El Gobierno  obliga a los guardias civiles a conducir en vehículos con más de 400.000 kilómetros


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Valencia noticias | Redacción. Según una nota de prensa enviado por AUGC, España es el país de los coches oficiales, un parque automovilístico de más de 22.500 vehículos que cuestan a las arcas públicas unos 1.200 millones al año (sin contar vehículos policiales). Tenemos más vehículos oficiales que Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia juntos.  Se podría decir que en este país hasta el último mono disfruta de coche oficial.  Eso sí, a la hora de atender a los trabajadores que realmente lo necesitan, la realidad es otra muy diferente.

Los trabajadores que velan por la seguridad de los ciudadanos, los guardias civiles, deben hacer su trabajo sobre chatarras que no sólo dificultan su labor, sino que ponen en grave riesgo su propia integridad física. Cada día, miles de agentes deben patrullar las calles y carreteras españolas conduciendo vehículos que en ocasiones superan los 400.000 y hasta los 500.000 kilómetros (como se puede comprobar en las fotografías con las que se acompaña esta nota).

Resulta evidente que con vehículos de estas características se reduce enormemente la operatividad de las patrullas y la eficacia del servicio que se presta al ciudadano en el caso, por ejemplo, de una llamada urgente de auxilio o de una persecución. Eso, por no hablar del riesgo de accidentes, como el que el pasado noviembre se produjo en una autovía en Alicante, cuando se incendió el motor de un coche oficial correspondiente al cuartel de Villena tras una explosión producida en plena marcha.

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A esto hay que añadir que los vehículos de la Guardia Civil, al pasar la ITV en centros de las Fuerzas Armadas, son sometidos a una revisión menos exigente. No es lógico ni ético, en primer lugar, que la Dirección General de Tráfico que recomienda a los ciudadanos utilizar vehículos de menos de 200.000 kilómetros permita que los que tienen que dar ejemplo tengamos vehículos con una media de 250.000; en segundo lugar, creemos que los vehículos de la Guardia Civil tienen que estar sometidos a una revisión más estricta que el resto, no sólo por la seguridad que conlleva para los trabajadores que hacen uso de los vehículos, sino porque tenemos que dar ejemplo ante los ciudadanos.

AUGC recuerda que los coches de la Guardia Civil son una herramienta de trabajo, un servicio básico para las labores de seguridad ciudadana, no un lujo. Resulta, por tanto, necesario que la sociedad conozca el estado de esas herramientas con las que los guardias civiles trabajan.

En los últimos años, con la excusa de la crisis, el gobierno del PP ha recortado bruscamente la partidas presupuestarias destinada a vehículos en la Guardia Civil, y mientras que el parque móvil de la Guardia Civil se va quedando obsoleto, no hay visos de que lleguen nuevos vehículos decentes y adecuados que permitan dar un servicio de calidad y eficaz al ciudadano y que a la vez permita dar unas garantías de seguridad a los guardias civiles.

Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización y la desmilitarización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).


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