul, todos los miembros eran de hombre … solamente se diferenciaba en tener unas pequenas alas, con que parecian hender el agua cuando nadaba” (175). El escritor actualiza las noticias de hechos fantasticos recogidas por las autoridades, al situarlas en un lugar familiar y en un tiempo proximo al lector contemporaneo. Se refiere al caso de los tritones, tratado de manera exhaustiva por Olao Magno. Torquemada trata de autentificar el extrano suceso referido por Magno e incluye la experiencia cercana de los Marinos de Galicia, descendientes de uno de aquellos tritones. Segun este autor,

   andando una mujer en la ribera del mar, entre una espesura de
   arboles, salio un hombre marino en tierra y tomandola por la
   fuerza, tuvo sus ayuntamientos libidinosos con ella, de los cuales
   quedo prenada ... Cuando la mujer vino, a parir, aunque la criatura
   era racional, no dejo de traer en si senales por donde entendio ser
   verdad lo que decia que con el antiguo Triton le habia sucedido.
   (177)

Torquemada da cuenta de la manera en la que la realidad cercana confirma los sucesos narrados por los antiguos, de modo similar a los que los habitantes del Nuevo Mundo “actualizan” la mitologia clasica, al adaptar sus relatos a la perturbadora presencia de los conquistadores en America. Por ejemplo, uno de los personajes que intervienen en el dialogo en Jardin de flores curiosas, declara que no le sorprende la creencia en la antiguedad en los centauros, puesto que “las Islas e Indias occidentales pensaron los indios cuando vieron a los espanoles en los caballos, teniendo por cierto que el hombre y el caballo eran todos un mismo animal” (173).

La condicion hibrida que caracteriza a los hombres marinos y a los centauros, que, en la literatura suelen encarnar la lascivia, la soberbia y lo demoniaco (Allegra 173), imposibilita su clasificacion dentro de las categorias humana o animal. Segun Foucault, la fascinacion por lo monstruoso del lector medieval y renacentista se basa precisamente en la mezcla de especies, sexos o formas (68). Cada uno de estos compuestos supone una trasgresion de los limites naturales, las clasificaciones, los marcos o la ley (Foucault 68). Mediante la representacion de seres que resultan de la mezcla entre animales, tales como peces, caballos, simios, perros, osos, y humanos, asi como de los hermafroditas, Torquemada comprende el papel fundamental de la hibridacion en la creacion del imaginario de la epoca. (23) Tal como se aprecia ya en la epoca medieval, los cuerpos hibridos formados a partir de uniones contra natura, no solo se distinguen por su diferencia, sino que se convierten en centros para el espectaculo publico, dada su capacidad para encarnar historias heterogeneas de colonizacion, inscripcion y transformacion (Cohen 89). Los cuerpos mixtos unen en su fisico culturas, razas, geografias y temporalidades que no pueden ser asimiladas en una totalidad coherente (Cohen 94). Torquemada combina estas alusiones de los hombres con cabeza de perro que Alejandro Magno ve en la India, con referencias a los pigmeos, de los que se pone en duda su racionalidad (139-140), y a los hombres de la Isla del Sol, que siendo “cuatro codos mas altos” de lo normal, poseen lenguas dobladas con las que “hablan diferentes razones, no solamente como hombres humanos, sino que tambien remedan y contrahacen todos los pajaros y aves del campo” (144).

En definitiva, podemos estar de acuerdo con Cohen para el que la fascinacion de los cuerpos que no pueden escoger sus identidades, heredada del mundo medieval, se codifica en la era de los “descubrimientos” en historias de organismos con conflictos y dependencias mutuas, incapaces de sintetizar las diferencias (95). Estos cuerpos situados en un espacio liminar exponen el modo en que las categorias sociales son construidas y en el que podrian ser transformadas. No obstante, los seres monstruosos nos advierten que los espacios que los dan cabida no son utopicos, sino que, por el contrario, estas anomalias de la naturaleza demuestran los fallos de las epistemologias colonialistas, a la vez que encarnan las ansiedades del sujeto europeo sobre una serie de diferencias irreductibles, asi como de semejanzas, que percibe e imagina en un “otro”, originario de los nuevos territorios que se espera “asimilar”. Los “otros” continentes se convierten, entonces, en un espacio de frontera, al que se intenta definir por su atraso y por su marginalidad, como medio de justificar la accion civilizadora de los europeos.

