El exsecretario de Nóos contradice así la versión de Urdangarin y Torres

Tejeiro, que se convirtió en asesor de Urdangarin a partir de 2003 y de su cuñado Diego Torres desde septiembre de 2005, ha dicho que él continuó con “la dinámica” que ambos llevaban antes de que empezara a llevar sus asuntos tributarios, en su comparecencia como testigo en la decimoséptima jornada del juicio ante la Audiencia de Palma.

Tanto Urdangarin como Torres están acusados de delitos fiscales y blanqueo y en su declaración como acusados atribuyeron las decisiones de tipo contable y fiscal a Miguel Tejeiro, así como relativas a la movilidad de trabajadores entre las distintas sociedades y a la contratación de empleados ficticios.

Niega la supervisión de Casa Real

El exasesor ha asegurado que “nadie” de la Casa Real supervisaba las cuentas del instituto y del resto de sociedades, como Iñaki Urdangarin y su exsocio, Diego Torres, sostuvieron ante el tribunal aunque no sabe si ellos pudieron mandar información por su cuenta. “Conmigo, nadie”, ha señalado.

Miguel Tejeiro, cuñado de Torres y que estaba acusado en el caso hasta el inicio de la vista oral, ha asegurado que nunca ha visto al asesor fiscal de la Casa Real Federico Rubio y que solo habló con él “dos veces” porque le pasó los datos tributarios de Iñaki Urdangarin relativos a los bienes que compartía con su esposa, la infanta Cristina, para la declaración de IRPF de la hija del rey Juan Carlos.

También ha manifestado al tribunal que nunca ha tenido ningún contacto con el secretario de la infanta Carlos García Revenga y que toda su relación con el abogado del rey Juan Carlos, José Manuel Romero, fue una comida junto con Urdangarin sin contenido relevante, informa Efe.

Iñaki Urdangarin y Diego Torres declararon como acusados que la Casa Real, a través de Rubio, García Revenga y Romero, supervisaba y avalaba todas las actividades del Instituto Nóos y las empresas de su grupo.

Tejeiro: “Nóos siempre fue una asociación con ánimo de lucro”

Tejeiro ha incidido que Urdangarin y Torres eran los dueños de Nóos y “los únicos que mandaban”. Eran ellos los que tomaban todos las decisiones “sobre proyectos y financiación”, ha explicado en la declaración.

Tejeiro ha precisado que Urdangarin era quien tomaba las decisiones en relación con Aizoon, la sociedad de la que era propietario al 50 % con la infanta, Torres sobre Virtual Strategies, Shiriamasu y las demás de su propiedad, y “juntos del Instituto Nóos y Nóos Consultoría”.

El exasesor fiscal ha subrayado que “el Instituto Nóos siempre fue una asociación con ánimo de lucro” y que él insistió en que tributara por el régimen general y no por el especial de asociaciones y fundaciones porque lo que hacían era asesoría.

El testigo ha explicado que Torres y Urdangarin le pidieron que adquiriese sociedades en el extranjero para tributar menos en pagos que tuvieran que hacer a clientes de fuera y que como él “no conocía de este tema” contactó con Salvador Trinxet, otro de los acusados en el juicio.

“Yo creo que lo que no es legítimo es el uso que se pueda dar a lo que hace el señor Trinxet, pero no tener una sociedad en cualquier parte del mundo”, ha puntualizado sobre la legalidad de lo que le pidieron Urdangarin y Torres.

El asesor fiscal no ha respondido a si Urdangarin gestionó dinero en el extranjero, ya que se ha acogido al secreto profesional. Tejeiro se ha mostrado cauteloso con las respuestas después de que el tribunal haya interrumpido su declaración a la media hora, ante una protesta del abogado de Torres, Manuel González-Peeters, alegando que se debía respetar el secreto profesional hacia Torres y Ana María Tejeiro.

