La Comunitat Valenciana, epicentro consolidado de festivales musicales

4169 30-07-15 ARENAL SOUND
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Agencias Música, playa, un ambiente cosmopolita y una oferta complementaria de ocio y gastronomía. Estos son los ingredientes básicos que explican por qué la Comunitat Valenciana se ha consolidado como el epicentro de la mayoría de los festivales musicales que salpican la geografía española durante el verano.

Aunque en total son más de veinte las citas repartidas por todo el territorio valenciano, que cubren todo el espectro musical, la Comunitat concentra cuatro de los principales festivales de música españoles tanto por la calidad de su cartel como por la afluencia de público: el Festival Internacional de Benicàssim (FIB), el Arenal Sound, el Rototom Sunsplash y el Low Festival.

De hecho, el FIB cerró sus puertas la semana pasada habiendo recuperado gran cantidad de público -con 170.000 asistentes durante sus cuatro días- y también su prestigio con una edición que ha ofrecido un gran cartel musical, con la presencia este año de Muse.

De las tres provincias valencianas, Castellón es además pionera en el turismo de festivales, ya que desde 1995 acoge la cita decana de este tipo de eventos, el FIB, un encuentro con el que se “inventó” el concepto de festival en España, que ofrecían por primera vez bandas independientes de pop-rock extranjeras y zona de acampada a sus asistentes.

La fórmula se ha repetido hasta la saciedad por toda España llegándose a acuñar el término “burbuja de festivales”, pero en la Comunitat han surgido numerosas citas que se mantienen y algunas de las cuales han tomado fuerza en las últimas ediciones como el Festival de Les Arts (Valencia), que consiguió reunir a 40.000 asistentes entre sus dos días de celebración el pasado junio, rebasando las expectativas de la organización.

Una oferta que abarca todos los géneros musicales, desde el rock alternativo, el ska, el “indie” español, las bandas de pop y rock más importantes del mundo, música electrónica, jazz, música valenciana y folclore de todo el mundo, además de contar con el festival de música reggae más importante de Europa, el Rototom Sunsplash (Benicàssim).

Pese a que la temporada estival concentra a la mayoría de estos eventos, en marzo comienza a sonar la música en la Comunitat Valenciana.

El San San Festival se celebró en marzo en Gandía -pese a haber cambiado de ubicación dentro del mismo término municipal- y abrió el paso a los que vinieron en abril: el ciclo Sons al Botànic de Valencia (que extiende su programación en fines de semana hasta septiembre) y el Spring Festival de Alicante, que tuvo lugar el 23 de abril.

En mayo llegó el Montgorock de Xàbia (Alicante) y ya en junio el Valencia Beach Festival, el Festival de Les Arts y el Emdiv Music Festival en Elda (Alicante).

En julio se ha celebrado el Marea Rock en Alicante (que cerró sus puertas el pasado domingo) y el FIB, mientras que este fin de semana coinciden el Iboga Summer Festival, en Tavernes de la Valldigna, el polémico Marenostrum, en Valencia capital, y el Low Festival de Benidorm.

Siguen en agosto las citas musicales con el Arenal Sound, el Rototom Sunsplash, el Aspesuena, el Benicàssim Electronic Fest y el Iberia Festival en Benidorm.

También en Benidorm en septiembre tendrá lugar el Fuzzville, el octubre el Wegow Day en Valencia y en diciembre el Deleste Festival, también en la capital del Turia.

A estos se suman decenas de festivales de formato menor que recorren la geografía valenciana desde la costa al interior, eventos que atraen a cientos de miles de jóvenes incentivados por la música y por el buen tiempo, pues los festivales más multitudinarios ofrecen, además de música, playa y una oferta de ocio y gastronomía complementaria.

Las instituciones públicas ven en estos festivales plataformas para fidelizar al público e incitarle a volver al lugar de vacaciones.

La Diputación de Castellón, provincia en la que se celebran los festivales más importantes de la Comunitat además del más multitudinario de España -el Arenal Sound, que en 2016 congregó entre sus cuatro días de conciertos a 260.000 asistentes-, lleva años trabajando en potenciar este turismo bajo la marca “Castellón tierra de festivales”.

En Castellón estos grandes eventos generaron en 2015 un impacto económico de 58 millones de euros.

La Generalitat también ha articulado su apoyo a estos eventos a través de la marca “Musix”, cuyo objetivo será proyectar la imagen de la Comunitat como lugar de acogida de festivales.


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