RTVE.es estrena el tráiler de ‘El futuro ya no es lo que era’, la nueva comedia de Dani Rovira

Después de arrasar en taquilla con la comedia Ocho apellidos vascos (2014) y su secuela, Ocho apellidos catalanes (2015), el humorista y actor Dani Rovira cambia de registro con su cuarta película, El futuro ya no es lo que era, un proyecto en el que aceptó participar porque fue el “primer guion” que le ofrecieron con un personaje que iba “un poquito más allá de la comedia”.

En realidad en la película, coprotagonizada por Carmen Maura y Carolina Bang y que compitió en el pasado Festival de Cine de Málaga, el actor malagueño da vida a dos personajes -tres si contamos la voz en off-: Carlos, un padre divorciado de dos hijos adolescentes a los que apenas conoce, y quien, durante su jornada de trabajo, se convierte en Kar-el, un estrambótico adivino de una televisión local, trabajo que no le llena profesionalmente.

Dirigida por Pedro L. Barbero (Turno negro, 2001) y con RTVE en la producción, El futuro ya no es lo que era, supone para Rovira un “pequeño paso de transición” hacia el papel totalmente dramático de su quinto largometraje, 100 metros, en el que da vida a un enfermo de esclerósis múltiple, un salto que al actor le apetecía dar.

Nunca he querido, ni quiero, ni querré renunciar a la comedia porque me ha dado cosas tan maravillosas en esta vida que no puedo darle la espalda a la mujer que me amó, que es la comedia, pero el filtreo también mola”, explica el actor en una entrevista con RTVE.es antes del estreno en los cines este viernes de El futuro ya no es lo que era, una cinta que le ha sido “últil” para ver cómo se sentía en el registro dramático antes de tirarse “al barro” con 100 metros, también participada por TVE y que se estrenará en noviembre.

Un cambio de registro que, en opinión de Barbero, el intéprete borda. “Siempre he pensado que un actor de comedia puede interpretar bien en drama, caso de Jack Lemon o Alfredo Landa, mientras que el camino contrario es más complicado. Creo que Dani lo ha hecho perfectamente”, dice el director y guionista, que define su segundo largometraje como una “comedia post-romántica” porque muestra el después de la comedia romántica, de la historia de la pareja feliz que se casa y come perdices pero que 20 años después ya no lo es tanto.

“Odio a Kar-el”

Rovira reconoce que ha sido “complicado” hacer dos personajes en una misma película, especialmente en lo que respecta al adivino, que requería un largo proceso de preparación de peluquería y maquillaje que resultaba “agotador”, hasta el punto de acabar cogiéndole manía. “Llegó un momento en que cogí asco a Kar-el, fue algo personal. La gente del equipo lo veía, que me ponía muy de mala leche cuando lo interpretaba. No me gustaba, no me lo creía, y, además, llevaba unas lentillas azules que me incomodaban mucho. Pero lo positivo es que luego ves la peli y creo que es el personaje que merece más la pena, el más interesante y del que se pueden hacer otras lecturas”, explica el humorista, que se ríe también de la peluca que tenía que llevar: “Parece el hermano marca blanca de Guti en Ibiza… ¡Odio a Kar-el! No quiero volver a saber nada más de él. Es horroroso”.

Respecto al papel de Carlos -Rovira ha hablado de ambos personajes y de la película en general también con los usuarios de RTVE.es en un Facebook Live que puedes volver a ver sobre estas líneas-, también admite que ha sido “complicado” dar vida a un padre de dos chicos adolescentes, algo que le pilla “muy lejos”, y, aunque los actores que hacían de sus hijos, Lucía de la Fuente y Saúl Barceló, se lo pusieron “muy fácil”, se sentía más como un “hermano mayor que como un padre”.

Sobre el trabajo con Carmen Maura, el cómico señala que “solo con verla trabajar, se aprende de ella”, a la vez que recalca, entre risas, que la actriz le ha “prohibido” decir que le ha “enseñado nada” porque se siente “incómoda” cuando se habla de ella como si fuese una “leyenda”. “Es realmente fascinante verla trabajar porque dicen ‘¡acción!’ y su manera de actuar y la energía que pone es la misma que pone cuando va a comprar el pan. Es ella, esté una cámara o no esté, y esa naturalidad creo que es la que uno persigue cuando te dedicas a esto”, explica Rovira.

En opinión de Barbero, Carmen Maura se prodiga menos en el cine español que en el francés porque “no le ofrecen papeles en los que se sienta a gusto”, pues la actriz, a punto de cumplir los 71, no busca papeles largos sino “papeles con chicha” y “cosas distintas” porque “trabaja para divertirse”.

“Tengo sueños bastante alcanzables”

Con la colaboración también en dos pequeños papeles de José Corbacho y Yolanda Ramos, El futuro ya no es lo que era habla también sobre los deseos que tenemos para nuestro futuro y el riesgo de que se conviertan en realidad. No obstante, para Rovira es preferible que “se cumplan cosas que deseas, en vez de tus peores pesadillas”.

“Creo que es bonito desear, soñar y anhelar y tener esperanzas por cosas. Pero yo soy bastante pragmático, y si lo sueñas y lo quieres, te levantas y coges y lo buscas. Si sueñas algo es poque quieres hacerlo realidad. Yo tengo sueños bastante alcanzables y tengo muy claro dónde está la línea de la utopía y dónde está la línea de la realidad. Yo lo que deseo y se ha cumplido, me ha gustado. Creo que tengo bastante criterio deseando”, reflexiona el humorista entre risas.

A Rovira le seguiremos viendo cumplir sus deseos en un par de meses en 100 metros, una película de la que está “muy orgulloso”, tanto en lo que respecta a su trabajo, como por tratarse de una cinta “que va más allá de las funciones normales de una película” al presentar si “ambages” una enfermedad tan difícil y desconocida como es la esclerosis múltiple desde un punto de vista “terapéutico y motivacional”. “Hemos hecho algo muy bonito y muy necesario y tiene un componente emotivo que va a hacer que se agoten las existencias de clínex en este país”, augura el actor malagueño.


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