La muerte de Osama bin Laden y la sospecha del envenenamiento a un alto jefe de la CIA

La tensión entre los Estados Unidos y Pakistán se tornó insoportable tras la misión en Abbottabad que terminó con la vida del terrorista. Una historia de espionaje, intrigas y operativos dignos de Jason Bourne

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El jefe del grupo terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, en uno de sus refugiosCrédito: Oficina del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York
Dos meses después de que Osama bin Laden fuera ultimado, el más alto mando operativo de la CIA enPakistán fue sacado del país en un movimiento abrupto atribuido a cuestiones de salud y su tensa relación con Islamabad.
En realidad, el jefe de la estación de la CIA estaba tan enfermo que a menudo se doblaba del dolor, señalaron actuales y pasados oficiales de los Estados Unidos. Viajes fuera del país para llevar adelante un tratamiento fueron inútiles. Y la causa de su enfermedad era tan misteriosa, indicaron los oficiales, que tanto él como la agencia comenzaron a pensar que había sido envenenado.
Retirado de la CIA, Mark Kelton y su salud se recuperaron luego de que se sometiera a una cirugía abdominal. Pero oficiales de la agencia continúan pensando que es posible -si no probable- que la súbita enfermedad deKelton fue algo orquestado por el departamento de Inteligencia Inter-Servicios de Pakistán, conocida como ISI(en inglés).
El escondite de Osama bin Laden en Abbottabad, Pakistán. Allí fue el operativo de los comandos SEAL norteamericanos donde se terminó con la vida del jefe terrorista
La revelación es una nota perturbadora de la secuencia de eventos que rodearon el operativo de Bin Laden cinco años atrás y agrega nueva intriga al aliado en contraterrorismo que siempre estuvo sujeto a teorías conspirativas.
Ese período de tiempo de 2011 estuvo marcado por una extraordinaria turbulencia en la relación de los Estados Unidos con Pakistán, una alianza cautelosa que estuvo a punto de colapsar cuando los comandos SEALdescendieron sobre el campamento del líder de Al Qaeda en Abbottabad.
Aún cuando la sospecha de envenenamiento es infundada, la idea de que la CIA y su jefe de estación consideran al ISI capaz de tal acto, sugiere que la ruptura de la confianza era mayor de lo que se conocía.
Kelton, de 59 años, declinó responder a múltiples preguntas en una entrevistas, pero en un breve intercambio telefónico dijo que la causa de su enfermedad “nunca fue clarificada” y agregó que él no fue el primero en sospechar que había sido envenenado. “La génesis de los pensamientos acerca de eso no se originaron conmigo“, remarcó.
Durante la conversación, Kelton declinó responder preguntas acerca de su enfermedad o su permanencia enPakistán. “Prefiero dejar todo ese triste episodio al costado“, dijo. “Estoy muy, muy orgulloso de la gente con la que trabajé que hizo cosas asombrosas por su país en un tiempo muy difícil. Cuando la verdadera historia sea contada, el país estará muy orgulloso de ellos“.
Oficiales estadounidenses reconocieron que la CIA nunca vio pruebas de que Kelton haya sido envenenado o que se confrontara a Pakistán con esa acusación. El vocero de la CIA Dean Boyd dijo, respecto de las consideraciones privadas: “(Que) limitan lo que podamos decir acerca de casos individuales… pero no hemos descubierto ninguna evidencia de que las autoridades de Pakistán envenenaran a un oficial de los Estados Unidos que estuviera en Pakistán“.
Osama Bin Laden en Afganistán, mucho tiempo antes a esconderse en Pakisstán
Aún así, actuales y antiguos oficiales de inteligencia estadounidenses dijeron que el ISI estuvo vinculado con numerosas conspiraciones contra periodistas, diplomáticos y otros adversarios percibidos como tales y que la animosidad de esa agencia contra Kelton era intenso.
Los agentes dijeron que el jefe de la ISI en ese entonces, Ahmed Shuja Pasha, sistemáticamente se negaba a hablar con Kelton o incluso pronunciar su nombre, refiriéndose al jefe de la estación de la CIA como “el cadáver“.
A pesar de que la permanencia de Kelton duró solamente siete meses, su presencia significó una humillación para sus anfitriones. En los días del arribo de Kelton, uno de sus subordinados, el agente Raymond Davis, estuvo involucrado en un tiroteo al mejor estilo Jason Burne en Lahore. Kelton ordenó una docena de ataques con drones que enfurecieron a los pakistaníes. También presidió el preparativo para el asalto final sobreAbbottabad que terminó con Bin Laden, lo que, para muchos, expuso a las agencias de seguridad de Pakistáncomo incompetentes.
