Las ONG que trabajan en prisiones denuncian que en España se encarcela demasiado y a los más vulnerables

Las ONG creen que la mitad de los reclusos deberían estar en la calle o cumpliendo medidas alternativas THINKSTOCK

AGENCIAS Uno de cada dos presos en España debería estar en libertad y cumpliendo penas alternativas, según proponen medio centenar de ONG que recuerdan que la tasa de encarcelamiento es la segunda más alta de Europa para un índice de delincuencia un 27% inferior a la media de la UE.

La Red de Entidades Sociales del Entorno Penitenciario (Rosep), a la que pertenecen ONG como Cáritas, Fundación Atenea o Solidarios para el Desarrollo, entre otras, ha realizado un informe con datos oficiales sobre la tasa de criminalidad en España, la duración de las penas y la población reclusa, y compara esa situación con países de la UE.

Sus autores señalan que las sucesivas reformas del Código Penal han ido endureciendo las condenas por delitos contra el patrimonio y el tráfico de drogas, los dos más frecuentes en los presidios nacionales. Su informe se basa en las estadísticas oficiales sobre población reclusa en España.

Evidencia que existe una superpoblación penitenciaria y lo atribuye al fallo del Estado del bienestar: es la población vulnerable la que acaba entre rejas. “En vez de responder a problemas sociales con un Estado social que protege, responde con un Estado Penal que encarcela a los más vulnerables por delitos que son fruto de su situación de exclusión social”, señala el jurista Jorge Ollero, uno de los portavoces de Rosep y coordinador del estudio.

El informe destaca que la tasa de delincuencia española -44,7 por cada mil habitantes- es un 27% inferior a la media europea -61,3-, mientras que la tasa de encarcelamiento es la segunda más alta de Europa -hay 133 personas en la cárcel por cada 100.000 habitantes, son 101 de media en la UE-.

Tres de cada cuatro delitos, robos y hurtos

Además, expone que el 76% de los delitos más comunes que se cometen en España son contra el patrimonio (robos y hurtos) y un 16% por ciento contra las personas.

España no es un país inseguro: se cometen pocos delitos y muy pocos son violentos, y entonces, ¿por qué es tan alta la población reclusa?”, ha preguntado Ollero.

Además, la duración de las penas en prisión es más del doble de la media europea por las continuas reformas del Código Penal, ha explicado Ollero, quien ha planteado si no sería más rentable para la sociedad y para los reclusos modificar el actual sistema punitivo.

“¿Han pensado cuál ha sido el coste para el Estado de mantener a casi cinco años en la cárcel a Thomas, un turista que estafó 4.000 euros a varios hoteles o a jóvenes condenados a 20 años por haber robado mucho cuando tenían menos de 14 y estaban enganchados a las drogas, cuando han pasado 10 años y han madurado?”, ha planteado este abogado de la Federación Andaluza Enlace, otra de las ONG de la red.

Este caso ilustra, a su juicio, un ejemplo de desproporción, pues el coste para la sociedad de sus casi cinco años de cárcel es mucho más elevado que los 4.000 euros que adeudaba. Coinciden también al afirmar que si los hubiese podido reunir o hubiese podido contratar a un abogado, no habría acabado tanto tiempo privado de libertad.

Alternativas a la prisión

Los autores del informe defienden que es posible reducir el volumen de reclusos sin que aumenten la criminalidad o la alarma social, ya que en los últimos seis años la población penitenciaria ha caído en 14.000 personas y las tasas de delincuencia han seguido a la baja. De hecho, en los años 80 había 30.000 personas en las cárceles, 10.000 menos que ahora, y la tasa de criminalidad era más baja que en la actualidad.

Estas organizaciones sociales plantean que la prisión sea el último recurso para castigar delitos extremadamente graves y que se creen alternativas para el resto de las conductas delictivas, como trabajos para la sociedad, la mediación o medidas preventivas para la población vulnerable.

Un ejemplo, según Jorge Ollero: “Si me rompen la ventanilla del coche y me arrancan la radio es una faena, pero prefiero que ese chaval esté un tiempo trabajando para mi comunidad de vecinos a que pase 15 años en la cárcel”.

Recuerdan que el 60% de los presos lo son por hurtos, robos y tráfico de drogas y que más del 65% de los reclusos tienen problemas de adicción a las drogas.

“La insuficiencia de recursos para políticas preventivas y para tratamientos” en caso de adicciones o de exclusión social hacen que muchos de las personas que están en esas situaciones “encuentren en la prisión la única opción”, ha denunciado Juan Carlos Jiménez, de la Fundación Adsis.

España debería tener la mitad de presos

El jurista ha recordado que el perfil de un preso en España es una persona de entre 21 y 40 años, con una condena de ocho años por delitos contra la propiedad o tráfico de drogas y en un 49% con formación básica.

“Si tuviéramos una tasa de encarcelamiento acorde con nuestra tasa de criminalidad y a la media europea, nuestra población penitenciaria debería ser de 30.769 en vez de 61.614; un 50% de las personas encarceladas deberían estar en libertad”, han destacado los coordinadores del informe.

Respecto a las mujeres, calculan que si sólo estuvieran en prisión las que hubieran cometido delitos violentos (homicidio y asesinato, de lesiones, contra la libertad y contra la libertad sexual) habría 556 internas en lugar de 4.106.

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