La vaca que da vodka

Rubén Leivas y David Martínez Prieto en su destilería de Torrelavega EL TOMAVISTAS DE SANTANDER
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Rubén Leivas y David Martínez Prieto en su destilería de Torrelavega EL TOMAVISTAS DE SANTANDER

elmundo.es. Las vacas cántabras se han puesto las pilas y ya no sólo producen queso, leche y yogures; ahora también vodka, 20.000 litros al año para ser más exactos. Aunque tradicionalmente esta bebida destilada se fabrica a partir de la patata, los ingenieros cántabros David Martínez Prieto y Rubén Leivas han desarrollado un proceso para destilar vodka a partir de leche de vaca y nos explican cómo.

Todas las bebidas destiladas se hacen a través de la fermentación de algún tipo de azúcar. El caso del vodka hecho de leche no es distinto. Martínez Prieto uno de los padres de esta bebida espirituosa e ingeniero agrónomo, explica que en su caso lo que hacen “es buscar la lactosa y con una levadura especial, fermentamos esa lactosa”. Se muestra receloso a explicar cómo se llega a esta levadura, “tuvimos un año y medio de Investigación y Desarrollo hasta que conseguimos llegar a ella para hacer nuestro vodka”. El proceso para la obtención de esta levadura se realiza a través del Kéfir un producto lácteo fermentado mediante hongos y bacterias procedente de la región del Cáucaso. “El Kéfir, es un hongo que en su superficie tiene unas levaduras que son capaces de fermentar la leche y la lactosa” se adentra a explicar el ingeniero. A través de “unos procesos industriales, lo que hicimos fue sacar esas levaduras del Kéfir, potenciarlas y crear una levadura propia”, de la que este padre del Vodka Siderit Lactée -bajo este nombre comercializan la bebida espirituosa- se muestra reticente a seguir hablando, por mantener el secreto industrial sobre la patente de la levadura que les permite realizar el vodka a partir de leche.

Una vez desarrollada la técnica para la fermentación de la lactosa, el proceso no acababa aquí “se encadenan cinco destilaciones que nos proporcionan un grado de pureza fundamental”, según este ingeniero agrónomo. Para poder conseguir un litro puro de alcohol “son necesarios entre nueve y 14 litros de leche durante el proceso para conseguir un alcohol puro de 96 grados, que posteriormente es rebajado con agua de manantial”. Cuando acaba la fermentación, que “puede durar entre 14 y 28, días hacemos un estabilizado que dura entre tres y cuatro meses”. El total del proceso varía según la época del año y el tipo de leche, llegando a ser unos cuatro o cinco meses.

La idea de realizar vodka a través de leche surgió de “la espinita clavada” que tanto David Martínez Prieto como Rubén Leivas tenían tras más de 10 años trabajando en el sector de la industria alimenticia especializada en los productos lácteos “de poder hacer un producto lácteo no perecedero”, explica Martínez Prieto. “Los productos lácteos tiene una caducidad muy limitada, por ejemplo los yogures y la leche tienen 28 días o menos, lo más largo es el queso curado que tiene unos dos años, es el máximo. Así que se nos ocurrió la feliz idea de hacer un destilado a través de leche”, cuenta el ingeniero agrónomo.

A pesar de que los apasionados del vodka puedan mostrarse reticentes hacia este nuevo vodka producido en Torrelavega, una pequeña ciudad cántabra, los padres de la bebida apuntan que han obtenido varios premios a la calidad, el último el Spirits Awards Competition 2014 de San Francisco.

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