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La explanada frente a las Torres de Serranos, repleta en la Crida 2013. Foto: Javier Furió

La explanada frente a las Torres de Serranos, repleta en la Crida 2013. 

La Crida siempre se realiza el último domingo del mes de febrero y ha tenido una peculiar evolución desde que en 1931 se instituyera, pese a que no tuvo una continuidad. El 15 de marzo de 1931, a las 19:00 horas, las diferentes bandas de música recorrieron las calles de la ciudad con un pregonero al frente invitando a vivir la fiesta. Todos concluyeron en la plaza del Ayuntamiento, entonces Plaza de Emilio Castelar, desde donde se lanzaron carcasas y cohetes con los acordes del himno de la “Región”. De esta forma se anunciaba y se iniciaba la recién creada Semana Fallera que el organismo oficial fallero había coordinado ese mismo año.

Hasta 1942 no se vuelve a tener constancia sobre el acto de la “Crida”. Ese año se realiza desde el balcón del Ayuntamiento el 13 de marzo, siendo el primero de estas características, donde el Presidente de la Junta Central Fallera, Luís Martí Alegre, invitaba a vivir la fiesta fallera.

Este mismo acto se repetiría al año siguiente con la novedad de ser retransmitido por primera vez por una emisora de radio, contando con la presencia de la Fallera Mayor de Valencia, Elvira Gómez Trenor, junto al Alcalde de la ciudad, Juan Antonio

Gómez de Trenor (Conde de Trenor), actuando como pregonero el actor cómico Julio Espí.

En 1944 el balcón del Ayuntamiento será sustituido por un burro, a lomos del cual un actor haría de pregonero por las calles de Valencia con el siguiente verso: “Se fa saber a la gent de València i forastera que de ordre del president comensa en este moment la gran Semana Fallera”.

En 1946 el acto de la Crida se traslada al 11 de marzo. Ese día, a las cuatro de la tarde, un majestuoso caballero anuncia por la ciudad la llegada de la Semana Fallera. El Alcalde de la ciudad, Juan Antonio Gómez de Trenor, desde el balcón de la casa consistorial invitó a los ciudadanos a participar en la fiesta, pese a la gran crisis agrícola que se estaba produciendo a causa de una gran helada ese mismo año.

Una gran cabalgata donde desfila la Senyera, los diferentes gremios, coches con falleras y la Banda de la Legión, anuncia a los ciudadanos el 12 de marzo de 1947 la llegada de las Fallas. Clemente Cerdá y Antonio Aparisi, vicepresidente y presidente respectivamente de la Junta Central Fallera, realizan los discursos desde el Ayuntamiento. El pregonero de aquel año fue el actor Manolo Haro, que leyó en las calles de la ciudad el texto de la Crida.

El 12 de marzo de 1948, desde el balcón de la casa consistorial, se realizan los tres llamamientos de la fiesta fallera. Presidiendo el acto se encontraba la Fallera Mayor María Luisa Martínez Vallejo-Manglano, junto con el alcalde de la ciudad, José Manglano, y el

Presidente de la Junta Central Fallera, Adolfo Cámara. El acto se cerró con la actuación de la Banda de Música de la Academia General Militar.

En 1949, la Crida se realizó el día 11 de marzo. La Fallera Mayor Margarita Casanova, el alcalde y el vicepresidente de la Junta Central Fallera hablan para Radio Valencia. Al día siguiente, y al término del desfile de la Banda de Música de la Academia General Militar de Zaragoza, el pregón emitido el día anterior por Radio Valencia se repite desde el balcón del Ayuntamiento, frente al cual se ha congregado gran cantidad de gente.

A partir de 1951 pasa a llamarse de Pregón a Crida cuando este festejo comienza a consolidarse como un acto masivo fallero de promoción exterior de la fiesta de las Fallas. Ese año se realiza como en los anteriores desde el balcón del Ayuntamiento, careciendo de parlamentos.

En 1952 se realizan varias modificaciones en el acto de la Crida. Una de ellas es la especie de cortejo nupcial donde pasean en carrozas de época Baltasar Rull, alcalde de la ciudad, y la Fallera Mayor de Valencia, María del Rosario Violante Ferrandis Lluna. La gente se congregó rápidamente en los alrededores del cortejo para admirar la majestuosidad de las carrozas.

La Crida pasa a celebrarse en 1954 en las Torres de Serranos. Dado el marco histórico, los componentes de Junta Central recrean el espacio, adornando con bengalas y antorchas las escaleras y las Torres. Clemente Cerdá, presidente de la Junta y María Minguela Cañelas, Fallera Mayor de Valencia, invitan a todo el mundo a vivir las Fallas.

Todas las personas y comisiones congregadas frente a las Torres de Serranos viven el acto bulliciosamente y, cuando finaliza, la comitiva se dirige al Ayuntamiento para invitar personalmente al Alcalde a participar en las fiestas.

El día 11 de marzo de 1955 se repetirá el acto. Una comitiva disfrazada del medievo arranca a las siete y media de la tarde desde el Puente de la Trinidad hacia las Torres de Serranos. Allí se ofrece al público congregado la Crida por parte de Clemente Cerdá, Presidente de Junta Central Fallera y de la Fallera Mayor de Valencia, Amparo Teulet Casanova. Como el año anterior, se dirigieron al Ayuntamiento a invitar personalmente al Alcalde que los recibe mientras en la plaza se disparan tantas carcasas como días tiene la fiesta fallera.

El 12 de marzo de 1957, el Alcalde sí asiste al acto de la Crida en las Torres de Serranos y se introduce una novedad: el Alcalde Tomás Trénor Azcárragua, heredero del título de Marqués del Turia, entregó a la Fallera Mayor de Valencia, Sagrario Fernández de Córdoba Planells, unas simbólicas llaves de la ciudad.

La Crida se consolida en la ubicación de las Torres de Serranos, concretamente en la Plaza de los Fueros. Miles de falleros y valencianos se congregaron desde los años cincuenta hasta la década de los ochenta en la mítica plaza. En 1990 se celebra por primera vez en la parte de las Torres de Serrano del viejo cauce del Río Turia, ganando en vistosidad y pudiendo acoger a muchas más personas.

Hasta el presente, el acto de la Crida se ha celebrado definitivamente en el marco de las Torres de Serranos y siempre ha contado con una gran participación de público, especialmente de las comisiones falleras que, con su estandarte, acuden a la cita, deseosos del arranque de la fiesta fallera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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