El criterio de Sanidad implica la prohibición definitiva de la cuarta parte de las materias básicas contra las plagas

Campos de arroz en L'Albufera

Campos de arroz en L’Albufera

El Ministerio de Sanidad pretende imponer un criterio, tan discutible como incongruente, que implicaría en la práctica la prohibición definitiva de la cuarta parte del ya cada vez más reducido número de materias activas que se emplean para combatir las plagas en la agricultura.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) solicita por ello al Ministerio de Agricultura que tome partido en defensa de los intereses del sector agrario frente a las pretensiones del citado departamento del Gobierno central en un tema tan sensible e importante para el campo, ya que hasta el momento y, de acuerdo con las averiguaciones efectuadas por esta organización, el Ministerio de Agricultura todavía no se ha pronunciado al respecto con la claridad y rotundidad que merece el caso.

El conflicto tiene su origen en el desarrollo legislativo, que se está negociando actualmente, del reglamento de ejecución 2015/408 de la Comisión Europea sobre el uso de productos fitosanitarios. El citado reglamento, tal como denunció AVA-ASAJA el pasado mes de abril, establece la supresión por la aplicación de los criterios de corte de casi 80 materias activas –las sustancias que se emplean para fabricar los fitosanitarios­­–, lo cual supone una nueva y durísima limitación de las herramientas con las que cuentan los agricultores para defenderse de las plagas que asolan los cultivos.

Sin embargo, el citado y muy restrictivo reglamento deja una pequeña puerta abierta al contemplar la posibilidad de autorizar para casos especiales el uso de alguna de esas materias que van a prohibirse si se acredita que su nivel de exposición es “insignificante”. Pues bien, el Ministerio de Sanidad español, con el criterio que ha puesto sobre la mesa en relación a este punto, cierra incluso la opción de acogerse a esa alternativa.
Sanidad defiende, en concreto, que ese nivel de “exposición insignificante” que contempla la Unión Europea (UE) para autorizar, siquiera sea para situaciones excepcionales, una materia activa tiene que ser de grado cero, lo cual eliminaría, en caso de que ese criterio prevaleciese finalmente, toda posibilidad de que alguna de esas materias pudiera ser usada por los agricultores en el futuro.
AVA-ASAJA considera un sin sentido y una arbitrariedad carente del más mínimo rigor científico, y hasta lingüístico, la posición maximalista que está sosteniendo el Ministerio de Sanidad, puesto que el término “insignificante”, que es el que emplea la UE en el reglamento, no comparte ni el significado ni la definición con el término “inexistente”, que es el concepto al que parece aludir implícitamente Sanidad a la hora de defender su planteamiento en este asunto.

De cara a la reunión que se celebrará en Bruselas el próximo mes de octubre para abordar esta cuestión la inmensa mayoría de los ministerios de Agricultura de los distintos países se muestra partidaria de dejar esa puerta abierta a la autorización de sustancias activas basada en el concepto de “exposición insignificante” y, por eso mismo, resulta fundamental que el Ministerio español de Agricultura defina sin titubeos su postura y se implique a fondo en la defensa de los intereses de los agricultores para que el Gobierno español pueda acudir al encuentro de octubre con una posición bien clara al respecto.

Sobre este punto, es preciso subrayar que los productores se encuentran cada día más inermes e indefensos ante las plagas debido a que las políticas restrictivas que se aplican en materia de fitosanitarios han supuesto, en el plazo de unos pocos años, la eliminación del 72% de las materias activas existentes en el mercado y ahora, a través de su nuevo reglamento, la UE suprimirá la cuarta parte de las todavía disponibles. Al Ministerio de Sanidad español, sin embargo, todavía no le parece suficiente y se muestra aún más duro que Bruselas, ya que si prospera su criterio no habrá posibilidad de rescatar, aunque sea de manera ocasional, el uso de ninguna de esas materias.

Las consecuencias que tiene sobre el sector agrario esa creciente escasez de productos fitosanitarios para combatir las plagas de forma eficaz son devastadoras, tal como demuestra de manera palmaria y lamentable el desastre que este año está causando el hongo de la pyricularia en los arrozales valencianos.


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