La ITV, precio diferente en cada comunidad

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La ITV es una inspección técnica de vehículos
(literalmente, eso significan sus siglas) obligatoria, y que que sirve para asegurar ante las autoridades que nuestro coche cumple con unos mínimos establecidos en cuanto a seguridad y emisiones. Es decir, es una especie de examen a nuestro coche para comprobar que no haya alguna parte o sistema que pueda poner en peligro a conductor y ocupantes; que no hayamos instalado piezas o añadidos no homologados en nuestro país; que no emitimos humos excesivos.

Dado que es obligatorio, y pasar la ITV cuesta un dinero en concepto de tasas, esta inspección sufre el rechazo de una gran parte de los conductores. Sin embargo, deberíamos enfocar la ITV como algo constructivo, pues impide la circulación de vehículos potencialmente peligrosos, o directamente con piezas ilegales.

La ITV no es una revisión del coche: es una inspección. Por tanto, pasar la ITV no nos garantiza que el coche esté perfecto en cuanto a salud o duración de piezas y sistemas. Por ejemplo, si las pastillas de freno pasan la ITV, no quiere decir que vayan a durar hasta la siguiente inspección; que tengamos el nivel de aceite dentro de los límites no tiene nada que ver con la necesidad de cambiar, o no, dicho aceite.

Aclarado esto, el centro de todas las críticas está en su obligatoriedad, como ya hemos dicho, y en el precio. Y ahí cada Comunidad tiene sus bases de precio, y dentro de las mismas comunidades existen variaciones según sea la estación de la ITV a la que acudamos. Si vivimos en una provincia con pocas estaciones de ITV, seguramente tendremos una única opción para pasar la inspección y, por tanto, un precio único, ya que no nos compensaría viajar a otro lugar para ello.

En lugares donde existen más estaciones cercanas, como las grandes capitales, elegir la que mejor convenga es más sencillo, a pesar de que lo más fácil es que los precios sean muy similares.

Pasar la ITV conlleva beneficios; no pasarla, sanciones

Si no tenemos la ITV en vigor, la multa directa puede llegar a los 500 euros (en el caso de que haya salido negativa, mientras que si es no favorable, la multa es de 200 euros). Esta ya es una razón muy poderosa para tratar de estar al día en cuanto a inspecciones. Además, se sabe que el 6% de los accidentes mortales están relacionados con fallos técnicos del vehículo, y una ITV bien hecha puede detectar esos posibles fallos antes de que sucedan.

Es muy preocupante que hasta un 20% de los conductores eviten pasar la ITV (probablemente esos datos hayan variado desde el momento en que se calcularon); no es que la ITV salga negativa, es que ni siquiera acuden a cumplir con el trámite. Esto no significa otra cosa que despreciar una inspección de diversos puntos de seguridad del coche, y por tanto, una absoluta despreocupación acerca de nuestra seguridad, y la de los demás.

La ITV no es el enemigo. Cierto es que podría ser más asequible, pero en cuanto a su utilidad, no debería ofrecer ninguna duda.


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