Entrevista con el Dr. Primitivo Roig, abanderado de la odontología slow en España

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El Doctor Primitivo Roig es un joven odontólogo valenciano que combina el ejercicio clínico con la difusión del conocimiento en la gestión en odontología con una visión “eficiente, científica, elegante y ética”. Tiene como objetivo principal la mejora de la calidad y del servicio prestado a los pacientes. Es lo que Primitivo Roig denomina la “odontología slow”, un movimiento del que se ha convertido en abanderado y cuya praxis y modelo de negocio enseña a profesionales de toda España.

 

En la actualidad, el Doctor Primitivo Roig lidera dentalDoctors, organización a la que ha imprimido su compromiso y pasión por contribuir a un mejor posicionamiento de la Odontología y a una mejora constante de la calidad asistencial prestada a los pacientes. Un objetivo que impulsa a través de su actividad clínica, sus cursos, publicaciones, estudios y sus colaboraciones con diversas instituciones. Hoy en día imparte clases en Harvard y fue premiado en la primera edición de Lanzadera.

 

Usted es uno de los promotores de la “odontología slow”, un “menos es más” heredado de los movimientos que abogan por la dedicación del tiempo necesario para realizar una tarea

Al final la odontología slow se basa en cuatro principios muy claros. En primer lugar se prioriza la calidad por encima de la cantidad. Es muy importante prestar al paciente el tiempo necesario y no por ver más pacientes va a ser mejor para el propio dentista, para la clínica dental y mucho menos para el paciente. Otra prioridad es la prevención por encima del tratamiento. Aplicamos el dicho de “más vale prevenir que curar” llevándolo al extremo. Menos es más es otro principio importante. Intervenir lo menos posible para retrasar mayores necesidades de tratamiento. Y todo esto que es muy importante hacerlo de manera que le ahorre dinero al paciente y que sea rentable para el propio sector odontológico. Si hacemos de este modelo de prevención algo rentable, será un modelo que perdurará en el tiempo y que todos los dentistas querrán practicar.

En resumen, se trata de dedicarle al paciente el tiempo necesario para que no tenga que necesitar más de lo necesario a lo largo del tiempo. Gana el profesional porque disfruta más y de alguna forma profundiza más en la excelencia, y gana el paciente porque recibe una mayor atención personal, humana y técnica.

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¿Cuál es el origen de esta filosofía?

Nos dimos cuenta que era algo revolucionario cuando el propio sector profesional nos lo hizo ver. En mis cursos y conferencias, hablaba siempre de “realizar una odontología de cocina lenta”. Cuando explicaba los conceptos, teorías y protocolos que inventábamos, un día un alumno se acercó y me dijo: “Tus teorías hablan sobre el movimiento slow”. Yo llevaba cuatro años hablando de odontología slow sin saber que había una corriente ‘slow’. En este momento entro en contacto con las diferentes corrientes: ‘slow food’, ‘slow life’ y ‘slow medicine’. Concretamente esta última, afirma que se está ‘sobremedicando’ a las personas. A veces, tomándonos la vida de otra forma evitaríamos muchas patologías.

 

¿Y de qué manera logran expandir este concepto?

A través del compañerismo. Yo soy de los que piensa que cuando alguien tiene una buena idea, tiene que salir a la calle y gritarlo a los cuatro vientos. Nosotros hemos vistos los beneficios que tienen en nuestra clínica y queremos que pacientes del mundo entero puedan beneficiar de esta odontología. Por ello, estamos contando nuestra experiencia a través de cursos a dentistas europeos y españoles para que se sumen a nuestro método.

 

¿Algunos pueden asociar el término “slow”, como sinónimo de excelencia, a tratamientos más caros?

Pues es todo lo contrario. Va a ser más barato porque lo vamos a hacer bien a la primera, no habrá que repetirlo y necesitaremos menos intervenciones porque vamos a ayudar en la prevención y así le ahorramos dinero al paciente.

Muchas veces las prisas provocan errores. Vivimos en un mundo donde se piensa que atender a 100 pacientes es mejor que a 20, lo que te obliga a hacerlo rápido y la rapidez va muchas veces asociada a aumentar el riesgo de equivocación. En cambio, el movimiento slow está enfocado en ver pocos pacientes para poder trabajar mejor. Ralentizar tu vida hoy será ganar años de vida de tus dientes y años de vida incluso.
¿Cómo consigue que el paciente confíe en la odontología slow?

La comunicación, ese es el ingrediente principal y la confianza se construye comunicando. Uno escucha, otro habla y se intercambian los papeles. En el modelo “slow”, comunicar es vital porque en escuchar y comunicar se basa la educación al paciente.

Me gustaría puntualizar que el movimiento “slow” no está en contra de la tecnología ni mucho menos. Está a favor de utilizarla y de utilizarla bien y siempre cuando no vaya en contra de la relación médico-paciente que es la calidad asistencial, el escuchar, el dar consejo y en hacer las cosas bien. Correr cuando hay que correr e ir despacio cuando hay que ir despacio.

 

¿Cuál es su perfil de cliente?

Nuestra clínica, en particular, trata con pacientes que nos buscan por factores muy diferenciales. Suele ser gente que aprecia los detalles, que les gustan las cosas bien hechas. Pacientes  que no les basta con que le curen y le dejen bien, además quieren por el mismo precio que les deje más guapos.

 

Usted defiende una sonrisa cuidada como herramienta profesional

Científicamente hay evidencias de que la sonrisa es la expresión que más impacto genera en las relaciones humanas entre personas de cualquier cultura, origen y edad. Es decir que es una emoción universal que principalmente contagia optimismo y acerca a las personas.

Como odontólogo defiendo la tesis de que si a las personas les gusta su sonrisa, sonríen más, son más felices y tienen más probabilidad de éxito laboral. Un dentista no solo cura bocas, sino que puede hacer que las personas vayan más contentas por la vida.

 

¿Piensa que este nuevo método puede llegar a implantarse en España de forma más consecuente?

Pienso que sí, pero no todo el mundo aprecia las cosas bien hechas. Normalmente se asocian a “valen más dinero” y en la odontología slow es totalmente lo contrario. Precisamente por hacerlo “slow” va a ser más barato: lo vamos a hacer bien a la primera, no habrá que repetirlo y vamos a ayudarte tanto a la prevención que vas a tener que gastar menos dinero a la larga

 

¿Qué objetivos tiene a largo plazo?

Nuestro objetivo no es abrir más clínicas, sino hacer de la nuestra una clínica de referencia a nivel nacional. Lo que queremos es atraer a la gente para que descubra una odontología distinta.

Buscamos expandir nuestro método no solo a nivel nacional, sino también internacional. Cuantos más dentistas de todo el mundo lo incorporen y nos lo copien mejor. Tenemos un modelo de éxito que funciona y sabemos que nuestros pacientes están felices con nosotros. Queremos compartir con todos ellos nuestro saber hacer.

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