Francia elige a su presidente en unos comicios inciertos que marcarán el futuro de Europa

descargaFrancia afronta este domingo la primera votación de sus presidenciales más inciertas, con cuatro candidatos con opciones de pasar a la segunda votación, con un elevado índice de indecisos, una previsión de participación inusualmente baja y la amenaza del terrorismo presente.

Los primeros datos de participación, sin embargo, no corroboran la previsión. Un 28,54 % de los electores franceses había votado, una cifra muy similar a la de hace cinco años, según el Ministerio del Interior. En 2012 a esa misma hora había votado el 28,29 %, en unos comicios que acabaron con una alta participación de casi el 80 %.

Los principales candidatos había depositado antes des mediodía. El favorito en los sondeos, el socioliberal Emmanuel Macron, depositaba su papeleta acompañado de su mujer en la localidad de Le Touquet, en la costa atlántica del país, donde tiene una casa familiar.

La ultraderechista Marine Le Pen ejercía su derecho poco antes de las 11.00 horas en su feudo electoral de Hénin-Beaumont, en el norte del país, donde también tiene previsto seguir toda la jornada. Acompañada del alcalde de la ciudad, Steeve Briois, también del Frente Nacional (FN), Le Pen emitió el voto en medio de una gran expectación mediática para la prensa local y la internacional, que tiene el foco principal en el resultado de esta candidatura.

Hollande, que no opta a la reelección, el primero en votar

El más madrugador ha sido, sin embargo, el todavía presidente de la República, François Hollande, y protagonista precisamente por no ser candidato a la reelección. Hollande votaba en ‘casa’, en su feudo electoral de Tulle (departamento de Corrèze), localidad de la que fue alcalde entre 2011 y 2008, y donde cuenta con un fuerte arraigo popular.

El presidente no ha manifestado su apoyo público a ningún candidato, aunque dejó entrever en una entrevista al semanario Le Point que veía con buenos ojos al aspirante socioliberal Emmanuel Macron.

Su correligionario y candidato presidencial por el Partido Socialista, Benoît Hamon, que según las encuestas se perfila como el gran derrotado de las elecciones, votó prácticamente a la misma hora que Hollande en Trappes, en la periferia de París.

También en París ha depositado su voto el candidato conservador a la Presidencia francesa, François Fillon, en este caso en el Ayuntamiento del distrito VII, en el centro de París.

Fillon ha votado entre fuertes medidas de seguridad. Según su propio testimonio era uno de los objetivos de los dos supuestos yihadistas que fueron detenidos en Marsella esta semana con planes para ejecutar un atentado “inminente”.

Fuertes medidas de seguridad

El atentado del pasado jueves en los Campos Elíseos de París agrega una grave amenaza a los comicios. Tanto que la seguridad lleva a los 45,67 millones de electores a votar con el país  en estado de emergencia, decretado tras los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint Denis.

El Gobierno admite sin paliativos que la amenaza es elevada en el país. Unos 50.000 agentes de policía y gendarmería y 7.000 militares serán desplegados como refuerzo de seguridad durante los comicios en los más de 66.500 colegios electorales abiertos en el país.

El control se incrementará en la entrada de los colegios electorales, al que solo podrán acceder quienes estén adscritos en las listas, lo que impedirá la imagen de ciudadanos que acudan en familia a depositar su papeleta.

Elementos que añaden puntos de interrogación a una jornada marcada como histórica por la disparidad de las ofertas electorales. Los colegios permancecerán abiertos hasta las 19.00 horas en la mayor parte de las ciudades y una hora más tarde en las de mayor tamaño. Al mediodía se conocerán los primeros resultados de participación, que serán actualizados por el Ministerio del Interior a las 17.00 horas.

Una decisión que marcará a la UE

Los franceses tendrán que elegir entre la eurófoba Le Pen, el euroescéptico Mélenchon, el tibio Fillon y el entusiasta Macron; entre el proteccionismo de la líder ultraderechista y del izquierdista, el rigor financiero que propone el conservador o la liberalización económica del ex ministro de Economía.

La implacable lucha contra la inmigración de la que hace bandera Le Pen, el férreo control que promete Fillon, el continuismo de Macron o la apertura de Mélenchon.

Panoramas todos ellos irreconciliables que marcarán el rumbo que tome el país en los próximos años y, en buena medida, afectarán al futuro de la Unión Europea (UE).

Si las elecciones aparecen como imprevisibles, también lo será la política que aplique el futuro presidente. Todas las ofertas que están sobre la mesa se definen como rupturistas en mayor o menor medida, lo que evita tener puntos de referencia en el pasado.

Macron apuesta por acabar con los partidos y las prácticas políticas tradicionales, Fillon con las políticas de incremento de la deuda de los últimos años, Le Pen con el sistema en general y Mélenchon con la organización institucional que supone la V República.

Hundimiento socialista

La primera víctima puede ser el bipartidismo que ha gobernado Francia desde 1965 en una constante alternancia entre la izquierda moderada y el centroderecha.

El hundimiento que se anuncia del Partido Socialista, cuyo candidato, Benoît Hamon, puede situarse por debajo del 10% de los votos, es la principal consecuencia de ese cambio.

Fillon, que representa al otro ala de bipartidismo, tampoco tiene garantizada su presencia en el segundo turno, aunque en las últimas semanas ha recuperado parte del terreno perdido después de que fuera imputado por una presunta malversación de fondos públicos por haber otorgado a su esposa y a sus hijos empleos ficticios de asistentes parlamentarios.

Frente al desgaste de los partidos tradicionales, las presidenciales apuntan la emergencia de nuevas caras.

El exministro de Economía Macron, apenas conocido por el gran público hace dos años, parte como favorito para conquistar el Elíseo en todos los sondeos, tras haber creado un movimiento, ‘En Marcha’, a contrapié de la práctica política tradicional en Francia. Él es el candidato favorito de Bruselas.

Le Pen, que desde hace años anida en la periferia del sistema, irrumpe más fuerte que nunca y los sondeos le otorgan un récord de votos, aunque insuficientes para ganar la segunda vuelta.

A ello se suma el fenómeno del comunista Mélenchon, responsable de un “sprint” final en la campaña al frente de las huestes de la izquierda más pura, beneficiado del favor que en estas elecciones están recibiendo las ofertas diferentes.

Valencia noticias Noticias de Valencia, Castellón y Alicante Periódico, prensa digital valenciano, Noticies en Valencià, noticias nacionales e internacionales.

Leave a Reply

Your email address will not be published.