La Valencia rococó del siglo XVIII

Este siglo se caracterizó por el equilibrio europeo entre diversos países como Austria, Prusia, Rusia, Francia y España. En Francia la Ilustración y el enciclopedismo muestran su confianza en la razón y la idea de progreso, y el deseo de reorganizar la sociedad a través de ellas. En Inglaterra surge una incipiente revolución industrial y se hacen ensayos sobre la máquina de vapor y la lanzadera volante.

Portada del libro Proclamación de Carlos III en Valencia. 1759. A. P. R. S.

Portada del libro Proclamación de Carlos III en Valencia. 1759. A. P. R. S.

En cuanto al arte se produce la fase final del Barroco y el Clasicismo heredados del siglo XVII. Es entonces cuando aparece el Rococó, una evolución del Barroco, en la que surgen formas nuevas de gran originalidad que se desvían completamente del canon clásico renacentista.

A principios de siglo Valencia contaba con aproximadamente ochenta mil habitantes. Se vivía una época convulsa provocada por la guerra de la Sucesión y la desgraciada privación de los Fueros

A principios de siglo Valencia contaba con aproximadamente ochenta mil habitantes. Se vivía una época convulsa provocada por la guerra de la Sucesión y la desgraciada privación de los Fueros, perdiéndose asimismo parte de la identidad valenciana y algunas costumbres y usos, sobre todo el proceso administrativo más dependiente de las pragmáticas emanadas del poder real, de Madrid.

En octubre de 1769 se parceló administrativamente la ciudad, dividiéndose en cuatro cuarteles a su vez divididos en ocho barrios cada uno. Los cuarteles fueron: Serranos, Mercado, Mar y San Vicente.

Se estaban produciendo cambios en el trazado urbano y se construían casas “a la moderna”, esto es, incorporando un tipo de vivienda más acorde a la corriente de la Ilustración francesa.

Palacio Marqués de Dos Aguas. Foto Ángel. Ca. 1899. A. P. R. S.

Palacio Marqués de Dos Aguas. Foto Ángel. Ca. 1899. A. P. R. S.

Se estaban produciendo cambios en el trazado urbano y se construían casas “a la moderna”, esto es, incorporando un tipo de vivienda más acorde a la corriente de la Ilustración francesa. Pese a todo, la ciudad todavía presentaba rasgos arábigos en el trazado callejero. El padre Tosca dibujaba el conocido plano de la ciudad perfeccionando en detalle el realizado por Mancelli una centuria antes.

A Valencia vienen comerciantes franceses e italianos, que se instalan en la ciudad abriendo comercios dedicados a la venta de telas y otros actúan como mediadores para la exportación de las mismas.

A Valencia vienen comerciantes franceses e italianos, que se instalan en la ciudad abriendo comercios dedicados a la venta de telas y otros actúan como mediadores para la exportación de las mismas. Estas tiendas se concentran en el área próxima al Mercado, el centro de las operaciones mercantiles por excelencia. En esta zona se concentraban los almacenes de venta al por mayor de telas, y también las tiendas dedicadas al por menor. Las calles de Ercilla, Mantas, Derechos, San Vicente (al principio), Zaragoza, plaza de Santa Catalina, fueron varias de ellas donde se vendían telas de todo tipo y complementos como abanicos, bordados, pañuelos, etc.

Una Valencia caracterizada por estilo profuso de líneas curvas que tanto influyeron en las diferentes manifestaciones artísticas, decorativas y en las manufacturas.

Nota: A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz.

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One Response to "La Valencia rococó del siglo XVIII"

  1. Julio Cob  3 de julio de 2015 at 08:29

    El siglo de la Ilustración, el de las luces le llaman. El siglo de la razón, la razón está en el centro de las cosas, decían. Se impuso la centralización en toda Europa.
    Se impuso el estudio, los viajes, la investigación. Valencia tuvo su hijo ilustrado, Gregorio Mayans, a la altura de los mejores de España. Carlos III fue un buen rey, el mejor de los Borbones hasta entonces.
    Y aunque valió la pena, el intento fue fallido, por el pueblo, pero sin el pueblo. Tuvo su nombre: Despotismo Ilustrado.
    Y en ese ambiente, Rafael Solaz se pasea por la Valencia comercial y abierta de aquellos años y nos invita a sus calles que aún existen, con el mismo bullicio de entonces. El siglo de las luces dejó su impronta, aunque con unas sombras que de su mano, seguro que nos deleitará en otra ocasión.

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