La Plaza del Mercado de Valencia (I)

No es nada inédito decir que a través de los años el Mercat de València se ha convertido en un punto de referencia comercial y social de la ciudad. Un área sobre  la que infinidad de historiadores han dedicado precisos estudios señalándola como un lugar de primer nivel en cuanto a la historia y al aspecto geográfico de la ciudad.

Mercat de València. 1888.

Mercat de València. 1888.

El mercado formó una extensa área prolongada junto a las viejas murallas, en amplia y directa comunicación con la ciudad, con los poblados arrabales y con los numerosos caseríos y pueblos de la huerta, siendo por esta circunstancia -y antes de la construcción de la Lonja- el centro de contratación y ajuste en los intercambios mercantiles.

Se situaba en el antiguo arrabal de La Boatella. Esta zona, extramuros de la ciudad, quedó integrada dentro del casco urbano a partir del derribo de la muralla árabe.

Mercat de València. Fotografia Esplugas. Ca. 1888

Mercat de València. Fotografia Esplugas. Ca. 1888.

Así, la depresión por la que discurría el brazo del río Turia, con sus desagües, la acequia de Na Rovella, el foso de la antigua muralla, la construcción de la Lonja de la Seda y, sobre todo, la implantación paulatina de mercaderes que se concentraban en este punto para la compraventa de los más diversos productos, hizo que el lugar se convirtiera en el corazón de Valencia, donde verdaderamente latía la vida comercial ciudadana.

La comunicación directa con la ciudad se establecía por la porta nova. La plaza se convirtió en la más amplia de la ciudad. Su perímetro cambió con la construcción de edificios con amplios pórticos o porxets, elementos que ofrecían toda una imagen característica de la plaza.

 La construcción de la iglesia de Sant Joan del Mercat y los dos conventos, de las Magdalenas y el próximo de la Merced, produjeron también un enclave de concentración religiosa.  Entre 1836 y 1838 se llevó a cabo el derribo del convento de las Magdalenas y en su solar y en el de algunos edificios se alzó el llamado Mercado Nuevo, construido con estructura de madera sobre 78 columnas de piedra. Las antiguas carnicerías de la ciudad, la Fusteria, la Casa de la Contractació, el Pes de la Palla y plaça del Carbó, la cercana Lonja del Aceite, desaparecida a mediados del siglo XIX, El Principal en el número 30, donde la Guardia Principal tenía un destacamento junto a Sant Joan, esquina con el carrer de les Magdalenes… fueron puntos que crearon un Mercado con personalidad propia, sin abandonar en ningún momento su primitivo carácter árabe.

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2 Responses to "La Plaza del Mercado de Valencia (I)"

  1. Julio Cob  18 de septiembre de 2015 at 14:01

    La Valencia musulmana de calles tortuosas, estrechas e intramuros no tenía un espacio suficiente donde labradores y comerciantes, industriales del barro y el metal pudieran establecer sus puestos para abastecer a diario el sustento familiar.

    Pero fuera de sus murallas existía una mezquita por donde con anterioridad a la construcción de la muralla del siglo XI, corría un brazo del Turia que convertido ya en tierra, daba al lienzo defensivo mayor fortaleza, creando el espacio necesario para concentrar el mercadeo útil para el puchero, vinos y vajillas, frutas y demás productos de la huerta valenciana que tan generosamente ofrecía. Tejidos y espartos, aves de corral y conejos de huerta junto a la mezquita muy frecuentada por los valencianos que accedían a través de las puertas más cercanas para su abastecimiento: la de Boatella y la de Hanaax, ésta por la que salían los vecinos de donde tras la Reconquista y con el paso de los años se configuró el Barrio del Carmen.

    Hacía falta un atajo y en la muralla hicieron un “trencat”, actual calle Trench en su recuerdo, por donde tras la visita al mercado la cesta de la compra llegaba más rápida al hogar y por ende con menor esfuerzo.

    El mercado que dio nombre a la plaza entonces y con una amplitud que en su trazado no difería mucho del actual y que persiste en su nomenclátor, tuvo vidas, que en su evolución constante han marcado en cada momento la historiografía de Valencia.

    Rafael Solaz, en su minuciosidad entra en detalle y en esta primera entrega nos regala una rico apunte sobre la transformación que se llevó a efecto, tal y como avanzaba el siglo XIX, en diversas instituciones civiles, religiosas, militares y mercantiles.

    Plaza del Mercado, corazón vivo de la ciudad.

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  2. Javier Luna  27 de septiembre de 2015 at 13:40

    Hacer referencia a pormenores de carácter histórico, trás leer el artículo de Rafael Solaz y el Comentario de Julio Cob, es absolutamente innecesario.
    Quizá deba referirme a unas descripciones tan detalladas y dinámicas que son el complemento ideal a las magníficas fotografías que nos trasladan a la época en la que la actividad comercial tan diferente a la que tenemos en la actualidad nos plantea muchos y muy diversos interrogantes a quienes entendemos que el trato directo, personal, amable, paciente, etc cuando acudimos a un Establecimiento de cualquier índole es el factor que priva a la hora de adquirir cualquier producto o recibir cualquier servicio.
    ¡ Cuántas añoranzas en los recuerdos de años atrás en el sentido referenciado !. ¡ Que inolvidable, a nivel de memoria y de corazón, la Droguería – Perfumería de mi padre, a quien todos conocían por Viçentín, situada en la Avda. de Burjasot, justo enfrente de “Casa Pancha” ( Benicalap ) !

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