Cómo controlar las plagas y posibles enfermedades de tu jardín

Cómo controlar las plagas en el jardínLas plagas en los jardines son más típicas de lo que nos pensamos y hay que tener muchísimo cuidado con ellas si no queremos que se extiendan en todo el jardín. LO QUE DEBES SABER...

Tipos: enfermedades y plagas. Trampas: la mejor forma de controlar plagas. Productos químicos: último recurso.

Para no perder vuestro jardín de la noche a la mañana, deberéis hacer un control de plagas y enfermedades que puedan afectar al jardín.

¿Cómo controlarlo?

Lo primero que tendréis que tener claro para poder reaccionar ante cualquier problema de este tipo, es diferenciarlas bien.

Las enfermedades de las plantas son microorganismos, como hongos y bacterias, que no se ven a simple vista pero que sí los notamos por los síntomas que producen en las plantas.

Las plagas son visibles a simple vista (por ejemplo, los insectos) o con una lupa y se alimentan y desarrollan sobre hojas, ramas y ramillas. Son comunes, mientras que las enfermedades son más complicadas que aparezcan. Entre los diferentes tipos de plagas hay:

- Los pulgones, conchuelas, mosquita blanca y chanchito blanco: insectos que se beben la savia de la planta para deshidratarla.

- Caracoles, babosas, larvas de suelo y cuncunas: los que se comen las hojas, haciendo que finalmente se pudran.

- Arañas: que usan nuestras plantas como su propio hogar.

- Los pequeños roedores, como ratones o topos, que destrozan las raíces de la planta y se las comen enteras.

Una vez que ya sabéis qué puede atacar a vuestra planta y cómo detectarlo, será hora de poner remedio aunque tenéis que tener claro que el control de plagas debe ser moderado.

Primera solución: instalar trampas

La primera opción que tenéis ante este problema es realizar un control de plagas mediante la colocación de trampas, en especial si vuestro problema son los topos o roedores.

Hay de muy diferentes tipos, desde las trampas para ratones con la típica tabla de madera y el enganche de hierro, hasta otros más suaves que simplemente dejan al roedor encerrado.

Para los insectos también existen varias plantas como polilleros, mosqueros… que atrapan o dejan pegados a los insectos. Estos son muy útiles para saber si la situación de la plaga es grave y requiere del uso de tratamientos químicos.

Segunda solución: uso de insecticidas

Las soluciones químicas son muy rápidas pero deben usarse solo en casos extremos, ya que pueden ser nocivos para animales domésticos o incluso para vosotros mismos. También tenéis que tener claro que no todos los insecticidas valen para lo mismo. No es igual tratar con insectos que con ácaros.

Por ello, primero descubrid qué origina el problema y después usad el tratamiento correspondiente: insecticidas, acaricidas, desinfectantes de suelo, rodenticidas, etc.

VLC Ciudad / Reutilizando

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