Del eco fértil al eco fétido

pepe-martinezPepe Martínez Sáez
Profesor de creatividad en UCH CEU y melómano

Una reflexión sobre dos aspectos: el valor de la originalidad en el arte o industria musical y el concepto de autoría.

Premisa de partida: en rigor no es posible la creación ex-novo. Como señala Steiner crear a partir de la nada no está al alcance de los humanos. Hasta el más original de los artistas es polifónico puesto que recoge herencias e influencias de otros artistas. Como mínimo los artistas, o los músicos, se sienten espoleados en su creación por “otras voces” que les impulsan a encender su imaginación. También Barthes abundó en la imposibilidad de la originalidad absoluta al afirmar que todo texto es un intertexto. Incluso, más allá de las influencias reconocidas, los textos, sean del tipo que sean, se alimentan de citas, bien inconscientes, bien automáticas, convirtiéndose en un texto de textos anteriores.

Como señala Steiner crear a partir de la nada no está al alcance de los humanos. Hasta el más original de los artistas es polifónico puesto que recoge herencias e influencias de otros artistas.

Es más, el cineasta Jim Jarmusch, animaba en expresión hiperbólica al “saqueo” intelectual de películas clásicas y contemporáneas, de libros, de conversaciones aleatorias, de construcciones, de lo que sea que alumbre la imaginación e inspire la creatividad. Jarmusch acababa citando a Godard: lo importante no es de dónde coges las ideas, lo que importa es dónde las haces llegar.

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Y esas resonancias de otros textos no acaban en la mente del creador sino que se prolongan en la relación con el receptor, como ya señalara Umberto Eco. Es lo que Steiner denomina como “la paradoja del eco fértil”. Significa que con mayor o menor preparación y conocimiento del contexto, cada espectador “presta a la ficción su corporeidad”. Es decir, el espectador añade a la obra concebida por el autor, señales, significados, huellas, intenciones o emociones que no proceden ni del autor ni de la obra, sino del propio bagaje que trae consigo el espectador en el momento de fruición de la obra artística. Porque al final el partido nos lo jugamos, en efecto, en la mente del receptor.

…el espectador añade a la obra concebida por el autor, señales, significados, huellas, intenciones o emociones que no proceden ni del autor ni de la obra, sino del propio bagaje que trae consigo el espectador…

Y en ese sentido, en la música, nos gusta escuchar piezas nuevas pero también disfrutamos del placer de la repetición. Disfrutamos con las versiones. Especialmente cuando la versión, no se limita a replicar el original sino que respetándolo introduce nuevos matices. Piénsese en la música seria. ¿Qué sería de ella sin las diferentes interpretaciones? Cada intérprete aporta un aire propio, revela aristas o descubre estructuras novedosas. Podríamos en este punto coincidir con Michel Chion cuando señala que el intérprete, con independencia de haber compuesto la partitura, merece ostentar el carácter de autor.

Los Stones fueron unos grandes intérpretes de versiones especialmente apoyadas en el Rhythm´n Soul. Tuve la fortuna de asistir a sus míticos conciertos de 1982 en Madrid. Hacia mitad del concierto encadenaron dos covers seguidos: “Twenty Flight Rock” de Eddie Cochran y acto seguido “Going to a go-go” que es una versión de Smokey Robinson & the Miracles.

Si se dispone de tiempo y se compara con el original se comprobará el valor de la versión especialmente en el segundo caso. Éste es el original de los Miracles, …

…, los Stones añaden nervio a una pieza realmente genial de la mítica factoría de la Motown Records. Los Rolling Stones han ‘versioneado’ y han sido ‘versioneados’ hasta la saciedad en una relación riquísima.

Otro de los tipos más ‘versioneados’ en la historia del rock es Bob Dylan. Desde Elvis Presley, pasando por Joan Baez, Nina Simone, Nancy Sinatra, Patty Smith, los Byrds, los Beach Boys hasta los White Stripes o Pearl Jam han realizado versiones suyas. Hasta los Stones tocaron una versión de “Like a Rolling Stone”, ¿cómo no?

También son comunes los discos colaborativos en tributo a alguna estrella. El incorruptible Leonard Cohen ha merecido unos cuantos. Uno de los más interesantes en mi opinión es el que lleva como título “I´m your fan” editado a principios de los noventa y con versiones interpretadas por Ian McCulloch (de los Echo&the Bunnymen), Pixies, Nick Cave, R.E.M., James, John Cale o Nick Cave entre otros. Impresionante.

Los Flaming Lips también gozan con las versiones hasta el punto de “revisitar” obras maestras del rock como “The dark side of the moon” de los Pink Floyd, …

…, o el “Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band” de los Beatles recientemente.

Sin embargo son también variadas las acusaciones de plagio en el mundo del rock. Los propios Flaming Lips fueron denunciados por Cat Stevens por el parecido de “Fight Test” de aquellos…,

…, con “Father and son” …,

…, Los Flaming Lips reconocieron que sabían que se parecía y que habían cambiado algunos compases. El 75% de los royalties de esta canción son ahora para Stevens. No está bien si lo sabían, ¿no?

George Harrison fue demandado y sancionado por “My Sweet Lord” por su extraordinario parecido con el tema “He´s so fine” de The Chiffons…,

… Sí, le cambió la letra y los arreglos pero plagió la melodía y no citó la referencia. Apesta.

Radiohead tuvo que admitir la influencia de Albert Hammond en “Creep”…,

… Escuchad el original de Hammond:

No es muy evidente la copia aunque hay parecido, desde luego. Y si lo reconocieron y lo incluyeron en los créditos por algo será.

Pero lo que más apesta es cuando un grupo al que siempre has admirado descubres que durante tiempo estuvieron ultrajando las obras de otros autores o bandas. Me refiero a Led Zeppelin. La guitarra del principio de la mítica “Stairway to heaven”:

…, es asombrosamente parecida a “Spirit” de una banda denominada Taurus.

…, y con los que curiosamente giraron juntos en 1969. Sí, es solo el principio del tema pero en honestidad habría que citar.

Es curioso porque Will Shade documenta varios casos como éstos en la discografía de Led Zeppelin http://www.furious.com/perfect/yardbirds2.html. Por ejemplo en “Dazed and Confused”solo cambian la letra del original de Jake Holmes. No se molestan ni en cambiar el título. “Black Mountain Side” es una canción popular que Robert Plant se apropia. Aquí sí que hacen un leve cambio en el título porque el original es “Black Water Side”. Y atención al parecido de “Whole Lotta Love” con “You need love”. Aquí la pieza de los Zeppelin, …

…, aquí una versión de Muddy Waters, …

…, que sí respeta la autoría de Willie Dixon.

La verdad es que el valor de las interpretaciones de Led Zeppelin es innegable. Pero no reconocer el original es un ultraje y apesta. Es eco fétido.

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