El fracaso de la guerra contra el Estado Islámico

de los errores de Occidente ha sido el de querer imponer su particular visión del mundo a los demás, incluyendo las instituciones democráticas. Oriente funciona de otra manera y una transición hacia regímenes plurales se conseguirá como se han realizado los sociales en la historia, paso a paso, madurando a través de los años, quizás muchos para la paciencia de los ajenos a sus milenarias culturas.

El peor desacierto de Bush hijo fue la invasión a Irak. En el momento en que las tropas desembarcaron, el extremismo árabe consiguió su más grande victoria: conseguir que Occidente abriera la caja de Pandora del nacionalismo y el fundamentalismo religioso, desatando los odios represados por siglos contra la opresión de las grandes potencias y sus amigos árabes.

El Estado Islámico decapita en Libia a 12 personas y quema vivas a otras 22.
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Ahí están las consecuencias. El fanatismo religioso domina la política y con la ferocidad de la verdad revelada fuera de la cual no hay salvación, Oriente se incendia y Occidente cae de la nuevo en la trampa, como lo hicieron las cruzadas de siglos atrás, de buscar soluciones por medio de las armas y el apoyo a regímenes débiles, corruptos y minoritarios.

Lo peor del cuento es que el fanatismo está haciendo metástasis en otros lugares. Boko Aram en un ejemplo. Otro son los talibanes que resurgen de las cenizas y uno más, el hijo de Bin Laden anunciando que Al Qaeda vuelve al ruedo. Se quiere buscar la inclusión a la fuerza como lo ha hecho Occidente tantas veces a través de los siglos y no es con tanques y aviones que se va a detener.

Mientras se asfixia a los fanáticos cortándoles sus ingresos económicos como recuperando la refinería de Mosul, por ejemplo, deteniendo su crecimiento y permitiendo que los propios árabes resuelvan sus problemas, Occidente mismo debe repensarse como civilización. ¿No es acaso la cultura de la exclusión el caldo de cultivo para estos fanatismos?

Fortalecer nuestras democracias es una de las armas más eficaces. Demorada sí, pero a futuro es la que dará la victoria contra el fanatismo que aquí también crece como la espuma dentro de la exclusión y la inequidad.

Cita:
El fracaso de la guerra contra el Estado Islámico

Nada ni nadie parece capaz de derrotar a ese grupo yihadista. SEMANA consultó a varios expertos sobre las cinco razones principales del fracaso de la coalición.

Ha pasado un año desde que el grupo yihadista Estado Islámico proclamó su califato, y a pesar de que se creó una coalición internacional para destruirlo se mantiene en de lucha. Estos son algunos de los motivos por los cuales ni la presencia de Estados Unidos ha logrado destruirlo.

1. Su capacidad de reclutar fanáticos

Según el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y Violencia Política, el Estado Islámico tiene 31.000 milicianos y ha reclutado unos 20.000 extranjeros, 4.000 de ellos occidentales. “Personas que se sienten aisladas en sus sociedades y buscan una que puede ser combatir para Estado Islámico”, aseguró a SEMANA Alex Vatanka, experto del Middle East Institute. La resignación también juega un papel: “En ocasiones, hasta sin entusiasmo, las poblaciones se resignan al yugo de los grupos radicales después de años de violencia”, dijo a esta revista Myriam Benraad, especialista del Instituto de Investigación sobre el Mundo Árabe (Irenam).

EI usa para seducir a jóvenes desadaptados que pasan su tiempo en el ciberespacio. En particular, buscan para multiplicar su población, y les ofrecen una al lado de un héroe yihadista con y dote de 1.200 dólares. Además, sus masacres grabadas en sofisticadas producciones audiovisuales tienen un efecto macabro. Sus reclutas “no van buscando la lucha, sino la muerte. Les atrae la de martirio y no le tienen miedo a morir”, comentó a SEMANA Benedetta Berti, investigadora del Instituto de Estudios de Nacional (INSS).

2. Conocen a fondo a su enemigo y al terreno

Los generales de EI proceden del Ejército y la inteligencia de Sadam Huseín. Varios fueron adiestrados por occidentales durante la guerra entre Irán e Irak. Por eso conocen a su enemigo a la perfección desde los años noventa. En Europa, los combatientes provienen de círculos de la delincuencia organizada, por lo que en los atentados de Francia los milicianos usaron con propiedad armas de alto calibre.

Los soldados de EI, tienen una forma especial de luchar. Alon Ben-Meir, experto en políticas del Medio Oriente de la Universidad de Nueva York, dijo que “se esconden en las aldeas, usan la estrategia del ‘hit and run’ y por eso pueden evadir los bombardeos aéreos con facilidad”. Además conocen el territorio y las condiciones meteorológicas. Por ejemplo atacaron a Bagdad durante una tormenta de arena que cegó a los drones y los satélites.

3. Tienen ilimitadas de dinero

Desde que los yihadistas se tomaron Mosul, en junio del 2014, controlan la mayor refinería de petróleo de Irak, capaz de procesar 320.000 barriles de crudo al . Saquearon el Central y robaron 400 millones de dólares. Según cifras de Bloomberg recaudan 2 millones de dólares al día por la venta de crudo, la extorsión y los impuestos que reciben en sus zonas.

4. Aprovechan los sectarismos

El sunita EI ha aprovechado el caos en los países afectados por la Primavera Árabe. El grupo es fuerte allí donde la población está dividida y los sunitas son mayoría. En Siria fueron bien recibidos por la oposición al chiita Bashar al Asad. “En Oriente Medio los gobiernos usan el ‘juego de suma cero’, es decir, apoyan una organización para aniquilar a otra y eso ha creado el monstruo que se hace llamar Estado Islámico”, agrega Vatanka. En Irak muchos sunitas lo ven como un salvador pues se sienten discriminados por el gobierno chiita de Bagdad.

5. Mantienen fronteras flexibles

La organización ya controla zonas de Irak y Siria con 5 millones de habitantes en un territorio más grande que la Gran Bretaña. Ya tiene algo parecido a un Ejército y a un de Policía local . Su sociedad yihadista no tiene moneda ni sistema de identidad, pero sí administraciones fiscales, de y educación. “Con unas fronteras flexibles, Isis tiene características sin antecedentes en los grupos yihadistas”, opina Vatanka. En ciudades como Mosul, Faluya y Al Raqa convencen a la población con una política de normalidad cotidiana. “En Faluya entraron sin problema porque negociaron la gestión de la ciudad con los jefes tribales”, señaló Benraad. También ha derribado fronteras entre Siria e Irak bajo la excusa de una única nación musulmana.

A pesar de todo, EI no es invencible a largo plazo. “No tienen aliados y lo que hace falta es que los ejércitos de la coalición reúnan sus tropas de una manera más organizada para combatir a cara; los bombardeos aéreos no son la respuesta”, opina Ben-Meir. Asegura que el repudio hacia la organización logrará destruirla. Y que, por lo demás, EI hace todo lo posible por suscitarlo con su extrema barbarie.

 

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