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Hillary Clinton y Donald Trump se enfrentaron en el tercer debate presidencial (Ilustración por Rodrigo Acevedo Musto)

Hillary Clinton y Donald Trump se enfrentaron el miércoles en el último debate de la campaña, crucial para allanar el camino a la Casa Blanca en los comicios del 8 de noviembre, con más choques y acusaciones sobre temas como el aborto, la inmigración y la política exterior.

Los candidatos iniciaron el debate discutiendo sobre el rol de la Corte Suprema de Justicia y la elección de jueces. El magnate dijo que proprondrá nuevos jueces “que interpretarán la constitución como lo hubieran hecho los padres fundadores”.

 Consultados sobre la polémica segunda enmienda, que defiende el derecho poseer armas de fuego, Clinton dijo que ella apoya esa enmienda poer que eso “no significa que alguien que tenga un arma de manera legal pueda matarnos, necesitamos mejores controles de antecedentes”.

Un punto fuerte fue el tema del aborto. La candidata demócrata se mostró y firme y declaró que “el gobierno de los Estados Unidos no deberían entrometerse en esa decisión tan personal”. Mientras que Donald Trump aseguró que propondrá jueces pro vida.

Sobre el control de armas, que también enfrenta a los dos aspirantes a la Casa Blanca, la ex Seceretaria de Estado dijo que no ve “conflicto entre salvar vidas y defender la Segunda enmienda, debe haber regulación”.

 Mientras que Trump volvió a manifestarse, como en los otros encuentros, orgulloso del apoyo que la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés) le brinda.

En cuestiones de política exterior, los candidatos volvieron a cruzarse sobre las batallas en Alepo, en Siria, y Mosul, Irak, y sobre la cercanía entre Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin.

Este debate, el tercero entre los candidatos rivales, representó su última oportunidad para confrontar ideas y propuestas ante millones de telespectadores en la recta final de la pelea por la presidencia de EEUU.

Pese a que también había una agenda predeterminada, los dos choques previos se convirtieron en un verdadero festival de golpes bajos, acusaciones cruzadas, discusiones sobre la vida sexual y hasta amenazas de prisión.

 Clinton se mantuvo alejada de los actos públicos en los últimos días, concentrada en la preparación del debate, que tendrá lugar en la Universidad de Nevada, en Las Vegas.

En contrapartida, Trump sostuvo una intensa agenda de discursos públicos y reservó apenas algunas horas de cada día a abordar con sus asesores el contenido del debate.

“¡Esta es nuestra oportunidad!”, dijo Trump en la noche del martes en uno de sus actos públicos.

El debate fue moderado por Chris Wallace, periodista de la red Fox News, normalmente alineada con el Partido Republicano y fuertemente crítica de la administración del presidente Barack Obama.

Polémicas sin fin

Tanto Clinton como Trump llegaron a este debate acosados por las interminables polémicas de las últimas semanas.

En el caso de Trump, en los últimos días dedicó parte importante de sus discursos públicos a denunciar que la elección del 8 de noviembre será manipulada para garantizar la victoria de Clinton. También se ha dedicado a golpear sin piedad a la prensa, a la que considera “deshonesta” por divulgar constantemente “ficciones” sobre él.

La agresiva retórica de Trump sobre la posibilidad de un fraude electoral llevó al presidente Obama a reclamar el martes que el polémico millonario “pare de quejarse”. Consideró que Trump era “irresponsable” al cuestionar el proceso electoral, pues “no muestra el tipo de liderazgo y firmeza que uno desea ver en un presidente”.

El gobernador de Ohio, el republicano John Kasich, dijo que la posición de Trump era equivalente a decir “que nunca se aterrizó en la Luna”.

En un acto público en Colorado Springs, Trump suavizó sus denuncias, aunque insistió: “El sistema es manipulado por los donantes que dan centenares de millones de dólares a ‘Hillary la Tramposa’. Es un mal sistema”. En otro momento de su discurso, Trump afirmó que “la prensa ha creado un sistema retorcido que envenena la mente de los electores”. “O ganamos esta elección o perdemos el país”, comentó.

Nuevos escándalos por los correos electrónicos

Por su parte, esta semana Clinton volvió a ver su campaña empañada por la interminable polémica en torno al servidor privado de correo electrónico que usó cuando era secretaria de Estado, un escándalo que parece estar lejos de disiparse.

En el último capítulo de ese escándalo, el FBI divulgó el lunes un mensaje interno de un agente que relata un encuentro en 2015 con un funcionario del Departamento de Estado que presionaba para que la agencia policial bajara el nivel de clasificación de un mensaje confidencial de Clinton que había circulado por su servidor privado.

En un adelanto su retórica en el debate, Trump dijo el martes en un acto público que Clinton “es la persona más corrupta que alguna vez haya disputado la presidencia” de Estados Unidos.