Hemos visto… ‘El ministro’

Una divertida comedia

El Péndulo | José Carlos Morenilla.- Hasta el 5 de julio el Teatro Olympia mantiene en escena ‘El ministro’, una obra protagonizada por el televisivo Carlos Sobera.

Se trata de una obra de un solo acto, ágil, fácil de entender y, sobre todo, divertida. De Carlos Sobera apenas puede decirse nada que los espectadores no sepan ya. Es un actor que sorprendió, hace ya tiempo, a los telespectadores actuando a la vez que presentaba un programa de televisión.

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Un pasaje de la comedia ‘El ministro’.

Carlos es feliz cuando actúa y contagia este sentimiento a sus espectadores.

Dicen que el teatro no es tal si el espectador no resulta sorprendido durante la representación. En la búsqueda de esa sorpresa hemos asistido a las más rocambolescas obras teatrales. Angustiosos planteamientos, incomprensibles nudos e inverosímiles desenlaces, han torturado a espectadores que aplauden al final del espectáculo, contentos de que el tormento haya terminado. Ante tales alardes de modernidad abandonas el teatro sin hacer comentario alguno temeroso de no estar a la altura. No teman, nada de eso encontrarán aquí.

Carlos Sobera, el ministro Ramiro, contagia su alegría desde la primera sonrisa. Su compañera de reparto, Marta Torné (Sandra, la profesora de francés) aporta la adecuada dosis de sensualidad y simpatía que hace atractivo el enredo.

Los ladrones, Javier Antón y Guillermo Ortega, aportan la guinda de una historia divertida y amable.

Cuatro personajes frente a una ventana bajo la que discurre desenfadada nuestra realidad cotidiana.

Un coctel delicioso, con una pizca de azúcar y pimienta, que cautiva al espectador desde que se apagan las luces hasta que se encienden. No hay telón, sólo aplausos.

Javier Antón y Guillermo Ortega aportan una gran dosis de humor a una disparatada comedia.
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Javier Antón y Guillermo Ortega aportan una gran dosis de humor a una disparatada comedia.

En la penumbra, cuando destella el escenario, sonríes, después te contagias de alguna carcajada, sigues sonriendo y vuelves a reírte. No miras el reloj, la obra te embelesa y cuando estalla el final aplaudes satisfecho.

Abandonas el teatro y puedes decir sin temor a quedar mal: muy divertido. Me he reído mucho.

Tal vez alguien dirá que no se puede esperar más de Carlos Sobera. No lo sé. Puede que sí. La suerte es que nunca encuentras menos, y eso es mucho.

Hasta el 5 de Julio, en el Olympia, hay un ministro que no les robará nada, que no les amargará el día y que les ayudará a pasarlo bien. Vayan a verlo, se sorprenderán…, ¡de ser felices! Al menos por un rato.


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