El PP cierra filas tras la muerte de Rita Barberá e insiste en criticar su “linchamiento” político

Rita Barberá ocupando su escaño en el Senado por el Grupo Mixto

Rita Barberá ocupando su escaño en el Senado por el Grupo Mixto

AGENCIAS La muerte de la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá a consecuencia de un infarto ha sacudido la conciencia del Partido Popular. En la semana que empezó con la senadora compareciendo ante el Tribunal Supremo como investigada por supuesto blanqueo de dinero ante te el silencio de un partido al que había dejado de pertenecer, su inesperado fallecimiento ha hecho que los ‘populares’ cierren filas con la crítica al tratamiento político y mediático que se dio a la alcaldesa, incluyendo algunas dosis de autocrítica por haber contribuido a su aislamiento personal después de su abandono del partido.

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha asegurado que en el PP no hay mala conciencia por la muerte de la senadora Rita Barberá y ha subrayado que fue apartada precisamente para evitar su “linchamiento”, pero “las hienas siguieron mordiéndola”.

Hernando ha hecho estas afirmaciones en Las Mañanas de RNE, donde ha arremetido contra algunos medios de comunicación, especialmente La Sexta y otros que han hecho “seguidismo”, por haber convertido a Barberá en “un pimpampum al que golpear permanente”, porque “daba audiencia”.

“No son los dirigente del PP, no, no,… ya está bien”, ha advertido el dirigente popular, que ha llamado a la reflexión a los directivos de esos medios de comunicación, “algunos de los cuales se han llenado los bolsillos gracias a que en sus cadenas de televisión se practica un periodismo de acoso y escrache“.

Barberá: “Solicito mi baja porque así me lo ha pedido el partido”

En la misma línea se ha manifestado el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien ha asegurado que Barberá decidió abandonar la militancia del PP para tener “más tranquilidad y estar menos bajo los focos mediáticos”, con el objetivo de defenderse en los tribunales “con reposo”.

En medio de la campaña de las elecciones autonómicas gallegas y vascas, Rita Barberá solicitó su baja en el PP, aunque no renunció a su acta de senadora -elegida por designación del partido-, por lo que terminó en el Grupo Mixto. Entonces, adujo que el partido se lo pidió y añadió que no quería servir como excusa en caso de que Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Alonso cosecharan malos resultados.

“He solicitado mi baja del PP porque así me lo ha pedido el partido. Con ello, además de dar una muestra de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales”, explicaba Barberá en un comunicado.

En aquellas semanas, además, Mariano Rajoy negociaba con Albert Rivera los puntos para conseguir el apoyo de Ciudadanos a su investidura, y uno de los cruciales era la obligación de expulsar a los imputados por corrupción. Este jueves, el presidente del Gobierno acudirá a las exequias de Rita Barberá en Valencia, en calidad de amigo personal, ya que la conocía desde la década de los ochenta y fue un puntal de su elección como presidente del PP en 2008. Él la convenció para que se presentara de nuevo a la alcaldía en 2015, han recordado este jueves antiguos compañeros del consistorio valenciano.

Lo cierto es que hace apenas dos meses, la presión aumentó en el PP para que Barberá tomara una decisión. El candidato a lehendakari por el PP, Alfonso Alonso, la conminaba a tomar una decisión “adecuada” y “pensar en el partido en el que ha militado tanto tiempo”, porque si no decidiría el partido por ella. Y después de dimitir, un miembro destacado de la dirección del PP como es el vicesecretario sectorial, Javier Maroto, fue muy duro con Barberá al acusarla de no actuar con “dignidad” y “ejemplaridad” y de “dañar” al partido y a las instituciones por aferrarse al acta en el Senado.

Desde su salida del PP y su ingreso en el Grupo Mixto del Senado, el propio Rajoy señalaba que Barberá ya no era uno de los suyos y no tenían autoridad sobre ella. Este lunes, después de pasar la exalcaldesa por el Tribunal Supremo, el vicesecretario Pablo Casado, esquivaba las preguntas sobre Barberá. “No está ya en el PP y no tenemos nada que comentar al respecto”, señalaba.

Reflexiones en torno a la presunción de inocencia

Ahora, el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo ha llamado a hacer una reflexión sobre lo que significa el Estado de derecho, la presunción de inocencia y el secreto de sumario, y ha considerado que “ha habido una auténtica cacería mediática que afectó profundamente” a Rita Barberá.

En una entrevista en Telecinco, Margallo ha insistido en que “renunció a su defensa pública para no perjudicar al PP” y ha desvelado que en septiembre del año pasado, en plena campaña de las elecciones vascas y gallegas, quería dar una rueda de prensa para defenderse y que él mismo le quitó la idea para así no perjudicar al partido.

El exministro, amigo de Barberá desde 1982, ha dicho que con la exalcaldesa de Valencia “ha habido una profunda injusticia”. “Si se comparan las presunciones que había con la realidad del patrimonio de Rita, uno se da cuenta de la desproporción de los hechos”.

García-Margallo ha explicado también que la senadora y exalcaldesa “vivía en una casa de alquiler” y veraneaba, al igual que él, en Jávea en casa de una hermana. “Además de una honradez económica absoluta, era una política de una enorme honestidad intelectual”, ha apuntado.

Posada: “Se ha actuado adecuadamente”

Por su parte, el exministro del PP Jesús Posada, uno de los primeros en criticar la “cacería totalmente injustificada” contra Barberá al poco de conocerse su fallecimiento, ha vuelto a defender que en su partido “se ha actuado adecuadamente” con la exalcaldesa, en respuesta al comunicado que el expresidente del PP y del Gobierno, José María Aznar, hizo afeando que Barberá muriera “habiendo sido excluida del partido al que dedicó su vida” y sin haber visto archivada la causa abierta contra ella en el marco de la Operación Taula.

“Todos tenemos que pensar que la presunción de inocencia es algo que debe existir siempre, no solo para nuestros compañeros de partido, sino para los adversarios”, ha reflexionado Posada.

También de la época de la presidencia de Aznar y las mayorías absolutas de Rita Barberá en Valencia, el exministro y secretario general de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, ha lamentado la muerte de una “gran alcaldesa” sobre la que, según ha dicho, “la historia con mayúsculas hará justicia”.

Reproches por la “soledad del final” de Barberá

En el capítulo personal, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ha admitido que “algunos”, entre ellos él, pueden reprocharse no haber llamado más a Barberá para que no se sintiese sola, a la vez que ha llamado a la calma y a la reflexión a la hora de hacer declaraciones sobre su fallecimiento.

“La reflexión que tenemos que hacer todos en casos como estos es que tenemos que estar más cerca de las personas, acompañarlas más. Ese es el reproche que algunos nos podemos hacer, que teníamos que haberla llamado más, que hubiera sentido el calor de no sentirse sola”, ha dicho el ministro en una entrevista en Antena 3.

De ello se hacen eco también exconcejales del ayuntamiento de Valencia, que hoy han hablado de la “soledad del final” de Barberá, en palabras de la exedil de Cultura Mayrén Beneyto.

El exconcejal de Fiestas Félix Crespo también ha afirmado que la presunción de inocencia de la exalcaldesa de Valencia “se quedó a un lado” y que “acabaron aplicándole una sentencia en vida como ha sido su muerte”.

“Ni Rita Barberá ni nadie puede asumir las vejaciones, el desprecio, el insulto y el olvido de tanta gente, unos que trabajaron al lado, otros que la quisieron en su momento, otros que la ensalzaron”, ha señalado a su llegada al tanatorio donde reposaban los restos mortales de la exalcaldesa.


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