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Ex chef estrella de la televisión siria abre el apetito de los amantes de la moda en Paris

b_800_600_0_0___images_stories_2017_Marzo_58ca952f3 b_800_600_0_0___images_stories_2017_Marzo_chefugeeLa guerra condujo al Chef Mohammad El Khaldy a huir a Francia con su familia, donde sus platos con sabor a Oriente Medio gozan del favor de los comensales parisinos.

Los sabores y colores de la cocina de Oriente Medio estuvieron presentes en el menú del desfile de Kenzo, en la pasada Semana de la Moda de París, gracias a Mohammad El Khaldy, ex chef estrella de la televisión siria, de 36 años y refugiado en Francia.

La élite de la moda que ojeaba las tendencias en la renombrada casa de moda disfrutó de especialidades como el baba ganoush, fattoush, kibbeh y baklava. El evento ha sido el más reciente en el que han podido verse las habilidades de este hombre, que fuera un próspero y reconocido chef en su país, antes de que la guerra civil le obligara a huir junto a su familia a lugar seguro.

En junio pasado, Mohammad cocinó junto al chef francés Stéphane Jégo en el marco del Festival Gastronómico por los Refugiados, en la capital francesa. La pareja ideó un nuevo estilo de cocina en L’Ami Jean, el restaurante de la orilla izquierda del Sena del que Jégo es chef y propietario, en el cual combina recetas francesas y sirias.

Kenzo había oído hablar de Mohammad y contactó con el Festival Gastronómico por los Refugiados. Mohammad fue elegido para cocinar durante el desfile tras competir con otro chef. También ha cocinado en recepciones en el Palais de Tokio Museum y en el Ayuntamiento de París, para un evento al que acudió la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo.

Está lejos de la vida que llevaba apenas unos años antes, cuando era dueño de varios restaurantes y aparecía regularmente en programas de cocina de televisión en Siria y Dubái. Compró una casa para su familia en 2011 y pudo pagar la educación de sus tres hijos. Él y su esposa Doha, maestra, disfrutaban de una vida feliz en familia.

Entonces estalló la guerra en Siria, en 2011, volviendo su mundo del revés. “Comenzamos a escuchar historias peligrosas”, contó Mohammad. “Vimos a gente morir, a gente abandonar sus hogares”.

Pensamos que volveríamos, pensamos que sería cuestión de días, meses quizá”.

Como miles, y después millones, huyeron al exilio. Cogieron simplemente algo de ropa, unas cuantas pertenencias y la limitada cantidad de efectivo, 400 dólares, que el banco les permitía retirar, y partieron al Líbano. Estaban seguros de que volverían pronto. Su hijo menor, Adam, tenía sólo tres meses.

Cogimos una bolsa, joyas de oro que le había comprado a mi esposa” narró Mohammad. “Pensamos que volveríamos, pensamos que sería cuestión de días, meses quizá”.

En ese momento no sabían que era apenas el comienzo de su viaje en el exilio. Creyendo que estarían más seguros en Egipto, Mohammad fue allí solo para intentar montar un restaurante. Tras un período de separación en el que intentó montar un negocio, su familia se le unió; pero él y Doha decidieron buscar un nuevo comienzo en Europa después de que su aventura de abrir un restaurante se viese frustrado por una serie de infortunios.

Después de un agotador viaje de 12 días hacinados en un barco que iba de Alejandría a Italia, fueron recogidos gracias a la operación de búsqueda y rescate del gobierno italiano, Mare Nostrum.
Buscaba la seguridad de mis hijos” explicó Mohammad. “Tenían muchas preguntas. Adam me decía que querían una manzana. Cada vez que me preguntaba, yo lloraba. Lloraba cada noche, pero tenía a mi esposa, Doha, mi mejor amiga. Ella fue mi apoyo”.

Está lleno de agradecimiento por la acogida que recibieron en Italia. “Parecíamos gente sin hogar. Estábamos sin hogar. Muchos nos vinieron a ayudar. Un hombre muy mayor nos dio comida. En la bolsa había una manzana que le di a Adam”.

Finalmente llegaron a Francia, donde se les otorgó el estatus de refugiados en 2015. “Paris era mi sueño para trabajar. París es la madre del servicio, de la cocina, la famosa capital de la hospitalidad, la moda, la comida y la gastronomía. Si pones París en tu CV, entonces eres un profesional. Es lo que decimos en los países árabes”.

Fueron alojados en un centro de recepción en Savigny-sur-Orge, a las afueras de París. Allí esperaron a que se les otorgara la solicitud de asilo. Mohammad enseñó a cocinar a la trabajadora social asignada a su caso, Carole. “Ella me enseño a hablar francés y yo le enseñé a cocinar”.

Carole le habló de una organización llamada “les Cuistots Migrateurs” (los Chefs inmigrantes), una iniciativa creada por los empresarios franceses Louis Jacquot y Sébastien Prunier, que trata de cambiar la manera en que los parisinos ven a los inmigrantes, presentando a los franceses lo mejor de las cocinas nativas de los recién llegados.

La pareja de empresarios buscó a chefs con formación entre las miles de personas que recibieron asilo en Francia. A continuación reunieron un pequeño grupo para formar una empresa de catering especializado en gastronomías poco conocidas.

Siria es mi amor, mi madre, mi esposa. No puedo encontrar las palabras para decirte lo que Siria significa para mí”

El grupo proporcionó la mayoría de los cocineros que participaron en el festival de comida refugiada, incluyendo a Mohammad, uno de los primeros en unirse al proyecto. Once restaurantes en París abrieron sus cocinas a chefs de Siria, Sri Lanka, Chechenia, Irán e India para el evento.

Lo que más me gusta de cocinar es el primer bocado, cuando la gente dice ‘mmmm’”, explicó Mohammad.

Sus hijos -Adám, ahora de 6 años, y sus hermanos Omar, Ziad de 13 y 10 años- hablan francés con fluidez y asisten a la escuela en París. Doha, de 36 años, espera poder volver a enseñar. La madre de Mohammad, a quien no había visto durante cuatro años, obtuvo un visado y se unió a ellos hace unas semanas, reuniendo así a la familia una vez más.

Mohammad dice que quiere aprender de Francia todo cuando pueda y a la vez compartir su cultura y usar su talento para vivir en harmonía con las personas que nos han recibido”.
Sin embargo, Mohammad sueña todavía con volver a Siria.

Siria es mi amor, mi madre, mi esposa. No encuentro palabras con las que decirte lo que Siria significa para mí. Pero hoy en día no podemos regresar”.


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