En conclusion, Jardin de flores curiosas muestra la importancia de la cultura antigua y medieval para explicar la fascinacion, pero tambien la preocupacion del sujeto espanol de los inicios de la modernidad, ante la nueva realidad que trae consigo el proyecto de expansion territorial. El texto de Torquemada muestra el papel de lo legendario, fantastico y maravilloso en la creacion de un referente alternativo, en el que las principales figuras que lo integran poseen la capacidad de trascender, a traves sus cuerpos, las limitaciones que marcan las rigidas categorizaciones y jerarquias de la sociedad espanola del momento. Sin embargo, tan importante como el poder de subversion de estos cuerpos liminares, es su capacidad para revelar, mediante la confusion de categorias que representan, las ansiedades de un sujeto que, en su empeno por constituirse como hegemonico, debe enfrentarse al conflicto entre la diversidad de historias e identidades que acompano al proyecto imperial.

OBRAS CITADAS

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Mar Martinez-Gongora

Virginia Commonwealth University

NOTAS

(1) Para Auerbach el tema de los viajes fantasticos funciona como palanca de revolucion, debido a su capacidad para retar el orden establecido (269-270).

(2) A este genero pertenecen, ademas, Floresta espanola (1574) de Santa Cruz, Silva curiosa (1587) de Medrano y Thesoro de diversa leccion (1636) de Salazar.

(3) Torquemada, como Cervantes para su Persiles, sigue Historia de gentibus septentrionalibus, del historiador y cartografo sueco Olao Magno (1555) (Allegra 17; Prieto 259).

(4) Torquemada se refiere a lo sucedido a Colon en su primer viaje, que “conocio estar debajo de la misma zona, adonde calmandose el viento, estuvieron los navios dos o tres dias detenidos, si esperanza de salir de alli ni salvar las vidas; pero refrescando despues, la pasaron sin peligro ninguno … dicen que el Paraiso esta en aquella parte” (218). En opinion de Braudel, las ambiciones imperialistas de Espana se dirigen mas en este tiempo a Europa y al Mediterraneo que al Atlantico (1184-85).

(5) Jardin de flores curiosas (1570) se edito en nueve ocasiones en el siglo XVI y se tradujo a diversas lenguas, titulandose su traduccion al ingles de 1600 The Spanish Mandeville of Miracles (Allegra 81-83). De la Silva de Varia leccion (1540) de Pedro de Mexia, la obra con la que se da comienzo al genero en Espana, se hicieron 107 ediciones, 32 en castellano y 75 traducciones a otras lenguas europeas en poco mas de un siglo (Castro 53-54).

(6) En general, Fernandez de Oviedo prefiere propagar viejas curiosidades, relatos de magia, maravillas o anormalidades en lugar de crear nuevas categorias (Merrim 182).

(7) La escasez de datos sobre Africa se “compensa” con la amplia difusion de una negativa imagen del ‘otro musulman’ que ofrecen obras como el Antialcorano (1532) de Bernardo Perez de Chinchon, Antiguedades de Africa de Bernardo de Aldrete (1606) o Coronica de los moros (1618) de Jaime de Bleda, tal como apunta Jose Maria Perceval (“Blick” 6).

(8) Para Said, “Orientalism depends for its strategy on this flexible positional superiority, which puts the westerner in a whole series of possible relationships with the Orient without ever losing him the relative upper hand … The scientist, the scholar, the missionary, the trader, or the soldier was in, or thought about, the Orient because the could be there, or could think about it, with very little resistance on the Orient’s part” (7).

(9) Torquemada vincula el Nuevo Mundo con el motivo de la busqueda del Paraiso (218), causando la desaparicion de las fronteras entre la realidad americana y el universo mitico-maravilloso. Segun Greenblatt, la maravilla ocupa un lugar central en el complejo sistema de representacion verbal, visual, filosofica, estetica, intelectual y emocional de la Edad Media y el Renacimiento, puesto que permite al sujeto de la epoca aprender, poseer o rechazar los rasgos de la realidad no familiares, ajenos o extranjeros, asi como lo terrible, lo deseable y lo odioso (23-22). Ver, al respecto, la critica del uso de Greenblatt del termino “maravilla” que realiza Gonzalez Echevarria, Res. de Marvelous.

