Las guardias civiles de Toledo, obligadas a usar chalecos antibalas masculinos

5825f52f5337bLos chalecos antibalas dejan de ser efectivos si la prenda no queda ceñida al cuerpo del agente. Esto hace necesario que los chalecos para las mujeres requieran un diseño específico que garantice su seguridad y libertad de movimientos. Sin embargo, y pese a esto, para una plantilla de cerca de 200 agentes, la Comandancia de Toledo sólo dispone de un chaleco femenino.

De esta manera, las guardias civiles son obligadas a realizar los ejercicios de tiro con chalecos masculinos, lo que resulta no sólo ineficaz sino incluso peligroso por la dificultad que encuentran las agentes para sacar el arma de su funda con un chaleco masculino puesto.

Lamentablemente, la delegación de AUGC en Toledo ha tenido conocimiento de la apertura de un expediente disciplinario a una compañera en base a unos hechos discriminatorios para la mujer en uno de los ejercicios de tiro, con la obligación del uso de chalecos masculinos no aptos para las mujeres.

AUGC ha puesto en conocimiento de estos hechos mediante denuncia ante el Instituto de la Mujer.

El uso del chaleco es una cuestión del servicio con responsabilidad a la cadena de mando y que el propio Plan de Prevención de RRLL de la Guardia Civil insiste en la inclusión de la prevención en todas las actividades policiales.

El artículo 31 de la L.O. 11/2007 reguladora de los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil es claro: “Los miembros de la Guardia Civil tienen derecho a una protección adecuada en materia de seguridad y salud en el trabajo, con las peculiaridades propias de las funciones que tienen encomenda-das”.

 

A pesar de estas normas, la Guardia Civil y el Ministerio del Interior miran para otro lado y las incumplen de manera descarada. Son muchos los agentes, masculinos y femeninos, que pagan de su bolsillo los 600 euros que cuesta un chaleco antibalas. A pesar de ello, algunos mandos prohíben el uso de estos chalecos personales por no ser una prenda de dotación oficial.

 

Y detrás de esta situación llevada a lo absurdo se encuentra la falta de dotación por parte del Ministerio del Interior de unos chalecos como equipamientos de protección individual que deberían ser entregados a todos y cada uno de los efectivos de la Guardia Civil y que además para las mujeres fueran acordes a sus características adjuntas al género.

 

La situación está causando graves problemas internos, donde se ha llegado a imputar un delito militar a una agente por negarse a ponerse un chaleco antibalas masculino. Y otro hecho que denunciaba AUGC en Cantabria muy similar a los sucedidos en Toledo.

 

Desde AUGC continuaremos denunciando estos hechos y exigiendo que cada agente tenga un chaleco antibalas de dotación y recordando que las mujeres necesitan chalecos específicamente adaptados a su anatomía.

 

 

Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).

 


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