El Levante UD cae derrotado ante la Real Sociedad

0-4 es el resultado que ha dejado un encuentro en que los de Moyes han demostrado tener mucha pólvora arriba mientras el conjunto granota ha evidenciado sus debilidades defensivas y problemas para ver puerta.

Levante UD: Rubén I. , Toño García, Simao MJ, Camarasa, Jefferson Lerma (Rubén G., 61′), Morales, Juanfran (Verza, 45′), Roger, Deyverson, Jose Mari (Ghilas, 45′), Zou Feddal.

Real Sociedad: Rulli, Mikel, Illarra, Bergara, Iñigo, Agirretxe (Chory Castro, 75′), X. Prieto, Carlos V. (Oiarzabal, 85′), Zurutuza (Canales, 82′), Yuri, Zaldua.

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó a los locales Lerma, Feddal y Roger y al visitante Mikel. Expulsó por doble amonestación al levantinista Deyverson (min. 89).

Goles: 0-1. Vela, min. 8
0-2. Agirretxe, min. 34
0-3. Castro, min. 81
0-4. Vela, min. 83

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Acostumbrado a sobrevivir al límite y en situaciones repletas de complejidad, y a transformar medios repletos de hostilidad en los límites internos del feudo de Orriols el orgullo, y esa infinita capacidad de rebelión mostrada por la escuadra granota en sus compromisos caseros, no fueron, en esta ocasión, aspectos cardinales y suficientes para mutar el signo de un partido que nació contrahecho tras la diana de Vela. El nacimiento de la cita estuvo repleto de dudas. Avisó el atacante mexicano en los albores de la confrontación después de rematar un servicio impecable de Xavi Prieto que acabó chocando con la base del poste de la meta defendida por Rubén Martínez. El Ciutat de València contempló con una cierta angustia la puesta en acción de las dos escuadras contendientes. Los dos equipos circundaron por las antípodas desde esa perspectiva. En un mañana que se iba encapotando, quizás en una metáfora de los hechos que se desarrollarían a posteriori sobre el verde del coliseo azulgrana, la Real Sociedad siempre ofreció la sensación de agarrarse al partido con mayor solidez que su oponente.

Vela alzó la vista al cielo en señal de frustración tras la ocasión errada con los hados de su parte, pero no tardó en variar su rictus y enarbolar una sonrisa ganadora. El delantero se alió con la fortuna para domesticar y alojar en el fondo de la red un rechace procedente del pecho de Rubén. Agirretxe vio una rendija por la defensa levantinista y, alojado desde la línea de tres cuartos, sorprendió con una volea diáfana al pie de su compañero. La lectura de Agirretxe fue excelsa. El arquero, ágil y veloz en la respuesta inicial, adivinó las intenciones de Vela en el duelo cara a cara que protagonizaron segundos antes, pero no pudo impedir un segundo remate franco sin mayor oposición que la meta ya totalmente desvalida. Fue un golpe certero con incidencia sobre la psique de los jugadores locales. Las dos llegadas foráneas generaron unan sensación de intranquilidad sobre el grupo de Alcaraz. Después de la victoria ante el líder y tras convertir a Keylor Navas en uno de los protagonistas más distinguidos de la cita del Bernabéu, el choque ante la entidad realista aparecía subrayado con un color fuerte.

Se trataba de uno de esos encuentros típicos susceptibles de cambiar tendencias al reunir a dos contrincantes unidos por los contornos que definían sus caracteres en la clasificación general. El partido amaneció con sobresaltos y había que navegar una vez más contra una peligrosa corriente. Nada nuevo para los futbolistas locales acostumbrados a heroicidades extremas en este escenario. No fue el caso, principalmente por las apariciones letales y majestuosas de Rulli a lo largo de la confrontación. El cancerbero argentino de la Real Sociedad apareció en los instantes más determinantes y controvertidos del duelo para mantener la invulnerabilidad de su marco. El Levante, aunque excesivamente predecible en sus movimientos desde un prisma más global, en algún momento pudo variar el registro del encuentro proponiendo una batalla nueva que nunca llegó a consumarse por la pericia evidenciada por el cancerbero visitante.

A base de fogonazos logró acercarse a las inmediaciones de la portería vasca con la solvencia necesaria para aspirar al gol. El meta adquirió la condición de verdadero gigante ante Roger con el marcador todavía ajustado (0-1). Toño se escapó por la banda izquierda. Puso el turbo y el cuero en los pies de Roger. Rulli rechazó lo que parecía imposible. En el extremo contrario del campo la velocidad era la principal aliada de la Real Sociedad. Xavi Prieto conectó con Agirretexe para aumentar las diferencias. El encuentro se oscurecía y Roger se topó con la madera en la última acción del primer capítulo con un cabezazo inapelable para Rulli. Alcaraz movió el banquillo en la reanudación. Ghilas y Verza modificaron el dibujo inicial. El Levante tiró de casta para regresar a un choque que se agrietó definitivamente tras las dianas de Chory Castro y Vela. Antes Rulli quebrantó con sus manos recias cualquier atisbo de posibilidad de reacción


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