Estados Unidos tiene la democracia más antigua del mundo. Y también una de las más extrañas, empezando por el día que vota: un martes. La elección a presidente de este 8 de noviembre, con Hillary Clinton y Donald Trump cabeza a cabeza, concentra toda la atención. Pero es sólo una de las 30 categorías que votarán los ciudadanos de algunas regiones del país.

En primer lugar, se renuevan 34 de las 100 bancas del Senado, y las 435 de la Cámara de Representantes. El Partido Republicano tiene mayoría en las dos y espera mantenerla. Además en casi todos los estados se renuevan las legislaturas estatales.

En segundo lugar, en 12 estados se elige gobernador: Delaware, Indiana, Missouri, Montana, New Hampshire, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Oregon, Utah, Vermont, Washington y Virginia Occidental. Los republicanos tienen a 31 de los 50 que hay en el país, pero de los 12 que se ponen en juego el martes, ocho son demócratas.

Hasta ahí lo que se vota en casi todas las democracias presidenciales del planeta. Las curiosidades aparecen sobre todo cuando se examina la gran cantidad de consultas populares que se realizan sobre cuestiones que generan mucha controversia. Son 154, repartidas en 35 estados. Las que sean aprobadas tendrán validez sólo a nivel estatal, no federal. 71 fueron presentadas por iniciativas ciudadanas a través de la junta de firmas. Las restantes fueron convocadas por las cámaras legislativas.

El tema más polémico es sin dudas la legalización de la marihuana para fines recreativos, que se someterá a votación en cinco estados: Arizona, California, Maine, Massachusetts y Nevada. En Arkansas, Florida, Montana y Dakota del Norte el plebiscito será para flexibilizar el uso con fines medicinales.

Otro de los temas sensibles es el control a la venta de armas. La consulta se realizará en Maine, Nevada, Washington y California. Este último tiene el texto más restrictivo. Prohíbe portar armas con tambores de gran capacidad y establece el control de antecedentes para los individuos que quieran comprar municiones.

También en California se vota otra de las iniciativas más curiosas. Si se aprueba la Propuesta 60, los actores de películas porno estarán obligados a usar condones durante las filmaciones.

Por otro lado, cuatro estados decidirán sobre temas vinculados al sistema de salud: Nevada, California, Colorado y Washington. Los últimos dos votarán junto con Maine y Arizona un aumento en el salario mínimo. Los ciudadanos de Dakota del Sur, en cambio, definirán si aceptan una rebaja.

Democracia judicial

Uno de los rasgos salientes de la democracia estadounidense es la posibilidad de elegir y remover jueces por la vía electoral. Esto no alcanza a los magistrados federales, que son elegidos por el presidente con acuerdo del Senado tras un proceso de selección previo, pero sí a los de nivel estatal.

El martes habrá elecciones judiciales en 36 estados. Irán a las urnas 236 magistrados, de los cuales 63 pertenecen a las dos instancias de mayor jerarquía: las Cortes Supremas y las Cortes de Apelación estatales.
¿Cómo es el proceso de votación? Hay muchas variaciones de un estado a otro. Un caso extremo es el de los nueve en los que magistrados de los tribunales más jerárquicos se presentan a elecciones en representación de un partido político. Son Alabama, Illinois, Louisiana, Michigan, Nuevo Mexico, Ohio, Pensilvania, Texas y Virginia Occidental.

Para evitar el obvio problema de falta de independencia que supone este mecanismo de selección, en otros 13 estados los jueces también compiten en comicios para acceder al cargo, pero son apartidarios. Es el caso de Arkansas, Georgia, Idaho, Kentucky, Minnesota, Mississippi, Montana, Nevada, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Oregon, Washington y Wisconsin.

En 25 estados los ciudadanos no participan del nombramiento, que sigue el mismo proceso que a nivel federal: una comisión especial hace una preselección en base al mérito, los gobernadores proponen a partir de ella y requieren del acuerdo legislativo para nombrar a los jueces. En este grupo están Arizona, Colorado, Washington DC, Florida, Kansas, Massachusetts y Nueva York, entre otros. En los cuatro restantes, la elección la hacen con bastante mayor discrecionalidad el gobernador (California y Nueva Jersey) o las legislaturas (Carolina del Sur y Virginia).

Pero hay otro tipo de votación, que se aplica incluso en estados en los que no hay elección directa de la judicatura: el “voto de retención”. Lo que deciden los electores es si el juez debe continuar en el cargo o no por un período determinado. Esta herramienta busca combinar las virtudes del sistema de selección a través de una comisión de expertos, que favorece la independencia y el mérito, y las virtudes en términos de rendición de cuentas que ofrece la elección popular.

En seis estados hay comicios de retención para jueces de todos los niveles: Alaska, Colorado, Iowa, Nebraska, Utah y Wyoming. En diez es sólo para la Corte Suprema y la Corte de Apelaciones: Arizona, California, Florida, Indiana, Kansas, Maryland, Missouri, Oklahoma, Dakota del Sur y Tennessee. En otros tres, Illinois, Carolina del Norte y Pensilvania, los jueces que ingresaron por voto popular pasan por el proceso de retención en cada nueva elección.

Cuando hay magistrados que emiten fallos muy controversiales, que afectan los intereses de ciertos grupos de presión, estos comicios pueden ser muy intensos, por el lobby que se hace en contra o a favor. Ocurrió en 2010 con tres miembros de la Corte Suprema de Iowa que fueron removidos tras perder las elecciones. ¿Qué habían hecho? Expedirse a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Algo similar ocurrirá este martes con cinco miembros de la Corte Suprema de Kansas, que próximamente deberá emitir un fallo acerca del aborto. Organizaciones “pro vida” los ven demasiado liberales y temen que se expidan a favor. Por eso están haciendo una intensa campaña para que sean removidos en el voto de retención.