Javier Codesal: ‘Prova es un testimonio intimista de aspectos menos conocidos del Misteri d’Elx’

El director del Centro del Carmen y gerente del Consorcio de Museos, Felipe Garín, el artista Javier Codesal y el comisario Aramis López han presentado la exposición Prova. Se trata de un proyecto a partir del Misteri d´Elx, que se concreta en un vídeo monocanal, una instalación de vídeo y una serie fotográfica.

Para Javier Codesal: “Hemos querido acercarnos al Misteri menos común y más intimo, no interesaba tanto contar la representación sino el esfuerzo, el trabajo, y la transmisión entre personas y generaciones entregadas a la fiesta. Es un ejemplo muy bello de la cultura popular”.

Según el comisario Aramis López: “Esta muestra es un nuevo patrimonio generado de un una reflexión sobre un patrimonio artístico. Que un creador quiera fomentar la interiorización del Misteri es sumamente importante.

Prova se interesa por la transmisión de la cultura popular en el momento actual, transmisión de objetos culturales pero también de experiencia; por consiguiente, se orienta tanto hacia la música, y en particular el canto, como hacia las personas que intervienen en El Misteri. Se intenta poner de manifiesto también la movilidad de este acontecimiento cultural, entendiendo que encuentra una de sus mejores razones en el momento en que los papeles de la representación pasan de mano o, mejor dicho, cambian de voz. No se aborda directamente la imagen de las representaciones en el interior de la Basílica de Santa María, optando por aproximarse al fenómeno cuidadosamente, desde el contorno, o bien observando aquellas actividades que quedan ocultas al público, como el trabajo de construcción de la tramoya y los ensayos de los cantores. La voz, huella corporal y configuración subjetiva, permite elaborar retratos complejos y directos de los cantores, siendo este uno de los aspectos principales, equivalente al trabajo de los tramoyistas en el contexto de esta obra. El título viene de Prova de l´àngel, acontecimiento previo a la Festa donde se examinaba la idoneidad de los niños candidatos al difícil papel de ángel; este carácter de prueba o ensayo determina la narrativa de Prova, en el doble aspecto de la selección de temas y de su formalización, dando lugar a un ensayo artístico en el ámbito de la imagen en movimiento y de su puesta en exposición. Los materiales que integran el proyecto (vídeo, fotografía y sonido) fueron grabados en Elche en el verano de 2013.

Según el comisario de la muestra

El vídeo monocanal se titula Retratos de voz. Se presenta como una fuente abundante de retratos de personas que participan actualmente o participaron en el pasado en las representaciones del Misteri. Hay niños, jóvenes, adultos y hombres mayores. El canto de los adultos a menudo se corresponde con el recuerdo de lo que aprendieron cuando preparaban alguno de los papeles que corren a cargo de los niños, de manera que se cubre una gran distancia biográfica, patente en la voz, con la interpretación de aquellas piezas. Siguiendo la práctica del autor en obras anteriores, este vídeo fuente establece en la exposición una continuidad de apariencia inagotable, pues los cantores retratados ocupan su lugar con propiedad, pero además simbolizan a la gran masa de cantores populares que a través de los años han mantenido activa la Festa.

La instalación de vídeo se titula igual que el proyecto, Prova, y, sirviéndose de dos pantallas sincronizadas dispuestas verticalmente, relaciona distintos aspectos del Misteri: la arquitectura exterior de la basílica, el complejo proceso de construcción de la tramoya del cielo, los ensayos vocales de los cantores, parte de los retratos incluidos en el vídeo Retratos de voz, así como fragmentos escritos del texto teatral, según la versión del consueta de 1625. La pieza, de 39 minutos, sigue a grandes rasgos el desarrollo de la representación del Misteri, aunque en modo alguno pretende dar cuenta de ella, sino construir una obra autónoma que muestre la tensión entre personas, música y representación, pasado y actualidad, insistiendo en la transmisión simbólica entre grupos de edad y conservando la dimensión emocional de La Festa, como algo inherente a las manifestaciones populares y a la propia función del arte.

Por último, una serie de 30 fotografías sobre papel retrata a otros tantos cantores.


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