Eran las 11 de la mañana del sábado cuando los fieles que estaban en la Iglesia Cristiana Life Springs, de Las Vegas, salieron corriendo, horrorizados. Fue luego de ver a Jason David Funke, de 25 años, completamente desnudo y portando un arma en su mano derecha.

Cuando estuvo solo, Funke se sentó en la entrada del establecimiento y dejó la pistola en el piso. Así permaneció hasta que, minutos más tarde, fue rodeado por la Policía.

Primero se paró y caminó unos metros. Cuando los agentes le pidieron que deje el arma y levante las manos, obedeció. Así comenzó a acercarse hacia ellos.

Sin embargo, cuando le pidieron que se recostara sobre el suelo para aprehenderlo, se dio vuelta y empezó a correr. En ese momento intervino el oficial Mark Hatten. Al ver que Funke se acercaba a donde había dejado su pistola, decidió dispararle.

El agresor cayó herido en el hombro. Inmediatamente, fue trasladado a un hospital cercano. La Policía investiga sus posibles motivaciones, que estarían relacionadas con un profundo estado de depresión que está atravesando.