La CIA pidió que Kelton no fuera identificado con su nombre completo. Pero desde su retiro, Kelton publicó su nombre y trozos de su historial en la CIA en websites de acceso público. No ha revelado su misión en Pakistán, pero otras figuras claves asociadas con el operativo Bin Laden han salido a la luz los últimos cinco años o han sido públicamente identificadas.
Pakistán rechazó los alegatos contra el ISI. “Obviamente la historia es ficción, no merecedora de comentario”, señaló el portavoz de la embajada de Pakistán Nadeem Hotiana. “Rechazamos las insinuaciones implícitas en las formulaciones“. Oficiales estadounidenses enfatizaron que la relación con aquel país se ha ido deteriorando durante años antes de que Kelton arribara a Islamabad.
Hacia 2009, las agencias de inteligencia estadounidenses tenían evidencia de que ISI había sido cómplice de los ataques terroristas en Mumbai, y sospechas de que realizaban redadas para disfrazar la muerte de militantes bajo custodia. También estaban convencidos de que el ISI sistemáticamente ponía en alerta a terroristas cuando estaban a punto de ser golpeados por un ataque con aviones no tripulados de la CIA.
La tensión se intensificó en 2010 cuando la CIA intensificó su campaña de drones y Pasha fue nombrado en una demanda por los ataques de Mumbai. En represalia, una demanda en Pakistán en relación con víctimas de un ataque con aviones no tripulados reveló el nombre del jefe de la agencia estadounidense Jonathan Bank.
El presidente Barack Obama, su vice Joe Biden y la por entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, monitorean el operativo que terminaría con la vida de Osama bin Laden
Preocupados por la seguridad de Bank, la CIA empleó una estratagema sencilla para sacarlo del país. Luego de que el subdirector de la CIA Michael Morell terminara una serie de reuniones agendadas en Islamabad, Bankacompañó a su jefe a un avión de la agencia. Allí, sin ninguna comunicación con las autoridades pakistaníes y en violación del protocolo, Bank subió a la nave mientras la tripulación cerraba la puerta.
El siguiente jefe de estación enfrentaría un doble y enorme desafío: manejar la tóxica relación con ISI al tiempo que se preparaba secretamente la misión más prometedora en más de una década sobre Bin Laden.
Kelton, conocido por tener una personalidad mordaz, no era un candidato obvio para ese papel. Tenía poca experiencia en operaciones de contraterrorismo y pasó gran parte de su carrera en puestos de avanzada de laGuerra Fría, incluido Moscú, donde la CIA permanecía cerrada en una disputa de décadas con la KGB y la organización que la sucedió.
Pero dada el incremento de la tensa atmósfera en Islamabad, el por entonces Director de la CIA Leon Panetta y otros asesores, concluyeron que años de espionaje de adversarios podrían ser una ventaja. “Creyeron que su experiencia en Moscú era una muy buena credencial“, dijo un ex oficial senior de la CIA, quien, como otros, habló en condición de anonimato.
Quienes trabajaron al lado de Kelton dijeron que había comenzado a emplear “reglas de Moscú” sobre el rival, lo que significaba que el ISI debería ser tratado como enemigo determinado más que como un socio problemático. El inevitable choque llegó más rápido de lo esperado.
Menos de 48 horas después del arribo de Kelton a Islamabad, Davis, el contratista de la CIA, fue arrestado luego de abrir fuego sobre dos pakistaníes acusados de intentar robarlo. En el automóvil de Davis, las autoridades encontraron una colección de espionaje, incluyendo un disfraz y una cámara infrarroja.
Algunos de los miembros en la Embajada argumentaron que mentir sobre Davis sería insultar a los pakistaníes, quienes podrían ser persuadidos de liberarlo si la agencia reconocía torpeza. Pero Kelton y sus superiores en los cuarteles generales se negaron enfáticamente.
No les digan nada“, le dijo en ese entonces Kelton al embajador estadounidense Cameron Munter, de acuerdo con oficiales que presenciaron el intercambio. El cerrojo continuó durante semanas -con el presidente Barack Obama demandando la liberación de “nuestro diplomático“- hasta que Munter obtuvo un permiso para acordar con Pasha directamente y admitir los lazos de Davis con la CIA.
Davis fue liberado el 16 de marzo luego de un procedimiento judicial secreto en el que se acordó que las familias de quienes habían sido ultimados por el agente recibieran 2,4 millones de dólares. Los drones de la CIA, que habían estado latentes durante el cautiverio de Davis, resurgieron a la vida al día siguiente, con la realización de un ataque en el que murieron al menos 40 personas en una reunión de consejo de la tribu en Datta Khel.
Furioso, Pasha envió un mensaje a Munter de que el bombardeo fue una “patada en los dientes” luego de que se conformara el acuerdo por Davis. La relación entre Pasha y Kelton nunca se recobró, y entre ambos rara vez hablaron los siguientes meses.
