La exposición ‘La Gran Guerra. L’arxiu de Tanger’ comienza su itinerancia en Cullera

El Péndulo | Redacción.- La exposición fotográfica ‘La Gran Guerra. L’arxiu de Tanger’ coproducida por el Museu Valencià d’Etnologia de la Diputación de Valencia y la Casa de la Imagen de Logroño comienza su itinerancia por los municipios de la Comunidad en el Museo Municipal de Historia y Arqueologia de Cullera, donde estará abierta al público hasta el 18 de julio.

Más de 700 personas visitaron la muestra en las salas del Museu Valencià d’Etnologia a finales de 2015 y principios de 2016.
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Más de 700 personas visitaron la muestra en las salas del Museu Valencià d’Etnologia a finales de 2015 y principios de 2016.

Más de 700 personas visitaron la muestra en las salas del Museu Valencià d’Etnologia a finales de 2015 y principios de 2016, y ahora iniciará un recorrido por la comunidad sumándose así al proyecto de itinerancia que el museo desarrolla para mostrar por los municipios las exposiciones que se realizan en su sede, una acción que ya han realizado exposiciones como Faixa Roja Faixa Blava. La pilota valencianay Rituals de festa i foc.

Contenido de la exposición

‘La Gran Guerra. El archivo de Tánger’ recoge imágenes inéditas de la I Guerra Mundial tomadas entre 1916 y 1935 con un valor estético e histórico incalculable y que se dividen en dos bloques, el primero contiene 254 fotos que hacen referencia a la estancia del autor en el frente, en el segundo se centra en la posguerra, con 223 imágenes que retratan a su familia.

El autor de las imágenes es un oficial del ejército francés del servicio de automóviles que mientras recorrió el Frente Occidental capturó todos los aspectos de la contienda, desde los momentos banales y curiosos hasta los crueles y descarnados. En su automóvil descubierto retrató armas extrañas y soldados abatidos, con una visión realizada por la oficialidad en los estados de guerra que conforma una aproximación analítica y distante, pero con grandes dotes estéticas.

La exposición aporta tres dimensiones. La primera es la histórica, ya que aporta una información documental única sobre la Gran Guerra, añadiendo datos desconocidos hasta ahora y aclarando viejas incógnitas. El retrato de las grandes batallas, de la vida cotidiana en el frente y en la retaguardia, de la tropa y de la oficialidad, de los ingenios bélicos y de los destrozos, es completamente libre y personal, sin restricciones políticas, propagandísticas o comerciales.

Además, está la dimensión estética. Una dimensión estética. La información muestra una serie de imágenes verdaderamente bellas (muchas veces de una forma cruel) sin necesidad de un contexto historiográfico que las justifique. Son imágenes autónomas y contundentes que nos hablan de un verdadero autor, aún sin pretenderlo.

Por último, encontramos la dimensión biográfica. Se trata de la narración personal de un individuo inmerso en uno de los grandes cataclismos de la historia. Una autobiografía que no necesita palabras para contarse sino que se estructura como una larga película en la que cada fotografía alcanza la relevancia de un plano, de una secuencia, importante individualmente pero que adquiere su verdadero significado cuando se vincula a la que le precede y a la que le sigue.

El archivo fue rescatado en un mercadillo de Tánger en 1999, custodiado en diez pequeñas cajas de madera, cada una de las cuales contenía unas cincuenta placas de vidrio. Todos son negativos estereoscópicos, una especialidad fotográfica que permitía ver las fotos en tres dimensiones. El estado de la conservación es bueno y actualmente se encuentra completamente restaurado, catalogado y digitalizado con una cámara de alta resolución mediante un procedimiento no agresivo. Después de su conversión digital ha sido estudiado históricamente imagen a imagen.


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