EL PPSOE y la reforma de la ley electoral

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Ayer el Senado dio el visto bueno a la reforma de la ley electoral, el mismo día en el que la senadora Barberá se ausentaba de nuevo del pleno y de la comisión de incompatibilidades, está tampoco estaba la señora Barberá en esta cámara, a pesar de ello cobrará religiosamente su salario.

Pero ayer, a pesar de todo, nos evitamos que el foco mediático estuviera en el Senado  la atención, ayer estaba   en el Congreso y en especial en la Zarzuela, donde el PSOE le ha regalado al PP la ilusión de más de 5 millones de electores.

Ha robado el PSOE la esperanza a millones de españoles para colocar de nuevo en el gobierno al peor presidente del gobierno que ha conocido España, al de los recortes, al del austericidio.

Compromís hemos tenido siempre la mano tendida, desde el minuto cero, hasta el último, para tener un gobierno decente, un gobierno para las personas. El PSOE se han cargado no solo a su candidato, se han cargado la oportunidad histórica de conseguir un gobierno para las personas.

Por eso, ¿para qué queremos ahora esta ley aprobada ayer sin sentido?

Resulta inaudito que quien aprovechó el calendario, planificó con maldad quirúrgica las fechas establecidas para hacer coincidir una hipotética vuelta a las elecciones el día de Navidad, enmiende ahora la legislación que le permitió jugar con esa especie de amenaza.

Sabemos que quien provocó el amago de la fecha de 25 de diciembre fue el propio Mariano Rajoy, gracias al papel de títere de la presidenta del Congreso,  al bloquear la convocatoria de los órganos de su partido, perdiendo una semana ( para analizar las supuestas condiciones de Ciudadanos), y así jugar con el calendario. Por lo tanto, esta coincidencia no fue fruto de la casualidad n  de la mala suerte, sino un acto premeditado, por parte de un partido antisistema que no respeta ni al propio funcionamiento de los órganos del Congreso de los Diputados.

Ahora, una vez el señor X, los poderes fácticos, los aventajados de las puertas giratorias, han dinamitado las posibilidades de un gobierno de cambio, y  también, han desballestado desde dentro al principal partido de la oposición, rendido vergonzosamente al partido más corrupto Europa, (el primer partido político imputado), dicha amenaza de nuevas elecciones parece disiparse, y entregan el gobierno del Estado al Partido Popular. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene esta reforma a la carta  de la LOREG?.

La derecha española nunca ha aceptado las derrotas; de tradición golpista, recordemos igualmente los tamayazos o ahora cómo de bien ha sabido mover los hilos para que las viejas momias arrebaten al PSOE cualquier posibilidad de intentar un gobierno para las personas. Y han conseguida la rendición vergonzosa de la vieja guardia. Qué lastima! . Ahora el señor X y su banda entregan el partido al peor presidente de la historia del Estado Español.

Por eso,  una reforma de la LOREG a la carta para simplemente abordar ahora, la calculada amenaza de convocar elecciones en Navidad, nos parece fuera de lugar, y ahora, sin sentido; la reforma era después de meter el miedo en el cuerpo al resto de partidos, un intento de limitar sus propios excesos, al comprobar cómo se habían pasado de frenada.

Impidieron dichos poderes que de las pasadas elecciones de 2015 surgiera un gobierno de cambio; al no aceptar la participación en él, ni buscar el diálogo con las fuerzas del cambio que sí sumaban, exigiendo el voto para un gobierno sustentado por el partido que hasta semanas antes era tachado por el PSOE como ” más de derechas que el PP”, el partido del contrato único y del ultra nacionalismo centralista; el debate no era en quien debería de ser el nuevo presidente del Gobierno sino en qué políticas iba a impulsar desde ese gobierno, rehén de la nueva derecha, y nos pedían a las fuerzas del cambio, como Compromís, un voto ciego para colocar en el poder al IBEX 35 y abortar cualquier posibilidad de un gobierno para las personas.

Así, impidieron un gobierno del cambio. Y después del 26 de junio, cuando el candidato socialista tímidamente intentó configurar un gobierno progresista, el señor X y sus secuaces dieron el sonado golpe de estado interno; prefiriendo colocar a Rajoy de nuevo en el gobierno antes de tener un gobierno plural, progresista. Obviamente para Gas Natural, para los grandes intereses económicos era más interesante dejar gobernar de nuevo a un partido corroído de arriba abajo por la corrupción pero fiel a los dictados neoliberales, a los recortes y al austericidio, a otras opciones que demostraran que otras políticas no son únicamente necesarias, sino posibles.

El artículo al cual hace mención esta reformar de la LOREG 99.5 de la Constitución dice que si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso, simple y llanamente, nada más.

Si tal y como ha pasado, se ha paralizado la primera votación de investidura por puro tacticismo, el problema no es ahora acortar la campaña electoral; por un caso puntual no se puede modificar la legislación al antojo de un partido político.

Urgen reformas en la LOREG más importantes y aclamadas por la población; lo absurdo que es prohibir los sondeos y encuestas en los últimos días, la innecesaria jornada de reflexión, el malgasto existente en el mailing por separado emitido por parte de los partidos políticos, el debate sobre la edad mínima de voto…acortar la campaña electoral de 15 días a 8, para elecciones “fallidas” es un agravio injustificable; tendría más sentido limitar el gasto de estas campañas electorales, que sea más restrictivo en estas segundas o terceras convocatorias, pero limitar en el tiempo resulta absurdo; a quienes no tenemos detrás gürteles, grandes constructoras ni mordidas nuestras campaña electorales son las de pisar la calle, recorrer los pueblos y ciudades y en 15 días es difícil cubrir todo el territorio.

Si el hecho ha sido únicamente por no coincidir con un día festivo ¿qué pasaría si en otra ocasión el azar del calendario hace coincidir una primera, segundas o terceras elecciones con otro día festivo?, ¿volver a cambiar la legislación, pasar de 8 días a 10, 3 o 7 dependiendo de esa fecha?.  La medida de cambiar a 8 días es puramente circunstancial y fruto de un caso aislado; en una situación que el PP califica de “anómala” como es una hipotética tercera convocatoria, los partidos políticos hemos de hacer incluso más esfuerzo en explicar por qué la utilidad de tal o cual formación.

Si se pretende mantener las juntas electorales, los representantes designados, los avales obtenidos, ¿por qué no el calendario?, ¿ por qué no nos centramos en el gasto y se prohíbe la publicidad y gastos superfluos?.

Ya propusimos en el Congreso que el proceso electoral dure lo que tiene que durar: quince días, y que únicamente de manera excepcional, cuando por producirse la convocatoria de las Cortes en un día en el que haya coincidencia con fiesta nacional, convenga hacer una alteración de fecha, en vez de celebrarse las elecciones en el quincuagésimo cuarto día posterior puedan celebrarse en el cuadragésimo séptimo.

Como explicamos en el Congreso,  si por ejemplo el año que viene hay que disolver las Cortes no el 31 de octubre, sino el 7 de noviembre, entonces si contamos cuarenta y siete días nos iremos también al 25 de diciembre. ¿Qué haremos? ¿Otra reforma exprés con toda esta parafernalia para arreglar el problema? , este chapuza no soluciona los hipotéticos problemas, nuestra propuesta sí.

Pero ayer el PPPSOE de nuevo se puso de acuerdo, modificando la ley por un problema que ya no existe.

Carles Mulet

senador territorial de Compromís


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