Conciliando tradición y progreso en el rugby

rugby-playa-71
image-269034
Discernir entre el tradicionalismo y el apego a las raíces del deporte o el abrazo al progreso y a las nuevas tecnologías es uno de los mayores dilemas que dos de los grandes deportes de equipo que se conocen en Europa, el fútbol y el rugby, afrontan en el día de hoy. Que ningún otro deporte en el viejo continente está tan amarrado como lo están rugby y fútbol a las raíces culturales y sociales de Europa se demuestra con los cambios que todos han llevado a cabo sin ápice de polémica. Sin embargo, todo es diferente cuando el tema a debatir es la modernización de estos dos.

Ninguna polémica se creó cuando el baloncesto mundial y europeo adoptó la utilización de la repetición por vídeo para las jugadas más dudosas de los finales de partido o los momentos cruciales. En la actualidad, por ejemplo, los árbitros del deporte de la canasta pueden consultar la repetición para comprobar si una canasta entró dentro del tiempo de partido o no. Lo mismo pasa con el tenis, donde el ojo de halcón se ha convertido en un elemento totalmente normalizado en los partidos del circuito de la ATP o en las competiciones de atletismo, con el foto-finish, sin el que probablemente sería imposible realizar competición alguna.

De los dos deportes que más abrazan el tradicionalismo, el rugby es el que probablemente haya tenido una mayor incursión en las nuevas tecnologías. De hecho, en el Mundial de rugby de los pasados meses de septiembre y octubre, dichos avances tuvieron un sonado y polémico papel que aun a día de hoy se sigue a debatir. Si estos cambios en la fisionomía de un deporte tan asentado en la tradición como es el rugby son adecuados o no, solo debe ser decidido por público y profesionales del rugby, pero lo que está claro es que los primeros cambios ya han dejado ver sus efectos positivos y negativos. Aunque, probablemente, estos últimos estén provocados más por el uso incorrecto de los nuevos métodos tecnológicos que por la tecnología en sí.

Sin embargo, lo que sí está muy claro son dos cosas. La primera, es la innegable valentía de un deporte como el rugby en dar un paso hacia el futuro como ha dado. Que un deporte que no se ha visto tan “corrompido” por el mercado, el dinero y el negocio (como, por ejemplo, el fútbol) haya dado ese paso adelante hacia conciliar nuevas tecnologías y tradicionalismo es sin duda un hecho a aplaudir.

El segundo aspecto que cabe resaltar de esto, es que estos cambios han llegado para quedarse e incluso para aumentar, por mucho que a algunos les pese. Ya son muchos las nuevos avances tecnológicos que ciertos sectores del mundo del rugby tienen en su punto de vista, y probablemente dicho aterrizaje se producirá más pronto que tarde. La pregunta que se plantea ahora es si estos cambios van a cambiar el deporte para siempre, o si se podrá seguir conciliando tradición y progreso, pasado y futuro. La respuesta, eso seguro, la tendremos dentro de más bien poco.

Valencia noticias Noticias de Valencia, Castellón y Alicante Periódico, prensa digital valenciano, Noticies en Valencià, noticias nacionales e internacionales.

Leave a Reply

Your email address will not be published.