La Guardia Civil no aplica sobre sus trabajadores las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico

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Ayer, día 31 de mayo, la DGT lanzaba a través de Twitter una campaña que afirma que “El riesgo de morir en un accidente de tráfico es 17 veces mayor en #moto. No te la juegues #CampañaControl”.

En la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no se deben de dar por aludidos con este tuit de la DGT, por cuanto, a pesar de que esta especialidad es la que más víctimas se ha cobrado en acto de servicio -van 330 compañeros fallecidos-, aún siguen nombrando servicios con un descanso entre ambos insuficiente de cómo máximo 8 horas. Es decir, trabajas de 14 a 22 horas y vuelves a entrar al día siguiente a las 6 de la mañana hasta las 14 horas.

A esto, además, hay que añadir que los agentes requieren un tiempo intermedio para sus quehaceres profesionales y personales, así como para desplazarse a sus domicilios, por lo que se incumple gravemente la Directiva Comunitaria que ya se pronunció y que regula el descanso entre turnos de trabajo de un mínimo de 11 horas. Esta situación se agudiza por la falta de compromiso y el incumplimiento de la palabra, dada y firmada, por parte de Arsenio Fernández de Mesa, que no instaura los turnos de trabajo como los que ya disfrutan los compañeros de la Policía Nacional, una figura que demuestra una y otra vez su condición de marioneta al servicio de los generales

La última medida que ha adoptado el mando de Tráfico es obligar a los motoristas a subir en moto en todos los servicios que se preste a diario. Antes existía una permisividad para que los guardias civiles de Tráfico que rondaban los 50 años pudieran realizar su trabajo en vehículo de cuatro ruedas, porque según los informes médicos -y de la DGT- a partir de los 40 años se disminuyen las facultades sensoriales, perceptivas, mentales y nerviosas, además de que la mayoría de estos agentes, después de más de treinta años subidos en una moto durante ocho horas diarias, arrastran dolencias y lesiones que se van acrecentando conforme uno va cumpliendo años.

Sin ir más lejos, el pasado día 18 de mayo, un guardia civil de Tráfico, de 57 años y subido en su motocicleta oficial, perdió la vida mientras patrullaba la carretera de Tordesillas. Aunque, según establece la reglamentación interna de la Agrupación, no es recomendable que agentes de más de 45 años vayan de escoltas en las pruebas deportivas.

 

Asimismo, desde AUGC queremos denunciar lo que consideramos es el colmo del desvarío en la gestión de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil  en lo que al reparto económico de la productividad se refiere.

 

Resulta que con la aprobación de la Orden General número 12, dada en Madrid a 23 de diciembre de 2014, por la que se regulan los incentivos al rendimiento del personal de la Guardia Civil, un agente que está destinado en la oficina de la unidad puede llegar a recibir una remuneración superior a 1.870 euros al año, más que un guardia civil de Tráfico que su trabajo lo realiza en carretera.

 

A este último dato añadimos que estos agentes perciben dos productividades cuyo cobro depende del mando: el RAI, que es mensual y en su día fue declarada ilegal, y la productividad, anual.

 

Todas estas acciones del mando de la Guardia Civil de Tráfico ha provocado un profundo malestar entre los guardias civiles, porque con estas órdenes el mensaje que llega al agente de la escala básica que trabaja en la carretera formulando denuncias, atendiendo accidentes, realizando auxilios o escoltando pruebas deportivas, es que poca o ninguna preocupación por parte de algunos mandos hacia sus condiciones laborales ni de su seguridad. Sólo parecen perseguir la imagen y la palmadita en la espalda del político de turno.

 

A estos mandos a los que nos referimos no parece preocuparles la seguridad en el trabajo de los/las motoristas. No está de más recordarles que el artículo 13 del RD de Riesgos Laborales de la GC es muy claro al incidir en que será el Jefe de cada Unidad el responsable de la aplicación de las medidas para la mejora de la seguridad y salud de sus subordinados.

 

Desde AUGC creemos que la premisa de velar por la seguridad de los y las trabajadoras no sólo debe recaer en el mando intermedio, sino que corresponde a toda la cadena del mando, siendo sin duda la propia DGGC y el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil los que deben ponerse a llevar a cabo las medidas para paliar y prevenir la situación concreta de los/las motoristas de tráfico y su seguridad en el trabajo.

 

Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).

 


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