El Levante UD pierde ante el Granada

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Foto Levante UD

: Rubén I. , Toño García, Navarro, Simao MJ, Camarasa, Jefferson Lerma, Rubén G., Morales (Roger, 57′), Pedro López (Verza, 21′), Deyverson (V. Casadesús, 80′), Zou Feddal.

Granada CF: Andrés, David, Cristiano, Fran Rico (Javi Marquez, 75′), Babin, Rober (Edgar, 69′), Success (El Arabi, 79′), Rubén Pérez, Foulquier, Rochina, Peñaranda.

Árbitro: Vicandi Garrido.

Goles: 0-1. M. 49. Peñaranda. 1-1. M. 66. Simao. 1-2. M. 87. Peñaranda.

Peñaranda encogió el alma del Ciutat de València en los minutos finales del choque entre el Levante y el Granada. El partido parecía abocado al empate tras el gol registrado por Simao, pero por el pico del área azulgrana surgió la figura del atacante venezolano. Y no resultó evanescente. La perseverancia fue una de las virtudes exhibidas por el atacante en la evolución de esa acción. Peñaranda porfió por el balón y cuando parecía quedarse sin argumentos armó la pierna con convicción para sumir al feudo de Orriols en un estado de auténtico pavor. El cronómetro acariciaba su desenlace definitivo final y el Granada asaltaba el coliseo granota para conquistar tres puntos con un innegable valor. Quizás lo que haya que evaluar no es tanto la contundencia y la extremada dureza del golpe recibido por las huestes azulgranas, sino la capacidad para alzarse de un grupo que ha mostrado en el último ciclo de confrontaciones más consistencia en las razones presentadas sobre el verde que resultados conseguidos. Es posible que en la jornada decimoquinta de la competición no haya todavía verdades dogmáticas. El recorrido liguero se prevé angosto y repleto de aristas, pero sólo los más osados y aquellos que muestren más talento y tenacidad para manejarse en situaciones críticas podrán salir indemnes del desafío emprendido por más que la severidad del porrazo recibido no permita ver más allá en estos instantes de dolor. El Levante y el Granada sabían el tipo de partido que afrontaban sobre el verde de Orriols. Desde esa perspectiva, se anunciaba un duelo tenso, de mirada impávida entre cada uno sus protagonistas y de bota firme. No había concesiones en la previa entre dos escuadras que hacían de la necesidad una máxima a la vista de su situación en la clasificación.

El Granada se aferró al rastro devastador dejado por Peñaranda, una verdadera joya que está descubriendo los misterios de la Primera División en el tiempo más presente. Sus dos goles permiten respirar a la escuadra de Sandoval. Domesticó un balón en profundidad, que recorrió el Ciutat de norte a sur, y tocó con sutileza ante la salida de Rubén y consignó el triunfo cuando todo el duelo tocaba su fin. Sus compañeros le buscaban tras la conclusión del envite sabedores de la magnitud de su impacto. No tardaron en aflorar los problemas en clave azulgrana. Pedro López se fracturó el cuarto dedo de su mano derecho y tuvo que marchar del campo. Rubi tuvo que reorganizar a la tropa con la inclusión de Verza en la medular y la forzosa reconversión de Lerma en improvisado lateral. La respuesta del colombiano fue exquisita aplicándose en unas tareas desconocidas. En ese punto del partido las cartas estaban totalmente presentadas. El Granada se movía con soltura por los limes internos del Ciutat. El equipo nazarí entró en escena con un punto más de intensidad que su oponente.

Podía sentirse la huella de la ansiedad y la marca que deja impresa el miedo. Suele suceder en este tipo de confrontaciones en las que se bordea el abismo. Era un encuentro inquietante para ambas formaciones. El valor del triunfo era notorio. El enfrentamiento tenía como centro de operaciones la línea de medios y la superioridad foránea era palpable hasta ese instante. Le costó al bloque de Rubi reconducir la situación y equilibrar el sentido del encuentro, pero fue recuperando posiciones a base de coraje y de casta. No era el duelo más estético de los disputados desde el aterrizaje del preparador catalán, pero el partido comenzó a disputarse en las inmediaciones del arco defendido por Andrés. El Levante empezó a conjugar con el balón. Morales se escapó por la banda derecha y su centro acabó con una dejada de Deyverson sobre la llegada de Camarasa. El meta abortó la ocasión como había hecho con anterioridad tras una colada de Rubén por el espacio contrario del ataque local.

El Levante emitía señales convincentes, aunque, en ocasiones, se partía en la medular, echaba en falta la profundidad que ofrecen las continuadas cabalgadas de los laterales y no se mostraba tan gremial y asociativo en su juego. No parecía mutar encuentro en la reanudación con el colectivo granota mirando hacia Andrés, cuando surgió de la nada Peñaranda para amansar un balón aéreo. El contragolpe fue letal. El gol no enturbió el espíritu azulgrana. Acostumbrado a luchar contra las dificultades asumió la disposición que adquiría el encuentro y trató de ponerla en duda. Rubén, en su partido ciento uno en Primera, prologó el gol de Simao. Una falta sobre el atacante acabó con un servicio medido de Verza a la cabeza del mediocentro africano. La estrategia daba sus réditos. El Levante creyó con firmeza en el triunfo como aconteció en el Power8 Stadium hace escasas fechas, pero se topó con Peñaranda.

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