El polémico Toro de la Vega

La localidad española de Tordesillas es el escenario de la sangrienta celebración del Toro de la Vega, en la cual un toro es acribillado con lanzas por decenas de personas a pie o a caballo. Contra el evento protestan grupos de antitaurinos.

Finalmente el festejo fue celebrado. Entre las víctimas, además del animal, hubo cuatro personas heridas por asta de toro, una de ellas de gravedad, según datos de la Cruz Roja y la Policía local.

Según el ayuntamiento, unas 40.000 personas asistieron al evento, celebrado en medio de piedras que volaban entre dos centenares de activistas, en su mayoría mujeres y de diversas ciudades de España, que trataban de impedir la salida del animal, y los partidarios del evento, en su mayoría varones y habitantes locales.

‘Elegido’ es el nombre del animal de pelo negro y de 600 kilos que ha sido sacrificado este año. Durante el torneo, el toro, además de ser perseguido, debe intentar evitar las lanzas que los participantes arrojan y que siempre lo llevan a la muerte.
Aunque para algunos se trata simplemente de una fiesta tradicional, otros lo condenan por considerarlo un acto de tortura y violencia contra los animales. Miles de detractores salieron a las calles de Madrid en una movilización convocada por el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, que exige acabar con esta práctica y que ha recogido unas 70.000 firmas en apoyo a esta causa. La ola de indignación se extendió además a Argentina, donde se celebró una manifestación en frente de la Embajada de España.

“Este torneo es un festejo taurino que está dentro de la tauromaquia”, aseguró Luis Martín, al indicar que está en la línea de los típicos sanfermines y el toro no es perseguido sino que también es un animal peligroso y sin cabestros y lo que sucede después es una lidia entre un hombre a caballo y el toro, a solas, uno contra uno.

Existen reglamentos de festejos populares que “prohíben herir, pinchar, golpear o tratar cruelmente a las reses”, observó por su parte Matilde Cubillo al señalar que “autorizar este tipo de espectáculos es un presunto delito de prevaricación y es, desde luego, un maltrato cruel” porque no se trata de un festejo taurino como una corrida, que tiene su reglamento, sino que es un festejo popular que no figura en el reglamento taurino.

Luis Martín indicó, por su parte que el festejo es patrimonio cultural y es reconocido como fiesta popular por la Junta de Catilla y León.

Fuente: actualidad.rt.com

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