Descubren que una bacteria que se aloja en un ácaro presente en la piel origina la rosácea

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La enfermedad afecta a alrededor de un millón de mexicanos, sobre todo los que tienen blanca la piel

AGENCIA ID/DICYT Investigadores de diversos países han mostrado que la enfermedad de rosácea, un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos que provoca enrojecimiento facial, aparición de venitas superficiales así como granos rojos inflamados, se asocia a un factor de crecimiento llamado CD31 y a una bacteria que “vive” en el ácaro Demodex folliculorum, que se encuentra de manera permanente en la piel.

La dermatóloga mexicana Jatziri Chávez, miembro de la Sociedad Mexicana de Dermatología indica que en el país se estima haya más de un millón de personas con dicho padecimiento. Se manifiesta en personas de piel blanca, pero los morenos no están ajenos a la patología. Además, se presenta de forma más agresiva en hombres.

La bacteria vive en el tracto digestivo de los ácaros Demodex, se filtran en los tejidos de la piel, se degrada el tejido y provoca la inflamación.

Mencionada por primera vez en el siglo XIV, la rosácea es una enfermedad multifactorial. Hay un crecimiento anormal de vasos sanguíneos “y al haber más vasos, la piel se pone roja, hay un aumento de flujo sanguíneo facial. La expresión elevada del factor de crecimiento llamado CD31 provoca que se tengan más vasos sanguíneos y además se asocia a la presencia del ácaro Demodex”.

La especialista mexicana explica que esta enfermedad es más frecuente en mujeres, se presentan tres casos del sexo femenino por un hombre. La edad en donde se han registrado la mayoría de personas con esta patología es de los 30 a 50 años, pero puede haber jóvenes o adultos mayores de 60 que presenten rosácea.

Los primeros síntomas que manifiestan las personas, es que de manera espontánea están “rojos”, y si se apenan o hay mucho calor su tono aumenta. Lo segundo, es que aparecen “venitas” en la cara, sobre todo en la zona de la nariz y mejillas.

Además, aparecen granos rojos que se parecen al acné, pero que se les llama pápulas rojizas y pústulas que tienen pus, y que llegan afectar la zona de la frente, el entrecejo, la nariz y mejillas.

Cuando la patología es “grave” se presenta un agrandamiento de la nariz, este órgano es vuelve “esponjoso” como si tuvieran un recubrimiento tipo cacahuate, en esta piel se ven los poros dilatados en la nariz todo el tiempo. Y en los párpados se presenta enrojecimiento como si todo el tiempo estuvieran dañados, se vuelven gruesos en particular donde están las pestañas y le salen escamas.

La dermatóloga explica que para los pacientes con dicha patología, en el país, existe medicamento que ayudan a desinflamar, y cuando el caso es complicado se receta un ciclo de antibióticos y cremas, pero si es una circunstancia complicada –en particular la nariz que ya se agrando- es necesario realizar una cirugía a fin de reconstruirla.

El tratamiento consiste en utilizar jabones suaves, evitar exposición a luz ultravioleta, al calor excesivo, comidas calientes o muy condimentadas y productos irritantes para la piel.

El uso de protector solar se considera indispensable. Existen además medicamentos tópicos y locales que se utilizan de acuerdo a la severidad de la patología y desde hace un año en el país se cuenta con el medicamento brimonidina que ayuda a evitar dicho enrojecimiento hasta por 12 horas.

“Con los medicamentos administrados por especialistas es posible cerrar los vasos sanguíneos y el paciente ya no está todo el tiempo rojos. No se cura, por ello es necesario investigar a nivel molecular a fin de saber por qué a un tipo de personas les detona la patología y a otros no”.


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