La exposición ‘Bosque de Cromosomas’ del Museu explica en algunos de sus módulos cómo se produce la muerte celular y el por qué de la longevidad

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La exposición ‘Bosque de Cromosomas’ del Museu de les Ciències, que representa a gran escala los 23 pares de cromosomas del genoma humano, expone determinados módulos relacionados con la muerte celular. ‘Epitafios’, un módulo que se encuentra en el cromosomal 19, cuenta con una terrorífica ambientación y mucho humor, ya que se recrean los epitafios en sus tumbas atribuidos a personajes ilustres. La instalación sirve para explicar qué son las caspasas, enzimas implicadas en las reacciones que provocan la muerte celular programada, también llamada apoptesis. El gen que detemina la caspasa 14 se ubica en el cromosoma 19.

Además, tal día como este domingo, 30 de octubre, en 1939 nació Leland Harrison Hartwell, científico estadounidense premio Nobel de Medicina en 2001 por sus contribuciones a la comprensión del ciclo celular. Compartió este premio con Paul Nurse y Tim Hunt, cuyas investigaciones se centraron en las ciclinas y otros aspectos de la división celular.

En torno al ciclo celular, en la exposición ‘Bosque de Cromosomas’ del Museo de las Ciencias podemos encontrar varios módulos relacionados. La mayoría de células animales tienen un mecanismo interno que limita el número de veces que éstas pueden dividirse. En los animales, existen mecanismos que controlan la proliferación y la muerte celular. En un organismo animal, existen varias formas de muerte celular entre ellas: la apoptosis o muerte celular programada.

Algunas células mueren como resultado de una lesión accidental aguda; por ejemplo, por la falta del aporte de nutrientes en un infarto o por un traumatismo. Este proceso se llama necrosis. Sin embargo, muchas células mueren durante toda la vida de un animal a través de un mecanismo de muerte programada denominado apoptosis. Un grupo de enzimas, las caspasas, se activan y participan en este proceso. Las mutaciones en los genes que dan lugar a estas enzimas pueden generar el crecimiento incontrolado de las células, formando tumores. El gen BARD1 se localiza en el brazo largo del cromosoma 2 (2q34-q35), y controla la muerte celular programada y la división celular.

También en el ‘Bosque de Cromosomas’, encontramos en el cromosoma 14 encontramos un módulo que nos habla de la longevidad, y explica por qué las células humanas no se reproducen eternamente sino que dejan de hacerlo hasta llegar a morir.

Los organismos renuevan las células de la mayor parte de sus tejidos, pero en cada división celular se pierde una pequeña cantidad de material genético. Este proceso es el reloj biológico que registra el paso del tiempo. Cuando la suma de las pérdidas sucedidas en cada división comienza a impedir un correcto funcionamiento de los procesos vitales, las células se mueren. Se ha comprobado la existencia de este proceso en más de cien especies de peces, aves, anfibios, reptiles y mamíferos, incluida la especie humana.

Por esta razón se ha determinado que este mecanismo posee al menos unos 400 millones de años de antigüedad. Aunque no es igual para todos los individuos de la misma especie; unos son más longevos que otros. El gen que codifica la parte proteica de la telomerasa (TEP1) se ubica en el cromosoma 14 (14q11.2). La telomerasa se encarga precisamente de recomponer la longitud original del material genético perdido en cada división celular.


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