Tras deliberar en un receso, el tribunal ha advertido a Tejeiro de su deber como asesor de no revelar información que pueda atentar contra el honor o la intimidad personal y familiar ni datos confidenciales de sus clientes, que fueron tanto Urdangarin, como Torres y Ana María Tejeiro, y la declaración ha proseguido.

Tejeiro ha dicho que Urdangarin no intervino en la decisión de trasvasar fondos del Instituto Nóos a cuentas en Luxemburgo de las sociedades De Goes y Blossom Hill, algo que ha atribuido a Torres.

Facturación cruzada para cuadrar el reparto de beneficios

Sobre la cuantiosa facturación cruzada entre las sociedades de Nóos, Tejeiro ha dicho que incluía gastos reales y colaboraciones entre las empresas “pero al final lo que buscaban era cuadrar el reparto al 50%” de los ingresos entre Urdangarin y Torres.

En el caso de la tributación de Urdangarin, ha detallado que él siguió haciéndola como el marido de la infanta la había hecho antes, facturando sus servicios de consultoría a través de Aizoon. “Empezó con Namasté y continuó con Aizoon, no es porque se lo dijo nadie, siguió haciendo lo que hacía”, ha detallado.

El exsecretario de Nóos ha relatado que conoció a Iñaki Urdangarin en 2003 cuando se lo presentó Diego Torres para hacerle “un favor personal” para que tuviera un cliente. Miguel Tejeiro ha contado que su labor era llevarle sus cuentas personales, aunque ya entonces tenía la empresa Namasté.

Tejeiro ha señalado que en la empresa además de Urdangarin estaba la infanta Cristina y sus tres primeros hijos, que entonces eran menores. El exasesor fiscal ha explicado que no le sorprendió que tuviera una sociedad para facturar sus ingresos personales a través de ella, pero sí que estuvieran los hijos y por eso constituyeron Aizoon después, donde solo estaba el matrimonio.

Niega que dijera que la infanta Cristina era un “escudo fiscal”

Durante su declaración, Miguel Tejeiro ha negado que dijera que el objetivo de que la infanta Cristina estuviera en Aizoon -empresa que compartía al 50% con su marido- era tener un “escudo fiscal” contra Hacienda como sostiene el notario Carlos Masiá.

Tejeiro ha atribuido al “odio puro” que este último le profesa por desencuentros personales que tuvo después con él a que pusiera en su boca esta expresión. “No buscaba tanto perjudicar a la infanta como meterme a mí en el negocio”, ha señalado.

Ha explicado que a la infanta Cristina solo la vio en tres ocasiones: cuando firmaron la hipoteca del Palacete de Pedralbes, cuando se constituyó Aizóon y una tercera vez que no recuerda.

El exasesor de Nóos ha comenzado su declaración explicando que era “práctica habitual” en Nóos y otras empresas vinculadas fingir la contratación de empleados en aras a simular la actividad de las mercantiles de esta trama así como justificar y “ennegrecer” los ingresos que de forma irregular obtuvieron de las Administraciones.

A preguntas del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, el testigo ha manifestado que uno de estos trabajadores ‘ficticios’ era su hija, Patricia Tejeiro, quien estuvo empleada en Nóos Consultoría Estratégica “sin trabajar” después de que Torres y su mujer, Ana María Tejeiro, le ofrecieran una propina mensual de 60 euros al mes durante cerca de un año aunque la nómina era de 600 euros.

De hecho, Tejeiro ha explicado que su cuñado Diego Torres presionó a su hija para que mintiera al juez instructor, José Castro, y dijera que prestaba servicios reales.

Interpelado sobre la finalidad de los trabajadores ficticios, Tejeiro ha explicado que se daban de alta en la Seguridad Social para aumentar los gastos deducibles a Hacienda además de disminuir la base imponible y la cuota a pagar en el Impuesto de Sociedades.

El juicio continuará este viernes con la declaración de Miguel Tejeiro como testigo.

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