(10) Utilizo el termino liminar como traduccion del ingles “liminal” que, acunado por Victor Turner, implica una suspension momentanea de las reglas y funciones sociales, asi como un traspaso de los limites, lo que ayuda a una comprension mayor de estas normas y limites, provocando tanto su incorporacion como su rechazo (Bynum, Fragmentation 30).

(11) Entre 1498 y 1510, los espanoles conquistaron Melilla (1497), el Penon de Velez (1508), Oran (1509), Bujia y Tripoli (1511), mientras que los avances de expansion en el area en epocas posteriores, asi como en la lucha contra el Imperio otomano, dieron lugar a las campanas de Yerba (1520, 1560), Coron (1534), Tunez (1535, 1574, 1574), Bizerta (1573-74) y Lepanto (1571) (Fanjul 15-18).

(12) Segun Montrose, las representaciones de las amazonas son frecuentes en la literatura inglesa del periodo isabelino, desde Painter hasta Spenser, pasando por Shakespeare en el Sueno de una noche de verano, asi como en las narrativas de viajes, que localizan a menudo el mito de las antiguas amazonas en Suramerica o Africa, en una frontera cada vez mas lejana con la “terra incognita” (70-71).

(13) Sobre la influencia de humanistas como Juan Luis Vives, Antonio de Guevara, Huarte de San Juan, Alfonso de Valdes o Luis de Leon en el establecimiento durante la temprana modernidad espanola de una rigida division de las funciones sociales, mediante la que se relega a la mujer al espacio domestico de la familia, haciendo imposible su participacion en la vida politica y cultural, ver Martinez-Gongora. Acerca del papel de las mujeres en la cultura renacentista, vease, por ejemplo, Kelly, Perry, Sanchez Ortega y Vigil.

(14) La agresividad guerrera de las amazonas las relaciona con el modelo de la mujer viril defendido por Boccaccio en el capitulo XXXII de De claris mulieribus, al tratar la figura de Pantasilea, la reina de las amazonas. El mito de las amazonas constituye, junto con el de la reina Cenobia de Palmira, los ejemplos mas usados por los autores renacentistas de mujeres que han sabido defender con exito sus estados (Benson, 192-198).

(15) Dicha actitud representa un reconocimiento ironico del grado en el que los hombres dependen de las mujeres en la cultura antropocentrica; de madres y nodrizas, para su nacimiento, nutricion, asi como de amantes y esposas, para la revalidacion de su virilidad (Montrose 71).

(16) Existe gran interes en el periodo en los hermafroditas, emplazados por los fisiologos renacentistas en la categoria de monstruos (Maclean 12; 39).

(17) Sobre la nocion aristotelica de inferioridad de la mujer, vease, Maclean, 44.

(18) Segun la tradicion hipocratica-galenica, estos individuos no poseen ni genero masculino, ni femenino, sino que se situa en un punto intermedio (Daston y Park 118).

(19) La norma legislativa espanola obligaba a los hermafroditas a elegir sexo (Del Rio 94).

(20) Sobre la acusacion a los judios de sodomia, ver Caro Baroja, 444; Mirrer 34; 73. A los moriscos se les solia culpar de afeminados, mas que de sodomitas (Perceval, “Asco” 33). En la mayoria de los textos europeos de la epoca (incluido el Viaje de Turquia) aparece la nocion de que todos los turcos como sodomitas (Poirier 161).

(21) Sobre el tratamiento de este tema en Bernal Diaz del Castillo, ver MejiasLopez.

(22) Joviano Pontano y Alexandro de Alexandro constituyen las fuentes de Mexia de una leyenda que pasa a la tradicion folklorica de la Europa medieval (Castro 369-70).

(23) Aunque Young se refiere a la experiencia posterior del Imperio britanico, tambien en el contexto del espanol, las varias formas de hibridez que caracterizan la anormalidad de estos seres podrian simbolizar la competicion entre historias forzadas a convivir juntas a causa del colonialismo, en uniones que actuan en contra del orden natural (174).

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