Condenado a 18 meses de cárcel el sacerdote español Ángel Vallejo por filtrar documentos del Vaticano

El religioso riojano, al que se le conocía como el “contable de Dios” por ser el número dos del Ministerio de Economía del Vaticano, ya ha descontado casi nueves meses de pena mediante una serie de medidas cautelares de restricción de la libertad de movimiento y no regresará a prisión.

Otra de las imputadas y colaboradora de Vallejo, la italiana Francesca Chaouqui, ha sido condenada a 10 meses de prisión pero el tribunal ha suspendido la pena, de manera que no irá a la cárcel. El otro extrabajador vaticano imputado en el mismo caso, el secretario personal de Vallejo Balda, Nicola Maio, ha sido absuelto.

Los tres prestaban sus servicios en la extinta Comisión investigadora de los Organismos Económicos y Administrativos de la Santa Sede (COSEA), de la cual Vallejo era secretario y de la que proviene la mayor parte de la documentación filtrada.

Los dos periodistas italianos, absueltos

El juez Giuseppe dalla Torre ha absuelto a los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, procesados por publicar los archivos reservados en dos libros, al no ser el tribunal competente y en “virtud del derecho divino de libertad de pensamiento y de libertad de prensa”.

Los delitos juzgados eran dos: asociación para delinquir por los que estaban imputados, monseñor Vallejo, Chaouqui y Maio- y divulgación de documentos reservados, para todos los imputados. El tribunal ha considerado a todos absueltos de ‘asociación para delinquir’, mientras que monseñor Vallejo y Francesca han sido condenados por la filtración de documentos.

Las detenciones de Francesca y monseñor Vallejo se dieron a conocer el pasado 2 de noviembre. Esa misma semana se publicaron los dos libros, que contenían documentos confidenciales. Chaouqui fue puesta en libertad, embarazada de pocas semanas, pero monseñor Vallejo ha estado privado de libertad durante todo el proceso.

Tras ocho meses en los que se han celebrado 19 audiencias, se han interrogado a los imputados y a varios testigos, entre ellos trabajadores de la prefectura y gendarmes del Vaticano. La fiscalía pidió para Chaouqui 3 años y 9 meses de reclusión; para monseñor Vallejo 3 años y 1 mes de reclusión; para Nicola Maio, un año y 9 meses, para Gianluigi Nuzzi un año de reclusión, con suspensión condicional de la pena. Mientras, para Emiliano Fittipaldi no pidieron pena por insuficiencia de pruebas.

Vallejo reconoció que filtró los documentos pero alegó presiones

Monseñor Vallejo es el único de los imputados que reconoció ante el juez su culpa; el sacerdote español aseguró haber pasado documentos y contraseñas a los periodistas, actuando bajo presión y por miedo. Por su parte, Maio y Francesca han negado con insistencia haber participado en la filtración a la prensa.

En el ángelus del 8 de noviembre, apenas unos días después de conocer la detención, el Santo Padre aseguró que el robo y publicación de documentos reservados sobre la reforma económica de la Santa Sede no le distraía “ciertamente del trabajo de reforma que estamos llevando adelante con mis colaboradores y con el apoyo de todos vosotros”.

Era la primera ocasión en la que Francisco hizo referencia explícita al caso Vatileaks. “Muchos de vosotros os habéis preocupado por las noticias que han circulado en los días pasados a propósito de documentos reservados de la Santa Sede que han sido robados y publicados”, manifestó.

De este modo, explicó que él mismo “había pedido hacer ese estudio, y esos documentos, mis colaboradores y yo ya los conocíamos bien” y pidió rezar por “el papa y por la Iglesia, sin dejarse molestar sino yendo adelante con confianza y esperanza”.


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