Disney negó que quiera comprar los derechos de la imagen digital de la fallecida actriz Carrie Fisher para usarla en las próximas entregas de la saga Star Wars, informó este lunes el diario británico The Guardian.

Fisher grabó su participación como la princesa Leia en la próxima película de la serie, Star Wars: Episodio VIII, que se estrenará en diciembre, y también estaba previsto que participara en Episodio IX, que se estrenará en 2019.

Según el mismo medio, que cita fuentes de la industria cinematográfica, Disney rechazó que esté negociando con los dueños de los derechos de imagen de Fisher para poder seguir incluyendo en la saga intergaláctica.

La imagen digitalizada de Fisher interpretando su célebre personaje en la película original de 1977 ya fue utilizada en las secuencias finales de Rogue One, el primer spin-off basado en Star Wars, estrenado el mes pasado.

Pese a todo, The Guardian asegura que hay “informaciones que apuntan a que existen negociaciones entre los realizadores de los episodios VIII y IX, ya que se preveía que Leia tuviera papeles significativos en ambos filmes”.

Al margen de los desafíos técnicos, recordó este medio, “han surgido también cuestiones de consideración ética” a raíz de la aparición digital del actor Peter Cushing en Rogue One, veintidós años después de su muerte, para lo que Disney tuvo que conseguir el permiso de su familia.