La Embajada de los Estados Unidos en Islamabad. Los días anteriores y posteriores a la muerte de Bin Laden fueron de una tensión absoluta con el ISI
En una entrevista reciente, Munter describió 2011 como su “año más difícil en el Servicio Exterior“. Los intentos para acercarse a Pasha a través de la Embajada de Pakistán en los Estados Unidos fueron infructuosos.
En la primera noche de mayo, cuando la medianoche se aproximaba en Pakistán, Kelton, Munter y un alto oficial militar de los Estados Unidos se reunieron en una habitación segura de la CIA en la embajada para ver la transmisión de un drone que sobrevolaba Abbottabad en momentos que la misión Bin Laden comenzaba.
El trío realizó preparativos secretos por posibles represalias de las autoridades pakistaníes, diseñando planes de evacuación para empleados diplomáticos, a través de la frontera con India o serían recogidos por el portaavionesUSS Carl Vinson en la costa de Karachi. Aquellos en la embajada permanecerían.
Al principio, Pakistán pareció paralizado por el operativo. Pero mientras la furia pública y las recriminaciones foráneas aparecían –Panetta acusó a Islamabad de ineptitud o complicidad en esconder a Bin Laden– los oficiales pakistaníes comenzaron a arremeter.
Una semana después de la muerte de Bin Laden, una historia en la prensa de Pakistán contaba que Pashahabía convocado a una reunión al jefe de la estación operativa de la CIA por mantener en secreto la operaciónBin Laden. La nota contenía una versión falsa sobre el nombre de Kelton, identificándolo como “Mark Carlton“.
Luego del episodio de Bank, era la segunda vez en seis meses que un operativo del más alto nivel de la CIA enPakistán había sido señalado, la mayor grieta de una regla no escrita del espionaje. Pero en esta oportunidad la agencia mantuvo a Kelton en su lugar aún cuando emergieran detalles sobre la misión -incluida la existencia de una casa de seguridad de la CIA en Abbottabad y el uso por parte de la agencia de un médico para tratar de conseguir ejemplos de ADN de los residentes de la casa de Bin Laden– agravaron el resentimiento de Pakistán.
En medio de la tormenta, Kelton comenzó a experimentar un dolor de estómago. Al principio, asumió que tuvo una recaída por una enfermedad digestiva que afectaba a muchos occidentales en Pakistán. Pero cuando los síntomas empeoraron, comenzó a perder días de trabajo y a dejar el país en reiteradas ocasiones para su tratamiento.
Bin Laden, en las montañas nevadas de Afganistán.
Hacia julio, Kelton estaba en lo que un oficial describió como una “crisis médica severa“. Menos de siete meses después de su llegada para un servicio que debería durar al menos dos años, Kelton avisó al cuartel general que no podría mantenerse en funciones.
Algunos de los colegas de Kelton, incluidos varios que estaban radicados en Pakistán, fueron escépticos respecto del riesgo que asumiría ISI al envenenar a un alto oficial norteamericano, teniendo en cuenta la dependencia multimillonaria de Pakistán respecto de los Estados Unidos. Suponen que la mentalidad deKelton -forjada durante sus largos años en Moscú– generaron la supuesta conspiración, ya que su condición pudo haber sido causada por mala comida o la presión del puesto.
El estrés causa cosas divertidas en el cuerpo“, dijo uno de los ex agentes de la agencia quien agregó que hay “cero evidencia” de que Kelton haya sido envenenado.
La agencia nunca dispuso una investigación para determinar si Kelton fue o no envenenado, pero tomó su sospecha lo suficientemente en serio como para buscar sus archivos de inteligencia por cualquier situación en la que pudiera ser blanco.
De nuevo en los Estados Unidos, a Kelton le tomó meses recuperarse y terminó teniendo una cirugía abdominal. Reconoció que había sido intervenido, pero declinó hablar sobre la naturaleza de la operación. Luego de su recuperación, fue nombrado subdirector de contrainteligencia, un trabajo que lo colocaba a cargo de proteger a la agencia de servicios exteriores de espionaje.
Desde su retiro el año pasado, Kelton ha escrito artículos sobre seguridad nacional en una website llamada The Cipher Brief, incluyendo una pieza sobre el rol del Kremlin en el asesinato de un ex operativo de inteligencia ruso que fue envenenado en Londres con una dosis letal de polonio radiactivo en 2006.
En el artículo, que argumentaba que el presidente ruso Vladimir Putin era cómplice del ataque, Kelton cita un párrafo de una novela de espionaje de 1939: “Lo importante que hay saber acerca de un asesinato no es quién dispara, sino quien pagó por la bala“.
 
 
Greg Miller – The Washington Post

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