No solo los republicanos que le piden de bajarse de la carrera tras la publicación del vídeo de 2005 en el que hacía comentarios vulgares sobre las mujeres. Ahora, a Donald Trump empiezan a abandonarlo también los donantes de su campaña.

Un importante miembro del equipo del magnate reveló al canal CBS que no podía contar los llamados que recibió de parte de los enojados donantes de Trump en el último día.

Después que el Washington Post publicara el vídeo, dijo la fuente de CBS,la gente quiere la devolución de su dinero.

 Según la fuente de CBS -que decidió quedar anónima- los donantes se sintieron traicionados por Trump y sienten que su esfuerzo económico fue desperdiciado.

Algunos dijeron que preferirían ver a su vice Mike Pence encabezar el ticket presidencial.

 Pero no fueron los únicos reportes de malestar de los financiadores del magnate.

“Los donantes estuvieron en un estado de pánico durante las últimas 12 horas y están intentando entender cuáles son sus opciones”, dijo la encargada de las recaudación de fondos del Partido Republicano, Lisa Spies, según reporta The Hill.

Spies, quien además fue la responsable de la recaudación de fondos en la campaña presidencial de Mitt Romney en 2012, trabaja ahora en la elecciones de los candidatos republicanos en el Senado.

“La prioridad principal”, afirmó, “es que esto no afecte a nuestros candidatos”.

El rechazo de los donantes se suma al de varios representantes republicanos, incluido el jefe de la bancada republicana en la cámara de Diputados, Paul Ryan quien se definió “disgustado” por los dichos de Trump.

Aunque por otra parte el candidato republicano-quien en Twitter aclaró que “hay cero chances de que abandone”– recibió el respaldo de los principales aportantes a su campaña, Robert y Rebekah Mercer.

“Somos totalmente indiferentes a las fanfarronadas de vestuario del señor Trump”, dijeron en un comunicado al Washington Post.

Además, afirmaron que habrían abandonado a Trump solo si éste hubiese actuado como Hillary Clinton, atacándola en referencia a sus discursos pagados y al escándalo sexual protagonizado por su marido Bill.