¿De qué se sustenta la economía del Estado Islámico?

Zotin cita al orientalista del Centro Carnegie de Moscú Nikolái Kozhanov, quien sostiene que el primer puesto en la financiación de este grupo terrorista lo ocupa el apoyo de los donantes, seguido del petróleo, los impuestos internos, el secuestro de personas y la venta de bienes culturales en el mercado negro. Donaciones "Muchos han llamado como principal donante a la monarquía árabe fantásticamente rica y ambiciosa del Golfo Pérsico: Catar. La reputación de espónsor del EI le persiguió tanto que durante la visita del pasado octubre del emir de Catar Tamim bin Hamad Al Zani al Reino Unido, el primer ministro británico David Cameron le pidió al jeque que cesara la ayuda a los terroristas", escribe Zotin. Por su parte, el profesor arabista de la Escuela Superior de Economía Andréi Korotaev sostiene que "a nivel estatal" no existe evidencia de la participación de Catar en la financiación del EI, por lo que la ayuda como espónsor debe provenir de individuos. Petróleo "Otra fuente de ingresos es el petróleo. Afortunadamente, el territorio controlado por el EI es relativamente pobre", sostiene Zotin. Además, el columnista indica que los ingresos de petróleo y gas son extremadamente volátiles, debido al cambio de los límites fronterizos controlados por el grupo yihadista y los volúmenes de producción. Los analistas del Consejo sobre Relaciones Exteriores Zachary Laub y Jonathan Masters creen que el EI controla la producción de 44.000 barriles al día en el territorio sirio y tan solo 4.000 barriles en Irak. Esto genera un millón de dólares al día. Asimismo, destacan que la zona de influencia del EI está lo suficientemente lejos de los mayores campos petrolíferos de Irak, que se encuentran al sur y en los territorios del norte controlados por los kurdos. En este sentido, el pasado lunes la organización terrorista se hizo con el control del último yacimiento de petróleo que quedaba en manos del Gobierno de Bashar al Assad, el de Yezl, situado al este de la provincia de Homs. Robo y extorsión Un Califato, como cualquier otro Estado, financia sus actividades con impuestos, aunque en el caso de un grupo terrorista es más correcto hablar de crimen organizado, afirma el columnista. Los impuestos se aplican a todos los "bienes, empresas de telecomunicaciones, bancos", entre otros, afirma la arabista Nadezhda Glebova, y representan "un 5 por ciento sobre los salarios en concepto seguro social, el impuesto de circulación en el norte de Irak, los derechos de aduana sobre cada camión que cruza el puesto de control de las fronteras de Irak con Jordania y Siria (800 dólares)". "Hay (impuestos) exóticos: uno sobre el saqueo de sitios arqueológicos (20 por ciento en Alepo, 50 por ciento en Raqqa) y uno con el fin de proteger a las comunidades no musulmanas", cita el autor del artículo. Secuestros El Estado Islámico no rehúye de los secuestros con el fin de pedir rescates. Según datos del Consejo de Relaciones Exteriores, como consecuencia de la liberación de rehenes en 2014 las ganancias del EI ascendieron a 20 millones de dólares (la mayoría de este dinero llegó a raíz de los rescates pagados por periodistas europeos). La organización afirma que esta fuente de financiación se está agotando gradualmente: los europeos tratan de no acercarse a territorios controlados por los yihadistas y cada vez hay menos ricos empresarios sirios en la zona. Algunos sectores de la población se han convertido en blanco de la trata de esclavos, como la comunidad religiosa yazidí (profesan una religión sobre la base del zoroastrismo) que vive en los territorios controlados por el EI. Cultura en venta "Los impuestos sobre el saqueo no tendrían sentido sin la acción de saquear per se. Y esto es también una fuente de ingresos. Alepo, una de las ciudades más antiguas declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco; Palmira, la perla de la antigüedad tardía. El EI se dedica y a la 'arqueología': imágenes de satélite muestran excavaciones activas alrededor de la ciudad de 2.000 años Dura-Europos", cuenta Zotin. El columnista afirma que a pesar de conocerse la cantidad exacta de artefactos hurtados, "estamos hablando de cientos de millones de dólares". "Los tesoros culturales se establecen en silencio en las colecciones privadas de los ricos coleccionistas", sentencia.

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